El neoliberalismo tonto



Ezequiel Bauman-. A Entre Ríos le conviene el traspaso de Edenor y Edesur a la órbita metropolitana.


Durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, el Estado nacional traspasó los subterráneos a la ciudad de Buenos Aires. Por primera vez los argentinos dejamos de pagar el subte de los porteños. En ningún otro lado del país, que no sea la zona más rica de la ciudad de Buenos Aires (que es la ciudad mas rica del país a su vez) hay subterráneos en Argentina, a pesar de que todos debíamos abonar sus costos y pérdidas y sus ganancias eran y son privatizadas.
La medida, en aquel momento, se malinterpretó como parte del ajuste que la Presidenta denominó "Sintonía fina" y como parte de una reprimenda al alcalde de CABA, el actual Presidente Mauricio Macri.
Posiblemente, aquella medida, tuvo como impulso esas dos cuestiones señaladas mas arriba. Pero los gobiernos de turno pasan, en cambio, las medidas de gobierno, quedan.
Hoy los entrerrianos, santafesinos, jujeños, formoseños, etc, ya no tenemos que pagar los subsidios al subte de la ciudad mas rica del país.

Desde la oposición menos lúcida se interpreta que el potencial traspaso de Edenor y Edesur a la ciudad de Buenos Aires y la provincia homónima es una exigencia del Fondo Monetario Internacional.
De acuerdo a lo firmado, no lo es. Aunque posiblemente, el pacto firmado con ese deleznable organismo internacional, sea lo que impulsó al ingeniero Macri a tomar esta medida, que aún falta concretarse. Posiblemente, también, quiera frenar el crecimiento de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, que caen menos que él en las encuestas de imagen.
Nuevamente, se pasa por delante la importancia de la medida en sí.
Edenor y Edesur son dos sobrevivientes del menemismo, cuando el Estado nacional privatizó la energía -en Entre Ríos, fue el PJ provincial, sin que jamás efectuara la menor autocrítica, de hecho, las huellas del neoliberalismo perduran en el gas y el banco provincial privatizado- y las dejó en manos privadas. Dividió la zona metropolitana en dos y las adjudicó a un oligopolio brutal, cuyas ganancias se privatizan y sus pérdidas se socializan. Es el neoliberalismo de perfil estalinista, el mas tonto posible de entre la amplia gama de neoliberalismos. El mas organizado sistemáticamente para la corrupción.
Como los subtes hasta su traspaso, que también están privatizados desde el menemismo, las ganancias son privadas, las pérdidas y subsidios a la renta monopólica, los paga todo el país.
Que lo paguen solo quienes se beneficiaron por el costado positivo de esta corrupción estructural (tarifas mas bajas que en el resto del país, aún hoy) es de estricta justicia.

Para entender lo absurdo del neoliberalismo estalinista y su corrupción estructural, basta contemplar lo que sucede con la energía desde Entre Ríos.
El Estado nacional produce en Entre Ríos energía eléctrica -se inundaron ciudades bajo la promesa de que no pagarían la luz nunca: pagan mas que en Recoleta- y está obligada a venderla a una empresa monopólica mayorista privada, creada por Néstor Kirchner y de cuyos dueños nadie sabe nada. Se llama Cammesa. Esta empresa mayorista fantasma vende la energía (y el gas) a cada distrito del país y luego cada distrito recibe subsidios o no, de acuerdo al capricho presidencial. Por ejemplo, en CABA y el conurbano, pagan mas barato la luz que en Entre Ríos, a pesar de que no solo no producen energía ni pagan sus costos sociales y ambientales, sino que consumen mucho mas. Los subsidios para Edesur y Edenor los paga todo el país. Sus acciones en la Bolsa de Valores de la Ciudad de Buenos Aires, siempre estuvieron a la suba: sus deudas se estatizaron (mediante la pesificación asimétrica de Duhalde), sus ganancias se garantizaron (Néstor Kirchner), sus inversiones se estatizaron (Cristina Kirchner) y los tarifazos (Mauricio Macri) le hicieron la estrella de la Bolsa.
Es probable que sus acciones bajen por la medida de traspasar sus costos a quienes son rehenes de estas nefastas empresas. Los porteños no son tan tontos a la hora de pagar impuestos. Cuando se los suban para financiar estas patéticas empresas que no pueden brindar un servicio mínimo decente de electricidad, las protestas no tardarán en sentirse. Por ahora, no lo notaban tanto porque todo el país pagaba las facturas de luz de la zona metropolitana, a pesar de los tarifazos.

Mirar la cuestión chiquita -qué motiva a un Presidente a hacer tal o cuál cosa- es de una mezquindad insoportable. También de un maniqueísmo que le miente al ciudadano.
Mirar a mediano plazo y valorar las medidas gubernamentales mas allá de sus motivaciones, es lo que debe hacer un profesional.