Supermartes de supertontos



Ezequiel Bauman-. Tal como predijimos en artículos anteriores en Noticias Entre Ríos, la prensa oficialista de Cambiemos estaba mintiendo cuando declaraba el fin de la devaluación ("temblores financieros" según la jerga de la secta del PRO y la prensa oficialista). Las evidencias no hicieron mas que confirmar, lamentablemente, nuestros pronósticos.


La última renovación de Letras del Banco Central (LEBAC) a una astronómica y usuraria tasa de casi 47% que paraliza la economía, logró que los que viven su fiesta mundial gracias al pueblo argentino renueven un 75% del total de LEBAC, a cambio de nuevos créditos que pagaremos los jubilados, trabajadores y beneficiarios de la Asignación Por Hijo, además del aumento de la pobreza, la desocupación y la miseria.
Hasta ahora, el peronismo que votó en el Congreso Nacional las leyes que posibilitaron este monumental desfalco no ha hecho ninguna autocrítica. Se dedican a difundir caritas con forma de mate en las redes sociales o ha mentir descaradamente en la prensa oficialista entrerriana con altisonantes críticas al gobierno nacional para luego votar contra lo que dicen. Y que nadie se los remarque.

Sin embargo, como ya hemos explicado, a la deshonestidad e ignorancia el gobierno nacional debe sumarle la impericia. Por lo tanto, los resultados son que la devaluación salvaje lejos de frenarse, continúa. Tal y como adelantamos.

Es importante entender que lo que se llama "el mercado", un eufemismo para referirse a los bancos, financieras dedicadas con exclusividad al lavado de dinero, importadoras/exportadoras de containers cerrados y a los grandes estudios jurídicos y contables dedicados al delito complejo, como por ejemplo, evadir dinero malhabido (de hecho, la mayoría del gabinete son clientes de estos estudios) aprovecha la fiesta de los ricos que brinda este modelo pero no se cree sus propias mentiras. tal y como explicó en su momento el Ministro de Energía y CEO de Shell a la vez: las ganancias de semejante desfalco las guarda en el exterior porque no confiaba en el propio gobierno que integraba. No es un dato menor a Aranguren no le preocupara ni la Justicia Federal ni la AFIP, si de algo sabía era de corrupción: le preocupaba solamente su propia impericia y la del gobierno que integraba.



Los argentinos pasamos de trabajar cuatro meses al año para financiar el Estado, mejor dicho, para pagar la deuda externa de la que nunca vimos un solo peso, a trabajar 8 meses: la mitad para el estado, la otra mitad para abultar las fabulosas ganancias de la Sociedad Rural Argentina y las multinacionales de granos que, con sus fabulosas ganancias malhabidas, están comprando medios de comunicación para reforzar la sistemática mentira económica que estamos viviendo.
En estas condiciones, solos los tontos esperan los "supermartes", cuando el Estado nos endeuda para satisfacer la fuga de capitales y la avaricia de sus funcionarios, como si finalmente resolvieran algo del problema que ellos nos crearon. Como es obvio al día siguiente, la situación empeora de manera dramática para todos nosotros y mejora para ese puñado de ricos y felices argentinos y extranjeros que están aprovechando los beneficios del que seguramente pasará a la historia como el gobierno más corrupto de los últimos 200 años.



Lo único que cabe esperar es si el default será a mediados de 2019 o después de las elecciones presidenciales. Por ahora, hay pocas chances de que suceda este año.
Y son nulas las chances de que la Justicia Federal o el Congreso intervengan, dado que estás todos prendidos en el negocio. Sobre todo las provincias cuyo banco está privatizado, com o en Entre Ríos. Los legisladores nacionales de Entre Ríos, de cualquier partido, no pueden ir contra Eskenazi.
No hace falta preguntarse por qué.