Subestimar a Cambiemos le conviene a Cambiemos



Pablo Mori-. Subestimar a Cambiemos fue un deporte improductivo que practicó durante años toda la gama de colores del varipinto peronismo. Así les fue.

Luego de la aplastante derrota electoral en las elecciones legislativas de 2017, parecía que por fin, las tribus peronistas, habían aprendido la lección. Pero ahora vemos que nuevamente vuelven a la acción de subestimar a Macri, decir que de política no entiende nada -cuando ya los viene "acostando" varias veces- y que será fácil, casi un paseo, ganarle en el 2019. Puede ser. El futuro no está escrito en ningún lado. Solo llama la atención que los mismos que hace pocos meses daban por descontada la reelección de Macri, ahora den por descontada su derrota. Mejor tener paciencia y examinar con mas detalle lo que está sucediendo. Un breve repaso del error de subestimar a Macri puede alumbrar nuevas ideas.



Nada le conviene más a Macri que el hecho de que los adversarios lo subestimen. Así fue como llegó a la Presidencia de la Nación, el máximo cargo posible para un político, construyendo un partido nuevo y en la primera vez que se presentó como candidato nacional. Ni más ni menos.
Sin embargo, no induce respeto en la mayoría de los políticos profesionales, que no tienen ni la mitad de sus logros en el triple de tiempo que llevan en política. La humildad no es una virtud que brille por su abundancia en los políticos de primera línea, Macri incluído. Pero a veces la realidad no se puede soslayar.
Desde la visión estereotipada de ser el hijo de un empresario importante, polémico y poderoso, Mauricio "que es Macri", diría Néstor Kirchner, llegó a la presidencia de Boca. "Tuvo su Bianchi", dicen aún hoy, para subestimarlo. Luego hizo la carrera de un político normal, aunque arrancó en un peldaño alto: se lanzó para Jefe de Gobierno porteño y ganó la primer elección donde se presentó con su propio partido, aunque en el balotage, la totalidad del sistema político se unió para impedir que gane y lo lograron. Muchos de los que se unieron contra el son hoy sus subordinados: Elisa Carrió, Coti Nosiglia, Jorge Telerman, etc. Dos años después se presentó como diputado nacional y arrasó en la elección dejando tercero al candidato del gobierno nacional. Dos años después, ganaría el balotage para Jefe de Gobierno por el 60% de los votos y cuatro años mas tarde sería reelecto por mayor porcentaje en plena hegemonía de Cristina Kirchner.

Ese mismo día arrancó, formalmente, su candidatura presidencial. Supo ser paciente, tomó riesgos altos, y logró por primera vez en la historia argentina que exista un presidente democrático que no es radical ni peronista, que tiene su propio partido, que es empresario y de centroderecha y triunfa en las urnas.
La actual crisis económica lo pone frente a un reto histórico: ser el primer presidente no peronista que controle una crisis económica sin que ésta se lo devore. Si lo logra: ¿cuáles serían los efectos electorales de cara a su reelección?
Volver a subestimarlo es dar por sentado los efectos políticos que un fenómeno nuevo en Argentina provocaría, cuando en realidad es una incógnita.