Los votos perdidos



Gerardo Presman-.  ¿Qué se hizo del Frente Renovador? O mejor dicho: ¿qué se deshizo? Independientemente de la suerte dispar de sus principales referentes provinciales, la incógnita es adónde irán a parar esos votantes, que serán claves para las elecciones de 2019.



Los sectores que formaron parte de lo que fue el Frente Renovador en Entre Ríos, que obtuvieron casi un 20% de los votos, se terminaron acoplando al Partido Justicialista de la mano de Bordet. Sus votantes, en cambio, no en la misma medida.
Ya en el 2017, Cambiemos arrasó en la provincia, aún cuando bajo el ala del justicialismo estaban todas las expresiones del peronismo. Desde los K, representados en ese momento por un candidato flojo como Jorge Barreto -otra va a ser la historia si Urribarri encabeza una boleta, así sea para legislador, junto a la propia Cristina Kirchner- hasta el peronismo federal, en la persona del gobernador, que acaparó la campaña, pasando por el Frente Renovador, que puso el tercer candidato a diputado nacional. Fue Gustavo Zavallo, que por la derrota electoral catastrófica, continuó como diputado provincial, sin acceder a la Cámara de Diputados de la Nación, donde ya había estado cuando formaba parte del dispositivo K.



El Frente Renovador en Entre Ríos, contenía al sector de Alfredo De Ángeli, hoy Senador Nacional del PRO. La suma matemática indica que este sector se terminó llevando el grueso de los votantes para Cambiemos, mientras que un porcentaje menor, quedó en manos del justicialismo.
Luego de esa elección, vino la rebaja en los jubilados, la represión en Plaza de Mayo, el masivo aumento de la pobreza y el desempleo, la implosión del peronismo federal como algo articulado nacionalmente, la devaluación de la moneda y de la palabra presidencial. Sergio Massa fue el gran perdedor en provincia de Buenos Aires, junto a Cristina Kirchner. Solo que Cristina siguió conservando un caudal importante de votos fieles, mientras los de sus adversarios de Cambiemos, que le ganaron por muy poco, se enflaquecieron, además de acorralar al peronismo federal y a Massa, con el ajuste económico en las provincias. Por lo tanto, el peronismo federal se desarticuló, presentó varias candidaturas presidenciales anticipadas (Massa, Pichetto, Urtubey, el fallecido De La Sota, Schiaretti, Uñac, Felipe Solá) y ninguna movió ni mueve el amperímetro en las encuestas. Por lo menos por ahora.
En Entre Ríos, es una incógnita adónde irán a parar esos votos que fueron del Frente Renovador, una vez que se despegaron del kirchnerismo.
¿Volverán al kirchnerismo, seguirán fieles a Cambiemos, provincializarán la elección optando por Bordet o provincializarán la elección votando por Cambiemos?
La hipótesis del gobierno provincial, sostenida en supuestos números propios de consultores que le vienen errando fierísimo (uno anunció que el justicialismo ganaba en el 2017 por 20 puntos, perdió por 15), es que si provincializan la elección, lo que significa que la desdoblan, esos votantes que fueron al Frente Renovador, votantes que podemos denominar como Independientes No Gorilas, irán a parar a Bordet.
La hipótesis que tienen en la vereda interna contraria, la de Urribarri, es que esos votantes ya se desencantaron de Cambiemos. Y votarán con racionalidad económica a lo que vean como un claro opositor. Como las elecciones, además, son ejecutivas, habrá un voto castigo por la situación económica de deterioro de la calidad de vida. Por lo tanto, si la elección se provincializa, el gran perdedor será el justicialismo.
Ese razonamiento se acompaña con los números nacionales -donde Entre Ríos no es una isla- de diversas consultoras, algunas de las cuales acertaron en sus pronósticos electorales. Esos números dicen hoy que el gobierno de Cambiemos se quedó solamente con su electorado fiel, que la principal opositora es Cristina y que ésta lidera, por lo menos en primera vuelta, los sondeos. Como en Entre Ríos no hay segunda vuelta, conviene armar un frente que la incluya.

Desde el gobierno provincial no parecen cerrar la puerta a la posibilidad de un acuerdo de este tipo.
Lo que sí, volviendo al Frente Renovador, se fue desdibujando. Adrián Fuertes perdió su cargo en el gabinete provincial, Massa no visitó más la provincia (sí a Bordet, pero discretamente y en Buenos Aires) y Jorge Busti ya no se muestra tan sólido en el respaldo al gobernador, aunque sí tiene posturas durísimas contra el PRO, lo cual puede ser una sutil diferencia justamente con Bordet, si es que no está acordado ese juego de roles para no regalarle todo el espacio opositor a Urribarri.