¿Es posible gestionar mejor la salud pública?



Joakito-. El hermano del intendente de Gualeguaychú -ante la inminente jubilación del director del Hospital Centenario de esa ciudad- respecto a quienes deben dirigir los hospitales, plantea el debate no solo respecto al funcionamiento de la salud pública (que en el sur provincial deja mucho que desear) sino a cúal sería la mejor manera de administrar la salud pública.
 Históricamente, se ha creído que son los médicos con extensas carreras quienes están mas capacitados para dirigir los centros de salud, los hospitales o incluso para ser ministros de salud. En Entre Ríos, este paradigma empezó a resquebrajarse con la designación como máxima autoridad sanitaria a una Trabajadora Social, Sonia Velázquez, sin embargo, en los centros de salud y en los hospitales aún predomina la idea de que son los médicos con extensa carrera los que se encuentran capacitados para estar al frente de las instituciones de salud. Sin embargo, en el mundo entero y de a poco en nuestro país se está comenzando a instalar en los sistemas hospitalarios, a nombrar a profesionales no por su larga trayectoria médica, sino a aquellos profesionales que conozcan el significado de "liderazgo" y pueda de alguna manera lograr una buena convivencia entre el campo de la salud y el campo de la administración.
La designación de profesionales que logren comprender que dentro del campo de la salud pública, está evidentemente también la administración y que no conciban a ambos campos por separado, sino que lo conjuguen y lo complementen.
Es necesario entender que el hecho de que un médico no vea pacientes no significa que deja de serlo. Lo que sí implica es que los profesionales de la salud, no solo los médicos, deban perfeccionarse y adaptarse a los tiempos que corren para poder administrar con mas eficiencia el sistema sanitario, lo que implica vencer las trabas y superar los prejuicios que existen alrededor del concepto de Management en Salud, y actualizar el concepto de Gestión Clínica. La Gestión Clínica en la actualidad tiene que ver con el uso de los recursos, intelectuales, humanos, tecnológicos y organizativos, para el mejor cuidado de los enfermos y están en relación con el conocimiento  clínico,  la  mejora  de  los  procesos  asistenciales  y  la organización de los hospitales.
Tenemos que empezar a pensar que el conocimiento médico no es el único componente del sistema sanitario, sino que existen otros componentes que tienen que ver con la política -que implica los modelos de gestión- con lo técnico -implica a los modelos de atención - y con lo económico -que abarca a los modelos de financiamiento. En nuestra provincia, en los últimos tiempos -siempre entendiendo que el sistema de salud está en permanente movimiento y esto implica cambios- el debate y las reformas han quedado reducido a los modelos de financiación, dejando de lado la posibilidad de pensar otros modelos de gestión y otras maneras de atención. En este sentido es necesario la construcción de equipos de gestión que tengan como objetivo la búsqueda de consensos, la convocatoria, la generación de vínculos y de canales para la participación de los diferentes sectores Esto debe ser pensado como la estrategia más importante en la gestión en salud para consolidar la incorporación de nuevas iniciativas. Cuando existen dos o más actores claves que buscan cambios y sus intereses se orientan hacia el mismo objetivo, se puede generar una mayor concordancia entre todos, que posibilite la aparición de nuevas iniciativas o innovaciones en el sistema de salud pública.
Mejorar la gestión de los hospitales no solo implica redefinir conceptos, formular, incentivar e implementar nuevas iniciativas, sino que además requiere buscar estrategias políticas para lograr la articulación jurisdiccional a pesar de las perspectivas político-ideológicas distintas que puedan llegar a aparecer con el sistema nacional. Fundamentalmente porque de esa desarticulación se generan problemas que repercuten directamente en la salud de la población.