Paraná y la falta de Urbanismo


El Arquitecto-. La capital provincial aún convive con un Código Urbano vetusto, pensado para una ciudad del siglo pasado, si no se modifica, sino se juntan todos los actores necesarios a una mesa o a una especie de Asamblea Constituyente Municipal se hace imposible pensar la planificación urbana que adapte la ciudad al siglo XXI.


El urbanismo es la concepción social, económica y política que se tiene de una ciudad. Dentro de este concepto se encuentra la planificación urbana, que abarca a la descripción, análisis y evaluación de las condiciones de funcionamiento de cualquier ciudad para poder generar propuestas de diseño y formular proyectos que permitan regular la dinámica urbana y ambiental.
Esta planificación varía de acuerdo a los momentos históricos respondiendo a los procesos de industrialización, densificación poblacional, expansión de las actividades e incompatibilidad con las infraestructuras y servicios que la ciudad registra.

La urbanización está cobrando cada día mayor relevancia a nivel mundial ya que el acelerado crecimiento genera en los grandes centros urbanos carencias estructurales en materia de cobertura de servicios básicos y gran cantidad de población queda excluida del acceso a los principales recursos urbanos.

Si tomamos en cuenta que la planificación urbana no es un hecho aislado sino que responde a un consenso político entre el gobierno y la sociedad, es donde se pueden ver las claves de por qué Paraná - a diferencias de otras capitales de provincia- no tuvo un gran desarrollo.
El hecho de que hayan existido muy pocos gobernadores oriundos de la capital provincial, es un dato a tener en cuenta a la hora de analizar la falta de planificación urbana en la ciudad, teniendo como consecuencia que la mayoría de las obras públicas tendientes a la urbanización se hayan llevado adelante impulsadas solamente por el criterio económico, sin tener en cuenta los factores sociocultural, ambiental y espacial. Es difícil planificar una ciudad si no se vive en ella.



Si tenemos en cuenta que para el año 2050 el 70% de la población mundial va estar asentada en las ciudades, tenemos que empezar a pensar en una planificación urbana de Paraná real, eficiente y saludable.
En ese sentido, es improbable pensar esta planificación en las condiciones urbanas actuales, en una ciudad que no es amigable para los peatones, que no tiene un transporte público de calidad, que aporte confort. Y cada vez encuentra menos espacios peatonales y para ciclistas que sean seguros y agradables.

Otro de los puntos a tener en cuenta a la hora de pensar la planificación urbana de Paraná, es la incidencia del río y de los distintos arroyos que la rodean. Hasta el día de hoy quienes habitan la ciudad y quienes están al frente de la gestión municipal, siguen pensando en una ciudad que "le dá la espalda al río". Para poder llevar adelante una buena planificación urbana de Paraná,  habría que pensar en la relación entre el río y la ciudad de manera distinta a como lo hacemos actualmente donde se lo toma como una cuestión estética, en vez de ponerse a pensar en los regímenes hidráulicos, en la centralidad cambiante del río y su presencia urbana, y también en las concepciones, estrategias a llevar adelante, lo que nos permite tener un panorama global de las relaciones entre el río y la ciudad, y por lo tanto, permite construir una imagen resultante para desarrollar las mejores estrategias urbanas, que apunten al desarrollo de un corredor verde en la ciudad que recupere la ribera del río que atraviese de manera transversal la ciudad.



Es importante empezar a pensar en la descentralización de la ciudad, que saque a la administración pública del centro y se piense en la creación de una área cívica en otra zona de la ciudad, como también se hace imprescindible profundizar el trabajo en lo que respecta al Área Metropolitana junto a las ciudades de Colonia Avellaneda, San Benito y Oro Verde y sobre todo poder lograr una mejor conectividad interna, integrando al desarrollo urbano los arroyos y sus cuencas, como uno de los criterios fundamentales de cara al futuro.