Urribarri, Bordet y el dólar

Ezequiel Bauman-. La pelea al interior del peronismo se da en el peor contexto económico nacional posible: qué pasará con el dólar y cómo impactará en la política provincial.
Hace varios meses que venimos contando que la suba del dólar no se detendría. Esto es así debido a factores estructurales y no a comentarios coyunturales, como sostienen desde el gobierno nacional y sus econochantas.
El comportamiento del dólar es definitivo para las expectativas de los agentes económicos y para los ciudadanos de a pie. Cada suba genera dolor en la gente, mayor pobreza, caída de la industria y el empleo de calidad, y en las actuales condiciones de impericia del equipo gobernante de Cambiemos, incertidumbre, fuga de capitales y crisis institucional.



Es en este marco donde la pelea del contador Gustavo Bordet, gobernador de la provincia, con su antecesor y mentor Sergio Urribarri, Presidente de la Honorable Cámara de Diputados, se da de manera virulenta. Bordet se anotó un triunfo. Urribarri respondió con un fuerte comunicado denunciando un pacto del peronismo provincial con el oficialismo nacional.
El voto de los senadores provinciales y diputados provinciales de Cambiemos, demuestra que están de acuerdo con el contador Bordet en desdoblar las elecciones.
Desde la óptica de Cambiemos es comprensible. Dado que gestionan cabeceras departamentales y 32 intendencias semirurales y rurales, donde crece el descontento con el gobierno nacional (a pesar de que favorece a los más ricos), en Cambiemos evalúan que la buena imagen de sus intendentes no debe quedar pegada en la boleta a la mala performance económica del gobierno nacional.
Por el lado del gobernador, supone que su buena imagen se vería a salvo porque carece de un candidato a Presidente de la Nación competitivo, dado que Urtubey, Massa o Pichetto no mueven el amperímetro, mientras que la doctora Cristina Fernández de Kirchner sube en las encuestas a pesar de las causas judiciales en su contra.
Pero también desde el gobierno provincial creen que la imagen del ingeniero Mauricio Macri los puede hacer perder.
El problema es que esta discusión, que se dio en torno a la fecha de las elecciones, carece por parte de Bordet de un análisis más fino de la situación económica, que se va desplomando paso a paso. A un ritmo vertiginoso  y difícil de seguir.

Para el diputado Urribarri, que fue dos veces gobernador y quedó asociado al kirchnerismo -con sus pros y sus contras- el desdoblamiento de las elecciones supone un problema porque él no puede ser candidato a Gobernador. En la boleta de Cristina Kirchner, como candidato a Senador Nacional, podría arrastrar a algún candidato a Gobernador afín. Esto es lo que quiere evitar el Gobernador actual.
Ahora bien, la escalada del dólar muestra que las condiciones de crisis estructural lejos de irse paliando con el tiempo, se acrecentarán. Por lo que es una incógnita si los votantes entrerrianos, enojados como están por la situación económica, en una elección a Gobernador, Intendentes y carlos legislativos solo provinciales, no terminen castigando a quien encabeza la boleta -el cargo del actual Gobernador en busca de su reelección- como modo de protesta. Aún cuando el origen de la crisis sea precisamente, nacional.
De ser así, Bordet estaría viviendo un triunfo pírrico.
Cambiemos, por su parte, sería el gran beneficiario de esta anticipación electoral, cuando antes se oponían al desdoblamiento dado que a valores de hoy, el Estado entrerriano tendría que gastar más de 500 millones de pesos en el proceso electoral, siendo que si las elecciones fueran unificadas, las pagaría íntegramente la Nación, que de todas maneras tiene que pagar las elecciones para autoridades nacionales en la provincia.

Con inteligencia, Urribarri asoció a su rival interno, Bordet, con Cambiemos, justo en el peor momento de esa marca otrora exitosa, cuando el valor del dólar se dispara y el gobierno se muestra desorientado. La crisis económica además, seguirá escalando y es difícil que la recesión termine antes de las elecciones de octubre de 2019. Por el contrario, es más probable que esta crisis crezca en magnitud y número de víctimas sociales por la crueldad intrínseca del neoliberalismo, cuya ejecución actual además, está plagada de negociados financieros, impericia y soberbia.
El triunfo de Bordet en una elección en la Legislatura, se le puede volver en contra, sobre todo porque la gente común no está preocupada por la fecha ni la modalidad de las elecciones, sino por cómo se le evapora el poder adquisitivo y cómo se huele en el aire, producto de la incertidumbre, la llegada de una crisis institucional de grandes proporciones.
La actual catástrofe social puede fácilmente derivar en una catástrofe electoral para Cambiemos.
En ese marco, quedar asociados a ellos, es un pésimo negocio.