Miremos a Brasil


O. Rivarola Salduna-. La utilización de la Justicia como arma política es un recurso siempre deplorable. Pero la sensación de impunidad que siente la sociedad o por lo menos una parte de ella, tiene sus razones y deben atenderse.

Más allá de esa cuestión, para la cual sería necesario un análisis jurídico y el mismo difícilmente pueda hacerse a través de trascendidos, la crisis política de Brasil que produjo el llamado Lava Jato, está por concluir en la elección presidencial de octubre.
Las claves de ese proceso son dos.
La prisión de Lula, quien ya logró traspasar sus votos exitosamente a Dilma Russef, que ganó dos elecciones presidenciales (fue destituida en su segundo mandato).  Este dato es importante, porque la prohibición de que Lula se presente a los comicios, llevó a que el Partido de los Trabajadores, apoyara a Fernando Haddad, quien iba a ser candidato a vicepresidente con Lula. El ex alcalde de San Pablo, lleva como compañero de fórmula a una periodista del Partido Comunista, radicalizando así sus posiciones. Lula encabezaba todos los sondeos con alrededor de un 40%.
Por ahora, Haddad está segundo con el 13%, el mismo porcentaje que tiene Ciro Gomez, economista de centroizquierda, que fue ministro de Lula.
Encabeza las encuestas el ultraderechista Bolsonaro, quien subió dos puntos luego de que fuera apuñalado por un fanático religioso durante un mitín. La fórmula la compone con otro militar, de posiciones también ultraderechistas. Hasta ahora, ganarían incluso en un balotage. Pero por una diferencia que en los últimos sondeos se viene achicando, sobre todo contra el resto de los candidatos, no así contra Haddad.
Por su parte la ex ministra de Lula, la ecologista Marina Silva, viene cayendo del 16% al 9%. Ya fue asesorada en la campaña anterior por el ecuatoriano Jaime Durán Barba. Aparentemente, viene cayendo su estrella.



El resultado de las elecciones en Brasil será importante para la Argentina. Por un lado, por las eventuales similitudes del caso de Lula con el de Cristina Kirchner. Por supuesto, muchas de estas similitudes pueden ser forzadas, pero tengamos en cuenta que será y es leído en la misma clave de interpretación por una parte importante de la sociedad argentina, incluida el llamado "círculo rojo". Esta clave de interpretación, es más importante que las similitudes eventuales entre ambos procesos. Dado que, insisto, no se puede hacer un análisis jurídico de ambas causas judiciales, con dos sistemas jurídicos distintos, de causas penales de enorme magnitud, solo a través de los trascendidos en la prensa. Lo que sí podemos analizar son las implicancias políticas que de estas causas judiciales se derivan.
Por otro lado, porque la descomposición política y económica que produjo el Lava Jato en Brasil, que tiene reminiscencias con la denominada causa de los cuadernos en Argentina, derivó en una gran fragmentación del voto y el ascenso de un ultraderechista de tintes fascistas. A su vez, la radicalización del Partido de los Trabajadores.
En la puja por ingresar al balotage, quizás el resto de los candidatos radicalice su discurso, tanto hacia la izquierda como hacia la derecha.


Una eventual segunda vuelta con posiciones tan irreconciliables, seguramente tendrá efectos políticos concretos en Argentina. Más en una Argentina sumida en una crisis económica, con la famosa grieta, un experimento político, el PRO, que ya no está tan seguro de sí mismo y el principal partido, que es el peronismo, dividido y fragmentado.
Miremos a Brasil con mucha atención porque quizás de ahí podamos extraer algunas claves de lo que eventualmente pueda pasar en la Argentina del 2019.