Roba pero hace



Daniela Sánchez-. Contrastes. Entre la ola de demagogia punitivista que vive Entre Ríos y el país, y lo que pasa en los países civilizados que logran bajar la violencia y tener tasas de asesinatos que algunos años es directamente cero.

La policía de Entre Ríos mete presos a dos adolescentes de 15 años por robar dos manzanas, una mandarina y dos peras. El Ministerio de Gobierno -insuperable el apodo carrasquiano: "Nina Aragonéz de Halle"- difunde una foto ridícula, patética, bestial, insensible e inhumana. Los medios oficialistas lo reproducen. La palabra "Secuestro" de fondo no se aplica a los dos niños presos sino a las frutas. La manzana del pecado.

Escrachan a un menor que quedó colgado en una cerca, tratando de robar una casa (según dicen) en Concordia. Donde otra persona entró con una caja de cartón en la cabeza a asaltar una mueblería con cámaras de videovigilancia.
En Concepción del Uruguay un borracho se robó una ginebra y un paquete de galletitas.
Mientras tanto, en otra sección de las noticias de hoy, "Sebastián Eskenazi mostró su sensibilidad social y donó, a través de la Fundación BERSA, diez billetes de dos pesos para que construyan un nuevo hospital en Seguí. La Cámara de la Construcción está esperando el llamado a licitación del gobierno...".
Vamos a un corte comercial.
Patricia Bullrrich sigue luchando contra los manteros, los trapitos, los sindicalistas, los narcotraficantes, los ladrones, los que atacan a espaldazos las balas de la policía, los que se ahogan adrede para culparla de represora y todos los argentinos que le caigan mal. Pingue negocio para israelitas y yanquis que venden radares. No se entiende muy bien cómo los radares van a acabar con los carteristas del subte porteño o combatir las marchas contra el FMI pero el negocio, al parecer, es de Mario Montoto, un ex montonero como ella que antes trabajó para Sergio Berni, un ex carapintada que hacía el mismo papel de Patricia Bullrrich cuando la actriz principal era Cristina Kirchner. Argentina es una comedia. Es normal que no funcionen las sitcom.



Fin del espacio publicitario.
Estoy viendo una serie policial que se llama Roba, porque la Comisaría donde transcurre es en el barrio...Roba. Transcurre en Finlandia. La trama se centra en lo que parece corrupción policial, pero en realidad son métodos no penales de resolver asuntos menores. Y el policía protagonista se pone mal porque le regalan facturas, donas como las yanquis, en agradecimiento. Aburridísima. Hasta los periodistas son serios. Pero si la ves desde la mirada ajena, desde la perspectiva contraria de la histeria campeante que hay por estos días en Entre Ríos, queriendo linchar a todos por cualquier cosa, es como un poco de aire fresco. Un contraste que opera en la salud mental de una.



Los problemas sociales, tradicionalmente en la literatura de policial negro, se traducen en tramas que hoy reflejan las series, antes las películas. Esta serie tiene un toque de humor negro medio extraño. Todo es extraño si uno lo compara con el involuntario humor negro de una policía como la entrerriana que detiene a dos menores por robar un par de frutas y nos enteramos porque lo difunden ELLOS!!!! Es como que una se queda sin parámetros. Porque nadie reacciona ante este acto de estupidez mayúscula. Ningún político. Ningún periodista. Al contrario, lo difunden como si fuera lo más normal meter presos a menores por ésto.
Roba es una serie que hace bien. Roba pero hace.
Para entender que no es una la que está loca.