Salta, capital nacional del peronismo conservador



Lucas Carrasco-. Se recibió de abogado en la UBA en apenas tres años. En el 2007, cuando acababa de cumplir 37 años, el sobrino de Julio Mera Figueroa (casado con una Blaquier Braunm, ex Ministro de Menem) e hijo del expresidente de la Suprema Corte de Justicia, asumió la gobernación con el apoyo del kirchnerismo, desplazando a Juan Carlos Romero, que había secundado a Menem en la fórmula por su tercera presidencia.

Urtubey era la promesa joven de un kirchenrismo que venía venciendo a los distintos caudillos provinciales a través de diversas fórmulas, preferentemente, la transversalidad. Una de las joyas de esa tranversalidad donde brillaban Hermes Binner, Aníbal Ibarra y Martín Sabatella, fue el joven Urtubey.
A poco de andar, Urtubey mostró que continuaría el legado del peronismo conservador de su sucesor y rival. Al principio, causó sorpresa y alarma, después, el resto del país politizado se fue acostumbrando a su conservadurismo de élite, casi un viaje a la historia de mediados del siglo pasado.
Y es que es ahí donde hay que remontarse para entender a Urtubey. Y para entender por qué las otras variantes del peronismo salteño presentan los mismos rasgos conservadores, con excepción de Unidad Ciudadana (que absorbió los votos y muchos dirigentes de segunda línea del Partido Obrero).

El peronismo, en Salta, es hijo del "durandismo", que marcó a fuego una división en los años 60 en el seno del peronismo. Esta división se dio en todas las provincias. El caso más conocido es el encabezado por el entrerriano Vandor y su aventura electoral en Mendoza, finalmente derrotada por los leales al conductor exiliado. Hubo muchos ejemplos parecidos, con parecido resultado, en diversas provincias. No fue el caso de Salta: el durandismo venció a los peronistas leales. Durandismo se denominaba al efímero partido creado por el último gobernador peronista (desalojado por la Revolución Libertadora) que llegó de la mano de Eva Duarte: Ricardo Durand. En soledad quedó José María Caro, representando la voluntad de Perón en el exilio. Muchos de los dirigentes que se fueron con Durand en los 60 recién se reincorporaron al PJ en 1983.
Proveniente del radicalismo, Durand adhirió a la "revolución de los coroneles" y luego de pasar por la Junta Renovadora de la UCR, se integró al Partido Laborista (ya veremos por qué). Su elección en 1952 como gobernador representaba un giro "a la izquierda" dentro del peronismo salteño. Porque el peronismo no se entiende sin el rol de Robustiano Patrón Costas.
Patrón Costas fue gobernador de Salta hasta las primeras elecciones democráticas del país, en 1916. Luego se integró al gobierno de la Década Infame que comenzó la secuencia de golpes de estado en el país, volteando al presidente Yrigoyen en 1930.
Ya para inicios de los años 40, el régimen del "Fraude Patriótico" agonizaba. Se avizoraban dos salidas: un nuevo fraude o elecciones libres. En ambos casos, la presidencia de facto o la candidatura representando al régimen, tenía un solo candidato: Robustiano Patrón Costas.
Esto motiva que el GOU (logia militar que integraba Perón) provoque el golpe de 1943, conocido como Revolución de los Coroneles.
El ascenso de Perón en ese gobierno que encabeza Farrell, que termina encarcelándolo, se debía en buena medida a la resistencia interna a una candidatura de Patrón Costas.
Luego, la historia es más conocida: el 17 de octubre, la liberación de Perón, la Unión Democrática enfrente, la candidatura de Perón a la presidencia, acompañado por un radical alvearista (el único que le aceptó) y la conformación, en todo el país, del frente electoral que lo sustentaría, con un partido minúsculo de derecha (la Alianza Libertadora Nacionalista), otro simbólico (la UCR Junta Renovadora) y su verdadero sustento (el Partido Laborista).
En casi todo el país, especialmente en provincia de Buenos Aires, los laboristas tuvieron un papel destacado. La única excepción fue en Salta.
El partido laborista salteño, que estaba conformado por obreros que trabajan en los ingenios azucareros -cuyos dueños eran el principal sostén de Patrón Costas- fue marginado por Perón, buscando dirigentes que respondieran al caudillo conservador, para así restarle votos. Los laboristas fueron incluso perseguidos, humillados y los pocos legisladores que obtuvieron, fueron a dedo de Perón y no pertenecían a sus filas, por ejemplo, Durand y su padre.
Lo que parecía en 1952 una renovación del peronismo salteño de la mano de Evita, resultó un nuevo fiasco.
Durand, un conservador popular, fue desalojado por el golpe en 1955, pero venció en las elecciones de 1963 con el partido creado a instancias de la proscripción del peronismo: el Movimiento Popular Salteño, que tuvo una enorme influencia hasta la muerte de su fundador, en vísperas del retorno democrático en 1982. Luego, sus dirigentes se fueron incorporando al peronismo local, pero dotándolo de la impronta conservadora que siempre tuvo, tanto en el ala rebelde del durandismo como en el ala ortodoxa de los Mera Figueroa.
Quizás eso explique las sorprendentes elecciones que realiza en Salta el Partido Obrero.  Y sobre todo, explique la persistencia de un peronismo conservador, que renueva sus caras y generaciones, pero no su impronta.