Alperovich, Urribarri, Capitanich



Osvaldo Quinteros-. Las mismas encuestas serias que medìan que Manzur, Bordet, Peppo eran mucho mejor vistos en 2016 que Alperovich, Urribarri, Capitanich, hoy dicen lo contrario. Y otra curiosidad: los tres superan a Cristina en imagen.


La nota tambièn podría titularse "Manzur, Bordet, Peppo", pero son menos conocidos los gobernadores de Tucumán, Entre Ríos y Chaco, respectivamente, que sus ex gobernadores, dos de los cuales (Urribarri y Capitanich) fueron precandidatos a Presidente y el tercero, el gobernador esposo de la tercera en la sucesión presidencial durante el mandato de Cristina Kirchner.
Alperovich, Urribarri y Capitanich comparten dos características: la primera es que eran peor vistos que sus sucesores durante el 2016 según las encuestas serias. La segunda característica que comparten es que en 2018 son mejor vistos, según las mismas encuestas, que sus sucesores.
Los tres tuvieron un estilo parecido de gobierno. Los tres representaron a provincias perifèricas del tradicional sistema polìtico argentino, cada vez más porteñocéntrico.
Dos pueden volver a ser gobernadores, el único que no puede, porque se lo prohíbe la Constitución provincial, es Urribarri.
Claro que, el actual Presidente de la Càmara de Diputados, puede traccionar otro candidato a gobernador buscando su reelección legislativa o dar el batacazo en la intendencia del bastión del peronismo entrerriano, Concordia. Donde tiene la imagen más alta. La boleta sábana ayuda a ese propósito.
Hay una tercera característica que los identifica: en sus respectivas provincias, su consideración -medida en imagen positiva- es mayor a la de Cristina Kirchner. Es decir, Cristina los necesita más a ellas que ellos a Cristina. Con lo cual, la lista que armen, no tendrá desconocidos amigos de Máximo Kirchner que cuando abren la boca restan mas de lo que suman.

Este último punto cobra especial relevancia en Entre Ríos porque desdibuja la estrategia de Bordet de desdoblar las elecciones provinciales. En un principio, este desdoblamiento fue pensado para desacoplar la buena imagen de Macri y sus colaboradores, como Rogelio Frigerio, que amenazaban con ganar la provincia. La marca Cambiemos garpaba y cualquiera fuera el candidato, así sea un desconocido, podía ganar.
Luego, la imagen de Macri cayó en picada, Cambiemos implosionó aunque lo disimulen bien y en Entre Ríos, a la par del fenómeno reseñado antes sobre el peronismo, se dio otro fenómeno. Los intendentes de Cambiemos superan en imagen a Macri y todo lo que huela a Macri, incluido el mayormente desconocido Rogelio Frigerio. En los intendentes de Cambiemos -32 en total, 8 en cabeceras departamentales, incluido Varisco en Paraná que concentra el 30% del electorado- se juega esta maltrecha alianza sus chances de acceder a la gobernación luego de 16 años de peronismo.
Esta buena imagen de los intendentes es lo que llevó al PRO y la UCR a votar el desdoblamiento pedido por Bordet, entendiendo que ahora Bordet buscaba perjudicar a Urribarri, así sea que el beneficiario final fuera Cambiemos. Es el único acuerdo que hoy tienen la UCR y el PRO entrerrianos: despegarse de Macri, bregar porque se desdoblen las elecciones y reconocer que la UCR es el partido decisivo. Atrás quedaron los días en que desde Nación con infinita soberbia digitaban hasta las autoridades de los bloques legislativos de la provincia y los municipios. 

La lógica indicaría que a Bordet le conviene negociar. Pero como el gobernador no tiene un proyecto polìtico sino un proyecto biográfico- ser reelecto, a como sea- necesita un candidato nacional del cual colgarse. Ese candidato hoy por hoy es uno solo: Cristina Kirchner, siempre y cuando el acuerdo pase el filtro de Urribarri, por lo reseñado antes.
Ningún candidato de la derecha peronista con la que se alió Bordet mide más de 5 puntos en Entre Ríos, principalmente sus jefes polìticos, el racista Miguel Pichetto y el candidato del Opus Dei Juan Manuel Urtubey. Ambos vienen de duras derrotas -quedaron terceros- en sus provincias, Río Negro y Salta.
Desdoblar, por falta de candidato presidencial, sería para Bordet la opción obvia, si tuviera buena imagen. Como no la tiene, lo más racional sería buscar un acuerdo con Urribarri.
¿Puede existir ese acuerdo?
No lo sé.
Hay algo evidente: el Procurador General, Amìlcar García, denunció a través de los medios paraestatales manejados por la Ministra Rosario Romero a un diputado de Cambiemos (para que quede en la misma situación de Pedro Báez y Urribarri en cuanto a pedidos de desafuero) y los allanamientos buscando calcomanías del cuñado de Urribarri y el testigo reservado de la familia de los bóvidos han quedado en el pasado.
¿Gestos solitarios de Rosario Romero, famosa por ser eternamente oficialista de todos los partidos, o un acuerdo bajo la mesa? ¿Gestos de Amílcar García, que en vez de Código Penal se rige por las encuestas?
No lo sé.
Sé que esta nota enojará a todos los sectores polìticos, cuando apenas trata de ser una descripción objetiva de una situación política con informaciòn de caràcter pùblico en un marco de gran dinámica y fluidez, sin caer en el amarillismo de los denuncistas crónicos que como tantas veces anticipamos, mañana denunciarán a quien ya no tenga mas el poder. Bordet debe ser muy consciente de ésto. El resto del elenco estable ya está oliendo su nuevo salto en garrocha.