La falta de memoria



Ezequiel Bauman-. Lamentablemente, en Argentina hay poca memoria.


Hubo un tiempo no muy remoto, en donde los "republicanos" bramaban contra la supuesta sacrosanta independencia del Banco Central, vulnerada por la doctora Cristina Fernández al pedirle al Licenciado Martín Redrado la renuncia a la presidencia de ese órgano.
El Licenciado Redrado, atrincherado al cargo donde fue puesto por el doctor Néstor Kirchner y confirmado por su sucesora en la Presidencia de la Nación, esgrimía confusas excusas que al día de hoy la gente ha olvidado.

Por un pedido del ingeniero Macri, electo y en funciones como Presidente de la República, renunció el Presidente del Banco Central, el doctor Federico Sturzenegger, quien ocupaba ese lugar de acuerdo a las normas republicanas dictadas por la Constitución: su postulación y confirmación por parte del Senado de la Nación (con mayoría opositora) fue intachable, aunque su gestión haya sido calamitosa y haya destruído las reservas del país, sobreendeudado varias generaciones y hecho la vista gorda al lavado de dinero, la evasión impositiva y los más diversos delitos que hoy se vinculan a la gestión anterior solamente, como si el sistema financiero no fuera el mismo, como en el caso de Entre Ríos con el BERSA, donde el mismo que tiene a cargo la privatización del Banco estatal, estuvo en los negociados con YPF condenados jurídicamente en España, además de financiar la obra pública, los caminos, etc.



El ingeniero Macri designó a dedo a un interventor, sin que ningún Senador de la Nación haya siquiera protestado por esta violación de la Constitución Nacional por la cual juraron y esta quita de sus facultades inherentes a un Poder que debe controlar al Poder Ejecutivo. Están demasiado interesados en que no les quiten la inmunidad de arresto, una antigüedad heredada del feudalismo. El arresto, siempre y cuando esté acreditado en las leyes vigentes y no como forma de extorsión o porque se le de la gana a un funcionario público judicial de jerarquía, es una potestad constitucional del Poder Judicial.

Mientras los senadores hacen la vista gorda, el interventor a cargo del Banco Central, sin ninguna experiencia en política monetaria y con el único antecedente de ser socio empresarial entre su familia y la del Presidente de la Nación, y una gestión patética como encargado del endeudamiento en el inútil Ministerio que le crearon para tal fin, ministerio ya disuelto. Decíamos que este interventor en su oprobiosa gestión ya ha aumentado el endeudamiento, empobrecido a millones de argentinos más, entregado las riendas de la soberanía económica al extranjero, aumentado la inflación, disminuído las reservas con "contabilidad creativa" para disimularlo; puso al país al borde del default  y por supuesto, continuó la tarea de encubrimiento a las cuevas financieras (que son las segundas marcas de los grandes bancos) y devaluó aún más la moneda. Un periodista de Noticias Entre Ríos dijo una vez en la radio que "las cuevas financieras son las segundas marcas de los bancos, son como la leche Armonía de La Serenísima: en realidad, los dueños son los mismos, cambia el marketing y el packaging". Es la definición acertada sobre el complejo mundo financiero. Complejidad que es adrede, para que no se entienda su naturaleza elemental y su rol en la sociedad.


Por estos días, en la prensa oficialista porteña, circula un video de una mujer venezolana que descarga un bolso de dinero con billetes de la menor denominación en un almacén de Caracas para comprar un kilo de mortadela.
Venezuela tiene que importar la mortadela (hubo un intento de producir alimentos venezolanos, asociados a empresas argentinas durante el kirchnerismo: se robaron todo).
Argentina, que tiene la segunda hiperinflación del mundo, después de justamente Venezuela, produce su mortadela y es de alta calidad.
¿Cuántos billetes de la menor denominación -de cinco pesos- se necesitan para comprar un kilo de mortadela en una despensa de Palermo?
Ese video argentino no circularía, como dicen los jóvenes, "viralizado", pero no hace falta. A quién pretenden engañar.

Mientras tanto, los tres senadores nacionales por Entre Ríos, en especial el empresario Alfredo De Ángelli, nos deben una explicación sobre lo que está ocurriendo, sobre su complicidad y sobre por qué mintieron tanto en la campaña electoral. Así como por qué lo que antes consideraban que estaba mal en cuanto a los procedimientos en el Banco Central, hoy consideran que están bien.

La ausencia de políticos que rindan cuentas de sus actos es uno de los graves problemas de nuestra democracia.
Junto a la falta de interés y formación cívica de los ciudadanos entrerrianos, lo que nuestros representantes hacen o dejan de hacer en Buenos Aires, pasa desapercibido y a menudo no recibe el correspondiente castigo electoral, culpa de las listas sábanas en la mayoría de los casos.