UNER: una mirada menos simplista

Joakito.- Docentes universitario de todo el país iniciarán un nuevo plan de lucha que incluye paros en rechazo al aumento salarial del 15% ofrecido por el Gobierno. La medida de fuerza fue ratificada por la Confederación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) al argumentar que la oferta se encuentra "muy por detrás de la inflación".
En Entre Ríos las medidas de fuerza vienen siendo llevadas a cabo por los dos sindicatos docentes -SITRADU y AGDU- junto a varios centros de estudiantes vinculados al kirchnerismo, y el acompañamiento esporádico de los trabajadores no docentes, ya que estos últimos acordaron su aumento con el Ministerio de Educación.
A pesar de realizar "clases públicas" en las puertas de las facultades más politizadas como son Trabajo Social y Ciencias de la Educación, y una movilización a Casa de Gobierno, las medidas de fuerza no logran el acompañamiento de la mayoría de la comunidad universitaria.
¿Por qué? En principio, porque ni los sindicatos docentes, ni la Federación Universitaria (que nuclea a los 9 centros de estudiantes) llevan adelante una práctica convincente para transmitir un mensaje claro: por el contrario hablan como si la UNER estuviese al borde del cierre, homologando la situación a lo que ocurrió en el 2001 cuando en realidad se trata de un conflicto meramente salarial- pero a su vez pretenden llevar sus convocatorias mediante prácticas violentas y autoritarias -tal como se vió en la Facultad de Ciencias Económicas donde con bombos y a los gritos docentes y estudiantes de otras facultades pretendían suspender las clases para convocar a la marcha-.
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La situación financiera de la UNER es crítica, pero no nace un repollo. Tiene que ver con que históricamente desde el rectorado se concentró la facultad de administrar el dinero, dándole poco espacio institucional al Consejo Superior, lo que llevó a profundizar el paradigma de gastos que impera hasta hoy: más del 80% del presupuesto destinado a salarios, y lo que queda se reparte en los llamados "gastos de funcionamiento".
Si bien este paradigma no es propio de la UNER sino que alcanza al conjunto de las universidades, lo cierto es que a la hora de definir el orden prioritario sobre en qué gastar ese dinero, la UNER no tuvo nunca un proyecto a largo plazo, que implique el poder pensar en no hacer gastos superfluos (largas y costosas reuniones de Consejo Superior, crecimiento en los gastos administrativos, sostenimiento de la Obra Social de la Universidad en desmedro de OSFATUN -obra social No Docente-, etc). Si al rector de la UNER le preocupa que no pueda llevar adelante su plan de "expansión", en vez de hacer politiquería junto a los diputados nacionales, debería buscar las maneras en que los municipios y la provincia puedan aportar al sostenimiento de las nuevas tecnicaturas y carreras de grado.

El otro motivo para que las movilizaciones y el reclamo universitario no tenga repercusión a nivel local, tiene que ver con la falta de apoyo de la Universidad Provincial.
La UADER, si bien forma parte del Consejo Interuniversitario Nacional, depende administrativamente de la provincia, tiene otra discusión paritaria y son otros los gremios que la componen (ATE y AGMER).
Las movilizaciones universitarias masivas en la provincia implicaron la participación a la cabeza de la comunidad universitaria perteneciente a la UADER, tal como se vió en las masivas movilizaciones en pos de lograr la "normalización" de esta universidad. Si bien algunos docentes y estudiantes de la UADER acompañan el reclamo salarial de la UNER, a diferencia de la universidad nacional viene creciendo en todo el territorio provincial contando con un centenar de carreras de grado y pregrado, distribuidas en las ciudades de Paraná, Concepción del Uruguay, Oro Verde, Chajarí, Basavilbaso, Crespo, Santa Elena, Villaguay, Federación, Gualeguaychú, Concordia, Diamante, La Picada, Gualeguay, Ramírez y La Paz y con una  población actual de 23.000 estudiantes.
La UNER, por el contrario y a pesar de haber abierto desde el 2013 a la fecha más de 20 carreras de corta duración, tiene una matrícula de 22.500 estudiantes. Sin embargo la  UNER cuenta con un presupuesto de varios millones mayor al de la UADER.