Así fue la marcha contra CFK



Sabrina-. Los datos: muchísima gente, ningún joven ni menor de 55/60 años, predominio de clase media alta y alta. Macristas por decantación más que por entusiasmo, fueron la mayoría, aunque la antipolítica pegaba fuerte.


La sorprendente convocatoria sorprendió a los medios oficialistas, que empezaron a mandar más trabajadores de prensa cuando vieron que la cosa iba en serio.
Alfredo Casero, el humorista, fue la estrella de la noche.
La marcha frente al Congreso de la Nación tuvo una convocatoria impresionante, si se tiene en cuenta lo que pedían: una ley de extinción de dominio original (quizás con un nombre un poco menos técnico hubieran conseguido mayor adhesión) que tiene bastante polémica jurídica, dado que prevé vender los bienes de una persona condenada por corrupción, cuando la condena está en primera instancia. Además, pedían el desafuero para la senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner. Formalmente, el desafuero implicaría la detención preventiva y allanamientos en sus diversos domicilios. Eso es lo que pidió el Juez Bonadío y el Fiscal Stornelli. Cristina aceptó ésto último pero con condiciones.
Conversando con la gente, lo que querían más bien era que Cristina fuera presa bajo la idea de que "se robaron todo". El plural aludía al kirchnerismo o al peronismo en general, alternadamente.

Un dato llamativo es que había mas gente sobre avenida Callao que sobre avenida Entre Ríos. Lo mismo en la desconcentración: la gran mayoría se iba para el costado más rico de la Ciudad de Buenos Aires. No quedaban estacionamientos vacíos. Algo raro un día de comienzos de fin de semana largo a esa hora, cuando ya concluyó la jornada laboral de la mayoría.
Ésto no descalifica la marcha ni sus reclamos. Simplemente es una radiografía de la misma.

No hubo políticos conocidos y los pocos que había se quedaron con sus asesores, la gente no los saludaba.
No hubo ningún incidente y la presencia policial, como la marcha no era opositora, fue discreta. Además de que el operativo montado no era para reprimir, como en la mañana de ese mismo día en La Plata contra los trabajadores de Astilleros Río Santiago, porque era una marcha opositora. En ésta, al contrario, la policía hizo de agentes de tránsito y se cuidaron de no aparecer ante los medios.
La mayoría de los activistas movilizados -a ninguno le gustaría ser llamado así, pero no encuentro otra palabra- se quejaba de que no sea todo el país el que marche, descontentos de su impresionante éxito al lograr una convocatoria masiva.

Había mucha desconfianza hacia el periodismo en general, lo que incluye a los medios oficialistas. Pero no hubo más que cruces de palabras contra algunos medios opositores, típicos de estas convocatorias masivas.
Terminado el prime time, la gente se retiró poblando Callao, inundando la avenida Corrientes y subiendo a sus autos.
Por supuesto, no hubo micros ni bombos ni sectores organizados, tampoco banderas políticas que copen la parada. Los activistas estaban orgullosos de esto último.