Contra la mentalidad policíaca, aduanera y detestable


Joakito-.Walter Lezcano, es poeta, periodista, editor y docente. Como periodista ha trabajado en Ni a Palos, Tiempo Argentino, Brando, Rolling Stone y Revista Ñ, entre otros y parte de ese material ha sido plasmado en "Nací en una generación: Periodismo, monotributo y cultura"(Milena Caserola, 2017).

Aunque es correntino, vive en Buenos Aires desde hace años, dónde está al frente de la editorial "Mancha de aceite" dedicada a publicar a noveles autores del conurbano bonaerense.
Algunos de sus libros son:  Jada Fire (Cuentos, Difusión Alterna, 2011), Los Mantenidos (Novela, Funesiana, 2011), Tirando los perros (Cuentos, Gigante, 2012), 23 patadas en la cabeza (Poesía, Difusión Alterna, 2013), Humo (Poesía, Vox, 2013), Calle (Novela, Milena Caserola, 2013), Los wachos (Cuentos, Conejos, 2015), La vida real (Poesía, Viajero insomne, 2015) y El condensador de flujo (Poesía, La carretilla roja, 2015). Participó además en la antología Esto pasa. Poesía en Buenos Aires (Llanto del mudo, 2015).


Joakito: La primera vez que leí algo tuyo (Calle, editadopor Milena Caserola y reeditado este año por Milena Pergamino) noté que se puede escribir sobre una historia que puede ser real, pero sin caer en los golpes bajos. ¿Cómo juega la experiencia personal que hace que no se recurra a estos golpes, y se escriba sin caer en sentimentalismo?

Walter Lezcano: La idea de biografía me parece compleja porque me interesa pensar lo biográfico como un territorio mucho más extenso que el de la pura experiencia o lo fáctico. La imaginación,  el terreno de lo posible y todos los discursos que nos rodean e influyen, entre otras cosas, forman parte de nuestra biografía de algún modo. Desde ese posicionamiento, considero que, como decía Borges, nada de lo humano me es ajeno. Así que es posible pensar que los seres humanos atravesamos experiencias comunes: queremos que nos quieran, que nos cuiden, reírnos a veces y coger todo lo que podamos. Es decir, la miseria de un narrador (me refiero a utilizar lugares comunes o representaciones negativas de clase hacia cierto sector del planeta tierra) proviene de olvidarse que su sangre es roja como la de todos y que un día de estos va a morir. La utilización que hacemos de la lengua es una labor política de intervención ciudadana.

Joakito: ¿Pensás que la literatura debe tener alguna finalidad (social, política, económica, etc) o es solo una religión -entre tantas- que satisface el desarrollo espiritual?

Walter Lezcano: Meterse en la literatura, como lector o tal vez poniendo palabritas en una página, es una actividad que te mete de lleno a la vida. Porque trabaja en planos distintos que los de la agenda mediática. Hay profundidad y cuestionamientos constantes: una búsqueda de la verdad (si es que eso realmente existe). Eso produce una toma de posición frente al malestar que sentimos por el estado general de las cosas en términos socioeconómicos y metafísicos. Por eso considero que todo lo que tenga que ver con la literatura es hacer política e involucrarse, más allá de las temáticas que abordes o leas. Si eso, además, te puede divertir, entretener, hacerte olvidar del hecho de que vamos a morir, es una bendición. Yo no leo ni escribo para evadirme de nada ni de nadie. Más bien leo y escribo para meterme en el corazón de la experiencia cotidiana. 

Joakito: ¿Cómo ves la poesía actual? ¿Hay algo que no estén escribiendo los poetas, o algo que no deberían poetizar?

Walter Lezcano: Si decidiste dedicar tu vida a la lectura: estamos en el mejor momento de la historia de la humanidad. Todo el material que hay para leer es, francamente, increíble, variado y que siempre encuentra lectores y lectoras agradecidas. Con el gusto personal no hacemos nada. Querer posicionar un gusto es poco elegante. No hay nada complejo ahí. Es sólo un ombligo con problemas de atención y ego dañado. Lo que considero importante es notar que la poesía siempre fue el terreno donde las aventuras son posibles y llevarlas a cabo está al alcance de cualquiera que quiera ponerse a escribir o leer. Es un arte democrático, abierto, arduo y violento. Todo es posible. Más allá de que siempre aparece quienes tienen mentalidad policíaca, aduanera y detestable que quieren establecer normas y leyes, ¡un espanto total!, sobre cómo debe funcionar un sistema poético o qué es poesía y qué no, bueno, más allá de eso, la poesía es invencible y siempre va a darle a los que le gusta una fuente inagotable de placeres. 

Joakito.¿Cómo te cae que te cataloguen como "el escritor cabeza", o del Conurbano?

Walter Lezcano: Yo escribo, leo, escabio y garcho. Estoy cercando y rodeando siempre esos placeres. Todo lo demás que ocurre por afuera de eso es cosa del afuera, de los otros. Me preocupo de las cuestiones que puedo manejar y tengo cerca: mi trabajo cotidiano. O sea: de la piel para adentro decido yo. Lo que pasa del otro lado ya no es mi problema y tratar de abordarlo me parece un desperdicio imperdonable de tiempo. 

Joakito: Estás al frente de una editorial (Mancha de Aceite, ubicada en San Francisco Solano en el conurbano bonaerense) ¿Qué diferencias encontraste al ponerte del otro lado del mostrador?

Walter Lezcano: Un editor es alguien que tiene que militar la posibilidad de sacar el mejor libro posible. En esa meta hay que negociar con el escritor o la escritora el hecho de que vos puedas contribuir a que eso se concrete, se lleve adelante. Eso por un lado. Después, estar al frente de una editorial, te ayuda a comprender que no siempre un texto es dejado de lado por cuestiones puramente literarias y que hay momentos para que se publiquen ciertos escritos y épocas donde es mejor mirar hacia otras latitudes. La conformación de un catálogo y la construcción de la personalidad de una editorial se vuelven esenciales para que existan puentes con los lectores y lectoras. Trabajar en distintos espacios también ayuda a combatir el ego excesivo que siempre es el que te da malos consejos. 

Joakito: ¿Cuáles son los puntos en común entre ejercer la docencia y pararse frente a un teclado para escribir una novela?

Walter Lezcano:Tiene que ver más con un río que fluye sobre distintas zonas de la existencia que con espacios cerrados. Es una energía que circula por todos lados. Lo que sucede en una clase puede disparar ideas hacia la escritura y viceversa. La docencia y la literatura se complementan porque a los seres humanos nos apasionan los misterios. 

Joakito: Quien lea cualquiera de tus trabajos de ficción se va a encontrar con bastantes situaciones violentas ¿Tiene mucho de autobiográfico?

Walter Lezcano: Viví en casas muy violentas, en barrios violentos, en sociedades violentas y bajo sistemas económicos híper violentos. Creo que ese tipo de realidades te provee de un material que luego se puede utilizar para construir un texto poderoso que pueda ser considerado literatura. Por otra parte, la violencia es un hecho que marca, modifica al ser y se vuelve inolvidable. Me gustaría que eso también pase con mis libros. 

Joakito: A todos nos pasan cosas que son dignas de contar en algún cuento, en alguna novela o en una poesía la pregunta es ¿Cómo convertir las experiencias personales en literatura?

Walter Lezcano: El plan es sencillo, está al alcance de cualquiera: sentarse y escribir de la forma más honesta posible. 

Joakito: ¿Sobre qué tema no escribirías nunca?

Walter Lezcano: Carl Jung dijo: Es destino es todo lo que yo no sé de mí. Es que la vida, sí, es extraña, es extraña, es extraña. No quiero cerrarme a ningún futuro. 

¿Cómo te gustaría cerrar la entrevista?

Dejándote un poema inédito de un libro que se llama Fuga de capitales y sale en 2019 por la editorial Santos Locos

No quiero perderme
la caída de la pintura
que cubre las paredes.
Es el quiebre
de una piel
que precede
y anticipa
otros derrumbes.

Esperar 
es meterle 
ficción
al cemento
y a la carne.

¿Cuántos ingredientes 
le faltan a este guiso?

Los animalitos
también pasan
por esto
de la muerte
solo que ellos
no distinguen
el amor
del hambre.

¿Cuántas sensaciones
se banca tu pecho?

Ni los glaciares
ni las inundaciones
hacen tanto ruido
como esa mancha de humedad
que acaba de aparecer
en el baño.

Un día más
en el planeta tierra
buscando sentido
en canillas que gotean.//