Deuda externa y federalismo



O. Rivarola Salduna-. Las provincias más endeudadas en dólares son donde Cambiemos recoge mayores votos, como provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Entre Ríos, está en el medio, pero la feroz devaluación la va a afectar. El federalismo puede ser el amortiguador de la crisis.

Es sabido que las devaluaciones licúan los "gastos" fijos de las provincias, como los salarios, las jubilaciones y la deuda flotante, cuyo monto siempre es opaco. Se entiende por deuda flotante aquella que está compuesta por el pago a los proveedores de insumos y servicios al Estado.
Los gobiernos provinciales de esta manera ven un costado positivo en la devaluación. Puesto que el costo político lo paga el gobierno nacional, que es quien maneja las políticas económicas que derivan eventualmente en un devaluación, parte de los beneficios los recogen las provincias. En especial, las provincias productivas que tienen un esquema fiscal no tan regresivo, donde los sectores pudientes pagan algún impuesto (no es el caso actual de Entre Ríos, donde por ejemplo los agricultores vieron multiplicadas sus ganancias por el 120% de devaluación pero la provincia sigue sin cobrarles impuestos).
Por otro lado, el gobierno nacional autorizó (es el encargado de autorizar o no estos endeudamientos) la toma de deuda en el exterior, nominada en dólares, para las provincias. La mitad de las provincias, no sin cierta irresponsabilidad, tomaron este endeudamiento en el exterior durante 2016 y 2017, cuando ya estaba claro que el gobierno nacional no tenía pericia para manejar el timón económico.
Entre Ríos, como oportunamente se informó casi de manera festiva, tomó un importante crédito en dólares para gastos corrientes, a tasas realmente exorbitantes. Esas tasas no son fijas y la suba del riesgo país termina aumentando el monto de los intereses. A su vez, el gobierno provincial debe aumentar la cantidad de pesos para comprar los dólares para pagar los intereses. Ya ni hablemos del capital de la deuda.



La provincia de Entre Ríos no está entre las más comprometidas, como si lo están Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, donde reside (si sumanos a CABA) el mayor caudal electoral de Cambiemos.
El peso de esta deuda en dólares en esas provincias, más el ajuste y el crecimiento de la pobreza, impactarán de lleno en cómo los ciudadanos vean estas administraciones.
Como contracara, licuaron sus gastos fijos y aumenta la recaudación nominal, porque conviene pagar los impuestos en pesos.
Se denomina aumento de la recaudación nominal cuando ésta no supera la tasa de inflación, que es el umbral para medir la recaudación real. El caso de Entre Ríos, con una inflación del 40% y un aumento de la recaudación nominal del 28% es ilustrativo: se trata de una caída en la recaudación del 12%. Esta caída se debe a quebrantos, especialmente de pequeños comercios, aumento del desempleo y caída de la actividad, aunque eventualmente todos estos factores pueden contribuir a una mayor evasión fiscal forzada.
Lamentablemente, ningún sector político entrerriano alzó la voz para pedir que los grandes favorecidos por esta devaluación, como los productores de granos, comiencen a pagar aunque sea un mínimo impuesto solidario, o por lo menos las obras públicas que los favorecen de manera exclusiva.
Es un debate pendiente, que hace al valor del verdadero federalismo. 

Con las crisis económicas que nacen por impericias del gobierno nacional, siempre históricamente se empoderaron las provincias en términos políticos. Más aún si tenemos en cuenta que en el actual reparto de poder político, la mayoría de las provincias están en manos de gobiernos peronistas, a diferencia de la Nación y los distritos más grandes (con la salvedad de Córdoba) como CABA, Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza.
Algo de eso estamos viendo en la discusión sobre el presupuesto nacional. Las provincias tratan de que ese mayor poder político, también reflejado en las cámaras legislativas, se vea traducido en el presupuesto. Que el ajuste no recaiga sobre las provincias, que no fueron las causantes de esta crisis.
O por lo menos, que no recaiga en su mayor parte.

Sostengo, sin embargo, que si las provincias no se fortalecen internamente, está en peligro el federalismo real. El ejercicio del federalismo requiere que los gobiernos provinciales tengan fuerza y autonomía. Para lo cual, un reparto equitativo de las cargas fiscales, es indispensable.
Aún está pendiente en Entre Ríos una profunda discusión fiscal.
Ya la hubo, en tiempos de Urribarri, y aunque fue aprobada una reforma fiscal por la legislatura, quizás la reforma fiscal más progresista de nuestra historia, por distintas razones nunca se puso en práctica totalmente. Sería bueno retomar ese proyecto. O por lo menos, comenzar una discusión en serio. Que no se agote en si empiezan o no las clases, si se paralizan las obras públicas porque Nación no envía los fondos o si se reprograma un crédito, sino que vaya al corazón profundo del asunto que es qué tipo de Estado queremos, qué modelo de provincia aspiramos y cómo lo financiamos.