El maíz le ganó a la soja



Sofía Corina, Desiré Sigaud y Emilce Terré-. En la semana que finaliza, el precio del cereal continuó fortaleciéndose ante la demanda del sector exportador y por el efecto de otras variables, en tanto que la soja sufrió la presión de la baja externa en un mercado poco demandado. Las exportaciones del complejo sojero continúan débiles, presionando a la baja sus precios.



En el mercado de referencia de Chicago, tanto los precios del futuro más cercano de soja como los del maíz cayeron un 5% en la semana a US$ 309,5/t y US$ 136,4/t, respectivamente, frente a la expectativa de una oferta mundial más holgada de lo que se descontaba. En el caso del maíz, la producción se proyecta más alta para algunos países productores claves, como es el caso de Estados Unidos, Ucrania y Argentina. La suba de la producción de estos países no solo contrarrestaría las malas compañas de Rusia y la Unión Europea, sino que posicionaría a la producción de la campaña 2018/19 por sobre la anterior.


En lo que respecta a Estados Unidos, en su recorrido por los principales estados productores el Pro Farmer Midwest Crop Tour reportó rendimientos superiores a la media en maíz en Nebraska, Dakota del Sur, Indiana, Iowa y Ohio. Mientras que para uno de los estados líderes en producción de maíz, Illinois, se proyectan rendimientos que superan, no solo a la campaña anterior, sino también al promedio de los registros de las últimas tres campañas.

Por otro lado, el reporte mensual del Consejo Internacional de Cereales calculó una producción de maíz para la campaña 2018/19 superior a su estimación del mes pasado, incrementando el volumen de stocks finales en relación a los proyectados hace un mes atrás, aunque sin alcanzar el nivel que ostentaron al cierre de la campaña previa. El consumo para alimento, forraje y uso industrial, por su parte, fue también revisado al alza aunque menos que proporcionalmente en relación a la oferta, dando lugar al citado incremento de inventarios. Éstos alcanzarían al cierre del ciclo 2018/19 los 256 Mt, por encima de los 249 Mt previstos el mes pasado pero aún a su nivel más bajo de los últimos cinco años. Si bien se espera que los stocks de maíz se reduzcan en casi un 14%, los inventarios disponibles en los principales países exportadores del cereal caerán en mayor proporción, un 16,5%.

La soja también se vio presionada por las óptimas condiciones climáticas en las áreas de cultivo de Estados Unidos, que auspician una excelente campaña en este país. El Pro Farmer Crop Tour reportó un recuento de semillas superior al promedio en los estados de Nebraska e Indiana. Asimismo, se espera una muy buena cosecha en Brasil, otro importante jugador del mercado internacional. Estas excelentes perspectivas desplazan la incertidumbre inicial que hubo en el mercado dada la baja producción argentina en la campaña.

Las proyecciones mensuales del Consejo Internacional de Granos no presentan mayores diferencias respecto del informe del mes pasado para la soja. La producción mundial para la campaña 2018/19 se estima en 366 Mt, creándose stocks por 51 Mt (21% superiores a los de la campaña anterior). Lo destacable en el caso de la soja es que mientras los principales países exportadores conservarán stocks un 49% superior a los de la campaña 2017/18, Argentina verá reducidos sus existencias de soja respecto de la campaña anterior dada la merma productiva del período. La alemana Oil World, por su parte, revisó sus estimaciones en igual dirección: prevé un aumento de 24 Mt en la producción de soja 2018/19 que excederá ampliamente el incremento del consumo, por lo que se acumularía un mayor volumen de inventarios (principalmente en Estados Unidos).

En la plaza local, el precio de la soja replicó la baja externa al caer un 4% en la semana hasta $ 7.720/t según el precio de referencia de la Cámara Arbitral de Cereales rosarina, en tanto que el maíz logró recuperarse hacia el cierre de la semana del traspié con el que empezó el martes, cerrando la semana sin cambios a $ 4.600/t. De este modo, el ritmo de actividad para la oleaginosa continúa aletargado ya que sólo se conocieron ofertas abiertas para la descarga inmediata o contractual hasta el mes de septiembre inclusive, sin puntas para la nueva cosecha (como referencia, para el caso del maíz se están haciendo negocios con entrega hasta julio del año próximo).

En el caso del cereal, la sequía del verano pega su coletazo hoy, cuando en los puertos del Gran Rosario entre junio y lo que va de agosto se recibieron menos de 90.000 camiones. En el mismo trimestre del año pasado, los ingresos alcanzaban cerca de 125.000 camiones, casi un 40% más.

Sin embargo, con valores que alcanzan las expectativas del sector productivo se avizora un incremento en la superficie cubierta de cara a las siembras de este año. Las bajas temperaturas están retrasando la largada de la campaña maicera 2018/19, y si bien restan algunas semanas para que ésta cobre impulso en la región núcleo, las sucesivas heladas encienden la luz de alerta por potenciales retrasos en las labores toda vez que el cultivo requiere una temperatura de aproximadamente 12°C en el suelo para procurar una buena emergencia.

Además de las bajas temperaturas, la humedad en superficie tampoco es suficiente para comenzar a sembrar maíz. En la región núcleo la fecha de siembra de los maíces tempranos se ubica en torno al 15 de septiembre y actualmente se requiere aproximadamente un mínimo de 20 mm para reestablecer la humedad superficial. Afortunadamente, en profundidad, los suelos de esta región cuentan con buenas reservas hídricas, aunque la demanda de agua se incrementa significativamente en la franja central del país, tal como muestra el mapa adjunto. En dicha zona se requieren acumulados entre 60-80 mm para restablecer la humedad para la siembra.



En lo que respecta a la soja, la combinación de una caída en Chicago y la menor capacidad de pago de la industria y la exportación tuvo un impacto negativo en los precios. La relativa menor fluidez del “producto estrella” se sustenta, por un lado, en la menor disponibilidad de la mercadería como consecuencia de la sequía que afectó al cultivo el verano pasado y, por el otro, en la menor actividad de exportación del complejo sojero, principal proveedor de divisas genuinas del país.



La menor disponibilidad de mercadería se hace tangible al evaluar la evolución de los indicadores comerciales que se presentan a continuación. Puede observarse que las compras de la industria y la exportación ya suman 29 millones de toneladas, o el 83% de la producción estimada. Dicho cociente, a la misma altura del año anterior, apenas alcanzaba el 56%. Si además se le resta al tonelaje cosechado el consumo estimado como semilla y otros usos, la mercadería disponible a esta altura del año apenas alcanza los 6 millones de toneladas, cuando el año pasado aún restaban comercializarse 25 millones de toneladas. Si bien a este volumen aún debe adicionársele el stock inicial, está claro que el balance acabará este año más ajustado que en el promedio de las campañas anteriores.



En relación al debilitamiento de la actividad exportadora, el cuadro que sigue muestra el acumulado de exportaciones mensuales a junio de cada año para los tres principales productos del complejo oleaginoso (poroto, harina y aceite) originado por los tres principales abastecedores mundiales (Argentina, Estados Unidos y Brasil).



Puede observarse que mientras Estados Unidos y Brasil incrementaron sus exportaciones tanto de soja como de subproductos en relación al año anterior y, sobre todo, al promedio de los últimos tres años (con la única excepción del aceite en Brasil que si bien despachó más que en el promedio de las tres campañas anteriores, el volumen se mantiene por debajo de la campaña anterior), en Argentina se observa una fuerte disminución de los embarques. En el caso del poroto de soja, las exportaciones acumuladas entre enero y junio de este año se encuentran un 70% por debajo del primer semestre del 2017 y un 76% por debajo del promedio de los últimos tres años. En el caso de la harina de soja, se despachó un 16% menos que el año pasado y que el promedio de los últimos tres años, mientras que de aceite se lleva embarcado un 23% menos que en el primer semestre del 2017 y un 30% menos que la media de los tres años anteriores.

En relación a las ventas de exportación comprometidas de la campaña actual, se repite de momento la desaceleración del nivel de actividad. Si se miden las declaraciones juradas de venta al exterior que publica el Ministerio de Agroindustria, y se convierten las ventas comprometidas de harina y aceite en grano-equivalente, puede observarse que los 18,6 millones pactados para despachos internacionales resultan inferiores a los 27,3 Mt comprometidos a la misma altura del año anterior así como también a los 28,4 Mt promedio de los últimos 5 años.



Si bien los compromisos de venta para el próximo año venían evidenciando mayor fortaleza, hay que ver cómo evolucionan en lo sucesivo frente a la quita del diferencial de alícuotas en las retenciones a las exportaciones del grano versus los subproductos.