Mentime que me gusta



Hugo Presman-. El escultor y pintor francés Jean- León Geromé escribió un cuento con el título “ La verdad y la mentira”. Dice así:

“Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
-Buen día,  dijo la mentira.
-Buenos días,  contestó la verdad.
-Hermoso día, dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día, dijo entonces la verdad.
-Aún más hermoso está el lago, dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió.
Corrió la mentira hacia el agua y dijo... -El agua está aún más hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira.
Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas.
Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla.

El escritor Mark Twain escribió: “Es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que han sido engañados.”
Hoy en nuestro país estamos en presencia de un derrumbe indisimulable: endeudamiento superlativo; tasas de interés astronómicas que desbaratan toda actividad productiva afectada además por la recesión y la importación indiscriminada; se contraen nuevas deudas para financiar la fuga de los capitales especulativos; se carece de dólares y se autoriza que los exportadores no liquiden la moneda norteamericana por tiempo indeterminado; en medio del reino del capital financiero, se desmontan todas las regulaciones; en nombre de un futuro promisorio se cierran escuelas, se amputan derechos,  se desmantelan el CONICET, el INTA, el INTI, la CNEA; se reduce el presupuesto de las universidades públicas hasta la inanición. Se estrangula presupuestariamente el INVAP, precisamente la empresa orgullo, más vinculada al futuro, la que produce reactores nucleares, satélites y radares. Propone el Presidente Mauricio Macri dinamitar el astillero Rio Santiago y se aceptan casi todas las exigencias del FMI que obliga a presentar un presupuesto para el 2019 que recorta hasta la leche de los merenderos que ya están anticipando ahora y llega al punto que se suspende la aplicación de la vacuna del megingococo a los once años.
Semejantes decisiones brutales no aseguran para nada la posibilidad de evitar el default.
Un lenguaje gubernamental precario lo reduce todo a un solo verbo: ajustar.
Así, los derechos del pueblo se consideran privilegios y los privilegios de los poderosos de consideran derechos. Fe de errata: hay un segundo verbo que conjugan con fruición: odiar.
El odio, decía Buda, es como tomar un vaso de veneno y esperar que el otro se muera.

Aumentar los ingresos, la otra cara de la ecuación, vía impuestos sobre los sectores concentrados y retenciones a las exportaciones echando el resto para incrementar las exportaciones les resulta exótico. 
Nada de esto está lógicamente en los “Cuadernos de Centeno,” que no es precisamente la obra maestra de Jerome David Salinger (JD Salinger “El guardián en el centeno”).
Cuando aún hoy hay sectores populares que pasaron de la pobreza a disfrutar algunas de las ventajas de las clases medias y votan contra los que le posibilitaron la movilidad social ascendente, cobra especial significación el comentario de Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores del partido político español PODEMOS: “le facilitaste la escalera y cuando subieron, la patean.”
Para mantenerse inmunes a la realidad que perfora el discurso acuden sin saberlo a  William James, el hermano del reconocido escritor Henry James que escribió: “Un gran número de personas piensan que están pensando, cuando no hacen más que reordenar sus prejuicios”
Nuestro viejo sabio Arturo Jauretche decía socarronamente: “Son los que quieren estar lejos de los que tienen cerca y cerca de aquellos de los que siempre estarán lejos”.

Martin Luther King, el líder negro norteamericano, emblema de los derechos civiles afirmaba: “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”.         
Aquí más cerca, John William Cooke escribió brutalmente: “Los pobres que votan a los ricos son como los perros: cuidan la mansión pero duermen afuera”.

A fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, Moreno, Belgrano, Monteagudo, Castelli, San Martín, entre otros muchos patriotas, estaban influidos por el Contrato Social de Rousseau que sostenía: “La igualdad implica en lo que concierne a la riqueza, que ningún ciudadano puede ser tan rico como para poder comprar a otro, ni tan pobre como para ser forzado a venderse”-
Hoy el gobierno de CAMBIEMOS está lejos de Rousseau, es pre Revolución Francesa.
Cuando te dijeron CAMBIEMOS, no te aclararon si era para avanzar hacia el futuro o para retroceder un par de siglos.   
Y volvemos al cuento de Jean-León Geromé : En octubre del 2019, ojalá que no siga siendo cierto el final del cuento que dice: “Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo."