El adiós a la Reforma Política



Osvaldo Quinteros-. Cambiemos y el PJ aceptaron dejar afuera el cupo femenino, la integración de las minorías y todo aquello sustancioso que tenía la archivada hasta nunca, Reforma Política.

Se anunció como la panacea que iba a solucionar los problemas de funcionamiento de las instituciones y la política entrerriana. Le cantaron loas, sinceras y de las otras, desde distintos sectores del peronismo y de Cambiemos, tanto del minúsculo PRO local como de la UCR, donde la mayoría de los sectores internos estaba de acuerdo con la Reforma Política que el gobernador de la provincia, Gustavo Bordet, planificaba como su legado en materia institucional. Solo hubo críticas de del trotskismo. Esas críticas eran el mismo cassette de siempre y hablaban más de su visión del mundo, lo cual es legítimo, que del proyecto en sí.
Finalmente, la Cámara de Senadores aprobó un proyecto de "Reforma Política" que consiste en que la fecha de las elecciones no la determine la legislatura, sino que le ceden la potestad al Poder Ejecutivo, que es unipersonal. Algo imposible de vender como algo positivo para la ciudadanía.

Atrás quedaron el cupo femenino, la integración de las minorías, la preocupación por las largas colas al votar, el debate sobre el financiamiento partidario y temas más polémicos, en los que pocos creían pero públicamente pocos se animaban a disentir, como la boleta santafesina, que por cierto, es probable que se elimine si sale la reforma constitucional en esa provincia.

La cuestión del financiamiento de campaña es El Tema, tanto en Entre Ríos, a partir de la causa que lo tiene a Varisco procesado, como en el país, con toda la plana mayor del empresariado reconociendo que pagaban coimas al kirchnerismo. Mientras avanza otra causa judicial relacionada con los aportantes truchos de Cambiemos para la campaña del 2017 en la Ciudad y Provincia de Buenos Aires.
De pronto, del tema, en Entre Ríos, ya no se habla más. La Reforma Política, que iba a debatirlo, directamente lo cajoneó. A ningún sector político le conviene debatir este tema.

Es probable que esta quita de facultades de la Legislatura para fijar la fecha de las elecciones, sea votada el martes en Diputados.
A partir de entonces, es altamente probable que el gobierno provincial tire una fecha tentativa por medios informales. Se habla de la firma del decreto en enero para convocar a las PASO en abril y votar en junio. Habrá que ver...
Esto es así porque el grado de incertidumbre del contexto nacional hace imposible prever cuándo le conviene a Bordet convocar las elecciones para intentar su reelección, dado que tiene que tener en cuenta también la situación de su partido en los 32 municipios gobernados por Cambiemos, incluido el estratégico, que es Paraná. Además de que tendrá que tener en cuenta una eventual interna partidaria y quién será el candidato opositor en Cambiemos y cómo será elegido (si habrá interna radical o no).
Si es Rogelio Frigerio, actual Ministro de Obras Públicas con las mismas paralizadas y en crisis terminal, cuanto más tarde sean las elecciones de 2019, peor.
Si se contempla la situación del justicialismo en municipios como La Paz, Nogoyá o Ramírez, las caras nuevas de esas intendencias en manos de Cambiemos hoy se muestran imbatibles, pero si tuvieran que llevar a Macri en la boleta presidencial, tendrían un problemón.

Si se examina el calendario judicial del juez Leandro Ríos, la etapa de instrucción y sus golpes de efecto, ya no podrán replicarse como sucedió ante el cierre de las candidaturas del 2017 para legisladores nacionales ni cuando fueron las indagatorias que terminaron en procesamientos y prisiones preventivas demagógicas y absurdas, pero que hirieron el proyecto provincial de Sergio Varisco. Pasada la bruma, Varisco sigue siendo competitivo si va a la reelección en Paraná. El peronismo no tiene aún un candidato fuerte para competirle. El vicegobernador Adán Bahl no da señales de buscar competir por Paraná, toda vez que se reúne con intendentes de toda la provincia y todos los colores políticos.
La crisis económica tiende a agravarse en todo el país. Cuantos más meses pasen del 2019, la lógica y la reseña de la impericia vista en estos tres años, indican que se profundizará. En Cambiemos tienen una lectura distinta, creen que la economía logrará recuperarse para cuando sean las elecciones. Aparentemente, en el gobierno provincial coinciden con esa lectura, y actúan de acuerdo a sus intereses.

El sello Unidad Ciudadana se demostró competitivo cuando llevó al entonces diputado nacional Jorge Barreto a su reelección en la interna del justicialismo. Poco conocido, sin una oratoria convincente, sin siquiera el aval de Cristina Kirchner, logró sacar un porcentaje de votos nada despreciable siendo que iba contra el caballo del comisario.
Eso lo logró solo con el sello. Y cuando no estaba tan claro de qué manera actuarían los legisladores de Bordet, como quedó claro luego con la rebaja de las jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo, votada por el Congreso de la Nación.
¿Qué pasaría si van a una interna los dirigentes políticos que adhieren al kirchnerismo pero tienen peso propio y trayectorias anteriores? Pongamos el caso de Julio Solanas o Sergio Urribarri (que tiene vedado ser candidato a gobernador, no así a intendente de Paraná o Concordia o legislador). Para mencionar dos que tienen conocimiento en toda la provincia. Aunque hay algunos más, como Eduardo Lauritto, Ángel Ghiano, José Cáceres.
En Concordia, por ejemplo, es dudoso que a Enrique Cresto le convenga que se desdoblen las elecciones. Lo mismo pasa en Gualeguaychú, donde el peronismo viene de ganar la intendencia por muy pocos votos y de una derrota histórica de la mano de Juan José Bahilo. Ahí está el bastión de Atillio Bendetti. Parece imbatible. Y es la tercer ciudad en importancia numérica de votantes.
En Concordia, con una Cresto en la boleta, el peronismo perdió la ciudad en 2017 por primera vez desde que se fundó el peronismo en 1946.

La reforma política quedó en el olvido. Al final de cuentas, solo se debatirá lo que le importa a un puñado de dirigentes políticos, dejando afuera a la gente. Esta discusión será sobre el poder puro y duro, sin ninguna connotación ni disfraz que lo disimule, como suele suceder.
Cambiemos se subió al barco. El PJ se quedó mudo. La ley será votada sin pena ni gloria.
Pero la fecha de las elecciones aún está por verse. El país está en una crisis económica profunda, que afecta a buena parte de la dirigencia política oficialista y opositora. Nadie sabe qué va a pasar el año que viene. Nadie sabe, en realidad, qué va a pasar el mes o la semana que viene.