Ahora las retenciones son buenas



Ezequiel Bauman-. El giro de la derecha argentina demuestra que lo que importaba no eran las retenciones en sí, sino para qué se usan.



El problema, como se ve en estos días, no son las retenciones, sino para qué se usan. En esta nota explicábamos qué son las retenciones, anticipándonos a su implementación por parte de la administración del ingeniero Mauricio Macri. En esta otra nota explicábamos qué es el Riesgo País.  Hace ya bastante tiempo anticipábamos que la corrida cambiaria estaba lejos de haberse frenado.  Por el contrario, anticipábamos que el dólar seguiría subiendo. Y por lo tanto, las consecuencias sociales que se derivarían de ese cuadro financiero donde unos pocos hacen fortuna y el resto se empobrece. En ese marco es que aconsejábamos 10 trucos para sobrevivir cuando el sueldo no alcanza para llegar a fin de mes.

Las tan denostadas retenciones, por las cuales los empresarios rurales cortaron las rutas para desabastecer las ciudades durante meses en el 2008, han vuelto luego de 10 años.
Lo que está en discusión es no tanto las retenciones en sí, sino para qué se usan.
El gobierno de la doctora Cristina Fernández de Kirchner las utilizó para que un 30% se coparticipe como ingresos a las provincias y municipios del país, que no podían ir hacia cualquier destino: tenían que sí o sí ir a obras de infraestructura, que además de mejorar la infraestructura de los municipios, algo acuciante, generaban trabajo y mantenían la demanda de insumos en el mercado interno, generando dinamismo en la economía local. Esa masa coparticipable, llamada Fondo Federal Solidario, recibía el nombre popular de Fondo Soja y fue eliminada por decreto (tal como se implantó, en vez de hacerlo por ley para darle mayor volumen jurídico) por el ingeniero Macri hace poco. Con lo cual, sus crudos efectos se sentirán con todo su peso en los meses venideros con obras públicas paradas, gente desempleada, pymes de la construcción quebradas, mayor pobreza.

Hoy las retenciones se usarán para garantizar el pago a los acreedores de préstamos pedidos por el gobierno nacional de Cambiemos. La mayoría de los pagos son solamente de astronómicos intereses, no de capital.
La mira está puesta en bajar el Riesgo País, recaudar para el ajuste que pide el FMI, licuar a través de la devaluación salarios, jubilaciones y pensiones (incluida la Asignación Universal por Hijo) y esperar una especie de "rebote" de la economía, donde se puedan suprimir las retenciones antes de las elecciones, cuando la inflación ya haya apreciado el peso en relación al dólar.

El rebote con el que especula el gobierno en sus últimas ilusiones electorales, consiste en llevar a los perdedores de la devaluación, que son la inmensa mayoría, a una situación de desesperación total, para que luego de tocar fondo, solo quede recuperarse, así sea que la recuperación los deja un poco más pobres que antes de la asunción de este gobierno. Lo vivirían como un alivio. Sobre todo, si creen que la crisis fue producto de la "pesada herencia" del desendeudamiento. O producto de la corrupción del gobierno pasado, en la cual la familia Macri estaba inserta.

Volviendo a las retenciones. Para entender por qué "el campo" no protesta como antes, hay que leer la nota sobre qué son los mercados y qué quieren.
El complejo agroexportador, como todos los componentes del mercado, están en los dos lados del mostrador, se benefician de esta manera. Pero además, si con la última devaluación incesante sus ganancias aumentaron un 100% sin hacer nada, con unas retenciones fijas del 10% (hoy, al valor actual del dólar, aunque este esquema de retenciones está tan mal aplicado que invita a la especulación, porque además a los exportadores le eliminaron la obligación de liquidar antes de los 180 días las divisas en el país: les permitieron, si quieren, no hacerlo nunca) la ganancia extraordinaria será del 90%.
¿Quién pagará esas superganancias llovidas del cielo?
Todos nosotros, cada vez que vamos al supermercado, a pagar la luz, a comprar remedios.