Triste destino el de la UCR



Ezequiel Bauman-. La UCR nacional se encuentra al borde de la extinción. Una parte de la explicación a este fenómeno se debe a la pérdida de sus valores y de su sustancia, como a continuación se explica.


Las retenciones fueron impuestas por Adalbert Krieger Vasena, hijo del banquero que derrocó a Hipólito Yrigoyen en 1930 inaugurando la serie de golpes de estado en la Argentina. Adalbert Krieger Vasena impuso las retenciones al "campo" durante uno de los golpes de estado mas conservadores de la historia: el del General Onganía. Lo hizo luego de devaluar, como medida compensatoria al regalo que significa la devaluación para los exportadores de materias primas.
Es decir que no nacieron de la mente de un Fidel Castro local, todo lo contrario.

Hoy en día, el cóctel explosivo de devaluación brutal y baja de retenciones lo implementa el nieto de un gobernador radical de Entre Ríos, el lobbista de la Sociedad Rural y multiprocesado por evasión y estafa, Luis Miguel Etchevehere, quien junto a Ramiro Nieto vienen estafando a los trabajadores del diario que fundó su honorable y culto abuelo en Paraná.



Las retenciones se basan en un principio simple: las empresas exportadoras de granos, hoy en día todas multinacionales, pagan un impuesto por sus ventas al exterior con un dolar subsidiado, tanto para aumentar el dinero que recauda el fisco para hacer frente a sus erogaciones (hoy en día, la principal erogación del gobierno nacional es el pago a los usureros beneficiarios de la timba financiera que armó el propio gobierno nacional), además de abaratar los costos internos de la mesa de los argentinos, y dar cierta equidad porque el dolar subsidiado para las multinacionales extranjeras que dominan el mercado mundial de granos, es un dolar que subsidian, es decir, pagan, los trabajadores y jubilados a través del impuesto inflacionario. La baja de las jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo, en términos reales con aumentos nominales por debajo de la altísima inflación, sirve a los fines de seguir bajando las retenciones para la Sociedad Rural.
Es una medida de estricta irracionalidad lo que acontece por estos días donde los jubilados recibieron 100 pesos de aumento tras la impresionante escalada de la inflación.
Pero es sabido que hablar de racionalidad con la Sociedad Rural es prácticamente imposible: su avaricia, desapego a la ley y soberbia de ricachón insensible no ha variado desde los golpes de estado que financiaron hasta el día de hoy, que integran uno de los gobiernos que mas hizo crecer la desigualdad en la historia argentina. Y que dejará hipotecado el futuro de generaciones de argentinos por un siglo. Incluso, un gobierno que se ufanó de endeudar al ciudadano común con bonos vendidos a los capitales golondrinas y fondos buitres con una duración de 100 años porque eso supuestamente demostraba la confianza en el gobierno. Qué confianzudos resultaron: tomaron todos los regalos financieros, quebraron las arcas del país y se fugaron. Dejándonos las deudas, la pobreza, la miseria y la falta de futuro.

La dictadura de Onganía, que justo es decirlo contó con el apoyo de buena parte del peronismo encabezados por el entrerriano Vandor, comenzó en 1966. Como tantos gobiernos conservadores, anunció que tenía un plan no para 100 años pero sí para diez años. El cordobazo lo hundió. En 1969 fue echado por sus propios camaradas de armas.
Desde entonces, ningún gobierno conservador, sea dictatorial o democrático, ha sido tan brutal en la redistribución regresiva imponiendo el doble de tributos a los trabajadores y el doble de subsidios a los terratenientes. Es decir, hasta la llegada de Macri, nunca un gobierno hizo lo que hizo Macri ya dos veces, al inicio de su mandato y a mediados de 2018: devaluar y bajar las retenciones. Ése es el único cambio real que implementó.

Es curioso que sean los radicales, con Luis Miguel Etchevehere a la cabeza, los que pongan la cara ante esta brutalidad reaccionaria. Dado que quien inventó las retenciones fue el hijo de quien financió el golpe al primer presidente radical de la argentina y lo hizo durante el golpe de Onganía, que derrocó a uno de los mejores presidentes radicales que tuvo el país: Arturo Umberto Illia, cuya ética es incomparable al lado de quien recibió un "bono" de la Sociedad Rural antes de asumir como lobbista al frente del Ministerio de Agricultura.
Triste destino el de este radicalismo nacional.