Vuelve el Riesgo País

Ezequiel Bauman-. La vulnerabilidad externa de la economía argentina ha logrado que vuelva a tener importancia el Riesgo País, el cual ha subido de manera alarmante. Las repercusiones para Entre Ríos.



El Riesgo País es un indicador antojadizo, a menudo disparatado y cargado de ideología, que mide los "riesgos" de una operación legal o ilegal (al prestamista, eso no le importa) por parte de un prestamista a un país. Es un indicador elaborado por el banco estadounidense J.P. Morgan Chase, muchos de cuyos funcionarios integran el gobierno argentino y el Banco Central. Este indicador está en el mismo nivel que durante el final del mandato de Cristina Kirchner y se sitúa al igual que en países invadidos, con guerra, con hiperinflación, hambrunas, dictaduras sin capitalismo, etc. Es una calamidad. Pero es el resultado lógico de la combinación de ineficacia con deshonestidad que caracteriza la presidencia de Mauricio Macri en el área económica y financiera.
El endeudamiento es simplemente impagable. 
Lo único que resta saber es cuándo la Argentina entrará en cesación de pagos: si durante el 2018 o a fines del 2019. 
La última palabra, por ahora, la tiene el Fondo Monetario Internacional. Para el FMI, el fracaso de Macri ya es sabido. El punto es financiar la fuga de capitales, para eso el nuevo endeudamiento que anunciaron con bombos y platillos la jefa del FMI e interventora de Argentina, la Dra Lagarde, que ahora deberá decidir si el país al que le toca presidir el G-20 y tendrá una Cumbre en Noviembre, declara su cesación de pagos luego de esa Cumbre o espera para ver si Cambiemos tiene alguna chance de llegar a un balotage. 
En el camino, el directorio del FMI tiene que ver qué pasa en Brasil. La posibilidad de que Lula o cualquier candidato de centroizquierda venza electoralmente, podría inclinar la balanza para perdurar la agonía argentina. Si en cambio, como ya sucedió en Colombia, la segunda economía sudamericana, vence la derecha, las probabilidades de que el FMI le suelte la mano a la Argentina y se reedite el 2001, son mayores. 
Otro factor a tener en cuenta es si a través del Poder Judicial, se desplaza a las empresas corruptas argentinas, asociadas con empresas chinas y europeas y se les dan esos contratos a empresas estadounidenses (asociadas con las empresas argentinas de los actuales funcionarios del gobierno nacional), tanto en las represas de Santa Cruz, como la cesión territorial para la base militar china en Neuquén, o las reservas de Vaca Muerta. 

Mientras tanto, la jerga de la Iglesia Universal del Dólar con sus econochantas, hablarán de los 700 puntos básicos en los que se encuentra el Riesgo País de Argentina. En lo concreto, hablan para que la gente común no los entienda y sienta pánico. Las excusas para no decir la verdad sobre el latrocinio financiero son siempre ocurrentes: que aumentó la lira turca, que un tuit del presidente de EEUU, que hubo un huracán en Siberia, etc, etc...

Entre Ríos tiene un alto endeudamiento, una estructura impositiva regresiva y un déficit fiscal galopante. Hay que reconocer que el gobierno de Bordet bajó un poco el déficit fiscal y que el gobierno de Urribarri le legó un montón de obras públicas casi a punto de terminar. 
A la vez, Cambiemos en Entre Ríos no ejerce una oposición alocada, sino que suele ser bastante sensato a la hora de encarar la relación con el peronismo. Todo eso ayuda en el vendaval que se viene. Pero la vulnerabilidad, es muy fuerte. 
La inflación a licuado los salarios y jubilaciones, principales gastos fijos del estado entrerriano, que al no poseer herramientas financieras por la privatización del banco, está a merced de lo que suceda en cualquier parte del mundo, menos en Entre Ríos. 
Sin los adelantos de coparticipación, la provincia puede aguantar no más que dos meses pagando los bajos salarios en lo que ya se acostumbró a denominar "a tiempo", aunque es ilegal (curiosamente, por una norma sacada por el propio kirchnerismo, que impide pagar los salarios luego del 5 de cada mes). Ese dinero de dos meses, es el que el contador Bordet tiene para eventualmente adelantar las elecciones. Todo esto, en las actuales condiciones. De agravarse el cuadro general, por supuesto que seguirían los aumentos de precios regulados como la electricidad, los peajes provinciales -el túnel subfluvial es un ejemplo claro- y los municipios, a su vez, se verán obligados a seguir aumentando el transporte (en parte por el aumento de los combustibles) y las tasas, para pagar el endeudamiento. 
Cerrado el grifo del endeudamiento para gastos corrientes, ahora además se suma que hay que comenzar a pagar la cuenta. La cual en parte está en dólares, que se encarecen. 
Por suerte para los gobernantes, la brutal devaluación tiene su contrapartida positiva para ellos (no para nosotros), que aún continúa como explicamos en notas anteriores que ocurriría, licúa los gastos fijos del Estado, haciendo que el ajuste lo paguen los que menos tienen. Lo que pasa es que tampoco alcanza. 
Y nadie quiere discutir que los ricos paguen impuestos: por el contrario, las cámaras de empresarios agrícolas piden cada vez más y más subsidios, a pesar de que no aportan absolutamente nada al Estado y a la sociedad. Sin discutir el rol parasitario de los empresarios agrícolas, la quiebra del país será peor en Entre Ríos.
¿Estamos aún a tiempo?