Críticas a la enseñanza universitaria



Joakito-. Las Universidades Nacionales están en el candelero por la lucha presupuestaria y aumento salarial. Sin embargo nadie pone en cuestión el sistema de enseñanza actual de las universidades que por un lado son vistas como instituciones que han llegado al umbral de la sociedad del conocimiento con un gran prestigio, pero por otro, sus propias estructuras y metodologías de trabajo se encuentran desfasadas y anquilosadas, y no responden a los retos de la sociedad actual, conducentes a una mejor construcción y transmisión del conocimiento.

A pesar de que a nivel mundial existe una gran necesidad de personal cualificado de alto nivel
como ingenieros, científicos, cuadros técnicos y otros, en Argentina el número de estudiantes que accede a estos estudios es todavía escaso.
En alguna medida esto se debe a la rigidez en los sistemas de enseñanza con los que cuenta la universidad pública argentina.
Los métodos de enseñanza en las universidades han quedado estancados en el empirismo y se caracterizan por su escasa eficacia y posible capacidad estimulante. Hoy un docente universitario que accede a la titularidad puede ejercer durante más de 30 años, el criterio con el que es elegido en el concurso se basa casi exclusivamente en su capacidad como investigador y no recibe, por otra parte, ninguna formación pedagógica antes ni después de su entrada en función.
Esto ha generado una serie de limitaciones en términos de planificación, diseño curricular, enseñanza-aprendizaje, evaluación, logro de competencias, validez, confiabilidad y acreditación de las universidades públicas.



Con la actual tendencia mundial del enfoque por competencias, se hace más complejo y exigente el
proceso de planificación educativa en la educación superior y se requiere de una formación especializada en los docentes, que les permita el aprendizaje de las herramientas y procedimientos técnicos que garanticen que los planes de estudios posean un mayor grado de validez y confiabilidad, con la finalidad de satisfacer las necesidades tanto formativas de los futuros profesionales como las necesidades del mercado de trabajo.
La universidad de hoy, en un mundo tan competitivo necesita que los docentes estén en constante capacitación sobre nuevos conocimientos y con nuevas estrategias o herramientas metodológicas para hacer que los estudiantes se entusiasmen, se interesen sobre la temática en cuestión, y brinden mayores aportes en enseñanza-aprendizaje.

Las universidades deben aportar mayores recursos a la innovación y capacitación de sus docentes para ser más competitivas y brindar mayores aportes al conocimiento científico tanto del estudiante como de docentes, de lo contrario, la enseñanza universitaria seguirá estancada, y solo debatida o puesta en cuestión cuando se está en presencia de un conflicto presupuestario.
No es un pecado -al contrario, esto en el movimiento estudiantil debería ser la regla y no la excepción- criticar la enseñanza y los planes de estudios, ya que un profesional es una persona competente en su ámbito capaz de analizar y resolver los problemas y proponer mejoras.
En este sentido, el docente universitario debería ser un profesional innovador, creativo, con dominio del contenido formativo y de estrategias didácticas, capaz de hacer que los estudiantes se entusiasmen por aprender. Esta sería la clave para plantear la acción docente en la universidad hacia el futuro.

Es necesario también que se incorpore en la agenda de la educación superior la educación permanente, a lo largo de toda la vida, y la necesidad de plantear legalmente la validez temporal de los títulos, ya que en esta sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos estos temas son de gran relevancia y urgente tratamiento.