La grieta que no fue



Sabrina-. Mucha información y opiniones, basadas solamente en memes y en posteos sacados de las redes sociales. Intolerancia de una y otra parte respecto a cómo abordar la salud pública y la educación pública, son algunos de los temas que dejó sobre la mesa el tratamiento legislativo de la despenalización del aborto.
Se ha querido instalar que existe una "grieta" entre verdes y celestes, entre quienes defienden el aborto y entre quienes defienden las dos vidas, pero esta intención no tiene cabida. Para que exista "grieta" debe existir la intolerancia, es decir, que el otro si no opina como yo no tiene derecho a opinar. Si dejamos de lado las barbaridades cometidas de uno u otro lado (despedir a una maestra, o a un médico de su lugar de trabajo porque está en contra del aborto, o salir a golpear mujeres porque pintan de verde la calle) la "grieta" no se instaló en el sentido común. Lo que pasó con el tema del aborto, fue que nos obligó, sobre todo a las nuevas generaciones a tomar posición sobre un determinado tema, sin que ello signifique eliminar la opinión del otro.
Si una conversa este tema en un grupo de amigas se va a encontrar que algunas opinan de una manera y otras opinan lo contrario, pero no por eso se andan "tirando de las mechas" o dejan de salir a bailar juntas. Al contrario, conviven con esa diferencia y simplemente optan con no debatir el tema entre ellas una vez que quedó en claro lo que piensa cada una.
Yo, por ejemplo, estoy a favor del aborto legal.


Más allá de que no se logró la sanción definitiva de la ley de despenalización del aborto, es innegable, que el movimiento de mujeres pudo poner en agenda un tema tan sensible como el aborto, que antes solo se reducía a la intimidad de las personas y solo se hablaba del tema si existía una menor embarazada. Ahora, todas y cada una de las mujeres de la Argentina saben lo que significa el aborto y pueden hablarlo -sea a favor o en contra- con sus vecinas. Pero lo que es más importante aún que el debate se instale en la agenda pública, es que tanto el debate en Diputados como en Senadores, dejó en claro la necesidad de trabajar en pos de un sistema sanitario público. Las discusiones sobre el tema del aborto lograron que en Argentina, muchos conozcamos que es Misoprostol o la pastilla del día después, y también demostró la falencia de las instituciones de salud -ya sean públicas o privadas- para prevenir la morbimortalidad de mujeres embarazadas.

Más allá de las posiciones a favor o en contra del aborto, la mayoría de los "representantes" del pueblo sostuvo en sus discursos la necesidad de garantizar ambas políticas públicas (de salud y de educación) para reducir la cantidad de abortos. En este sentido, rescato las palabras del Senador por la Ciudad de Buenos Aires, "Pino" Solanas, que sabiendo que perdía la votación a favor de la legalización planteó:  que "no es una derrota, es un triunfo monumental. Ellas lograron introducir un debate fundamental. Ellas lo lograron. Años de movilizaciones. Que nadie se deje llevar por la cultura de la derrota". Estas palabras del Senador Solanas, sirven para graficar que la política no se encuentra ante ninguna "grieta" y que después de años de ausencia y de desprestigio sobre la clase política, todos, ya sean celestes o sean verdes volvieron a recuperar la escena de la discusión política, y fundamentalmente, el no depender de las generaciones anteriores sino tomar en sus manos el destino de la discusión, no hay que ser hipócritas en este punto, la "marea verde" puede que represente a las mayorías pero del lado del "río celeste" el protagonismo también fue dado por las jóvenes.
Hoy, luego de la votación en el Senado, tanto verdes y Celestes están de acuerdo con que hay que educar y que los métodos anticonceptivos deben ser gratuitos y estar al alcance de todos.
¿Dónde está la grieta entonces?
No es el aborto, ni los cuadernos de la corrupción los que generan "grietas" en el sistema político, por el contrario, la "grieta" se instala a partir de quienes se ubican dentro de la lógica de un estado laico, y aquellos, que por el contrario se pretenden un estado oscurantista dominado por las opiniones morales de la Iglesia Católica.
¿Cómo se explica sino que el Senador De Angelli opine exactamente lo mismo que el Diputado Julio Solanas? Este dominio de la moralidad católica se expresa por ejemplo, en el que horas antes que la senadora del FpV, García Larraburu, cambie del apoyo al rechazo de la legalización, la ex presidenta era defendida en un raid mediático sin precedentes por el vocero del Papa, Juan Grabois, ante las imputaciones en la causa de los cuadernos de las coimas. Ya pasada la votación en el Congreso Nacional, más allá de pensar las alternativas como pueden ser una consulta popular o una reforma del Código Penal, el movimiento de mujeres que supo instalar el tema, tendría que avanzar en la discusión acerca de separar a la Iglesia del Estado, como una aspiración más integral de su movimiento. La lucha por terminar con la educación religiosa, prevenir los embarazos no deseados o los embarazos adolescentes es lograr una mayor calidad educativa -tanto pública como privada- que tenga como un pilar transversal a la Educación Sexual obligatoria en Salta, que ya obtuvo su primer triunfo con el fallo de la Corte que impidió que siguieran impartiendo catequesis en el ciclo de grado, es un ejemplo claro, de por donde pasa hoy la grieta. Si es que hay alguna grieta.