"No hay políticas públicas para las drogas"



Osvaldo Quinteros-. Andrés Vallone es Diputado Nacional (Partido Justicialista ) por la provincia de San Luis, y es uno de los pocos que se anima a tratar abiertamente -ya sea en el Congreso Nacional o en los medios de comunicación- a las adicciones y la falta de políticas públicas al respecto. Ha estudiado el tema. Es de presuponer que sabe los costos políticos que puede llegar a pagar por hablar de estos temas tabú, sobre todo cuando un político no hace demagogia y aborda la cuestión de frente.

Osvaldo Quinteros: Usted sostiene que las políticas del gobierno nacional para el tratamiento de las adicciones, está concentrada solo en CABA y que debería federalizarse. Es probable que la mayoría de los habitantes de San Luis o de Entre Ríos, ni siquiera sepan de qué se tratan estas políticas, porque justamente el Sedronar, el encargado de llevarlas adelante, no tiene presencia nacional. ¿Nos podría explicar de qué se trata?

Andrés Vallone: Así es. En la gran mayoría de las provincias ni el Sedronar ni el Ministerio de Salud de la Nación despliegan políticas públicas relacionadas al tratamiento y rehabilitación por drogas.
Si a usted le preguntan ¿en dónde hay algún lugar de tratamiento de la problemática de drogas del Sedronar, en su ciudad, lo conoce?  Seguramente no. Los jóvenes, que son los más afectados por la cuestión, tampoco. Y nosotros buscamos que el Estado se haga presente, esté, y sepamos dónde está, y la contención que ofrece.
Hay que ingresar a la web de Sedronar y ahí lo invitan a dirigirse a CABA o a solicitar atención telefónica.
Y desde el gobierno nacional ahora están intentando instalar el tema del cuidado de las fronteras, y hacen algunas, muy pocas, campañas de prevención pero no se plantea una mirada desde  la salud ni tampoco de manera federal. No hay políticas públicas hacia las personas que están con un problema grave en relación al consumo de drogas y requieren de una atención compleja, un tratamiento puntual e,  incluso, en casos más graves,  internación.
Y consideramos que la gravedad del tema de consumo de drogas amerita políticas públicas federales, serias, específicas y de mayor alcance por parte del gobierno nacional.
Lo concreto es que hay dos millones y medio de adictos en el país,  por lo tanto las adicciones deben ser consideradas como una problemática social de orden federal.

Osvaldo Quinteros: ¿Le parece que el gobierno nacional, o el Estado en general, tiene solo un enfoque de atacar la oferta de drogas, es decir, perseguir a los narcotraficantes, y no tiene programas para reducir la oferta o tratar las adicciones?

Andrés Vallone: Definitivamente pensamos que no hay demasiados enfoques en general. Ni se ataca la oferta de manera eficiente, ni se hacen grandes campañas de prevención, ni se acompaña y contiene a las personas que ya están en una situación más compleja de consumo.
No es claro qué enfoque y criterios existen en relación a la cuestión. No hay políticas de Estado al respecto. Ni siquiera es un tema que esté en la agenda ni del gobierno nacional ni tampoco de los partidos políticos. Y necesitamos ponernos de acuerdo en relación a cuáles mecanismos vamos a utilizar para tratar la cuestión en todas sus facetas, y con urgencia.

Osvaldo Quinteros: ¿Le parece correcto el enfoque que asimila, casi sin matices, las adicciones al delito?

Andrés Vallone: Creo que no es así. Lo que sí asimila el consumo de drogas con el delito es no contar con los recursos económicos para poder acceder a las drogas cuando uno está en una situación de adicción profunda.
Es muy complejo el tema.  Hace unos días miramos asustados en la tele el caso del conocido Pity Álvarez. ¿Cómo termina la cosa? Con una persona muerta y otra en la cárcel, quizás por muchos, muchos años. Si no estarían envueltos en la problemática de las drogas seguramente la reacción no hubiera sido la misma. Las drogas aniquilan las neuronas, uno termina siendo rehén de las adicciones.
Y acá no hay que ser cínicos. Porque se genera un círculo vicioso. Muchos jóvenes que no tienen plata para comprar la droga salen a robar para poder consumir. Esto es así. Muchas personas que están presas no son delincuentes, son adictos. Entonces termina tras la reja la pobreza y no la delincuencia.
Muchos chicos y chicas que tienen recursos para comprar la droga no terminan presos. Porque no tienen que salir a robar para comprar. Tienen la disponibilidad de dinero.
Entonces se genera un círculo vicioso generado por la inequidad, donde se consume, se delinque para consumir. Se disparan los índices de inseguridad, de robos.
A muchos jóvenes se le suma al flagelo de no poder escapar de las adiciones, el tema de la falta de recursos para abordar un tratamiento serio que les posibilite reiniciar su vida, lo que genera una profundización de las diferencias socioeconómicas ya existentes en la sociedad y una auténtica retroalimentación de la problemática.
O sea, no tienen dinero para consumir, ni tampoco para pagar un tratamiento de rehabilitación. Y entonces la cosa se pone muy complicada.
Muchos jóvenes resultan expuestos a una situación de abandono y desprotección por parte del Estado, representando esto una clara violación al derecho de acceso a la salud pública y gratuita..
El tema de las adicciones afecta a nuestra sociedad, a nuestras familias – le diría- en general. Nadie está exento de caer en las redes de las adicciones. Todos somos posibles víctimas de este flagelo.
Las drogas generan focos de corrupción y violencia, vulnerando el tejido familiar, quebrando lazos comunitarios y deteriorando notablemente la trama de los vínculos sociales.
Las familias se quiebran profundamente con esta cuestión. Las madres y los padres no saben qué hacer cuando tienen a un hijo o hija metidos en esa situación. Se sienten sin salidas y solos.
De este modo, es que consideramos fundamental que desde el Estado Nacional se implementen políticas públicas para tratamiento y rehabilitación de adicciones, sobre todo haciendo hincapié en los casos severos que se requiera internación al ser tan escasa la oferta gratuita al respecto (incluso no contemplada por las obras sociales).

Osvaldo Quinteros: ¿Qué propone para llevar adelante una política nacional en torno a las drogas?

Andrés Vallone: En principio poner en agenda el tema. Tenemos que pensar qué vamos a hacer con la cuestión de la droga. Y de manera urgente.
Hay que hacer un abordaje desde todos los puntos, integral. Desde el combate al narcotráfico, la prevención, y al tratamiento, rehabilitación y reinserción social, cuando así se requiera.
Nosotros vemos que no se debate sobre lo que es necesario hacer.
Puntualmente, como diputado, presentamos un proyecto para que desde el Estado Nacional se implementen Centros de prevención, tratamiento y rehabilitación de adicciones en todo el territorio nacional atendiendo a criterios objetivos que determinen ubicación de dichos centros y cantidad de los mismos.
Además, planteamos convenios con las Universidades Nacionales con el fin de generar espacios de docencia, investigación, especializaciones en tratamiento de adicciones, transformando estos Centros en espacios para realizar prácticas pre profesionales de aquellas carreras universitarias o terciarias que aborden la problemática de las adicciones. Buscamos generar un desarrollo del abordaje integral de la cuestión de las adicciones en nuestro país.
Es necesario elaborar un diagnóstico de situación preciso acerca de lo que ocurre en cada una de las provincias del país para elaborar indicadores en función de los resultados obtenidos, y que el Estado Nacional implemente estos Centros gratuitos y accesibles para todos los ciudadanos.
Es urgente crear una organización estable y activa, con proyección nacional y despliegue local, que se acerque a donde se encuentra la problemática y no esperar pasivamente a que los afectados se acerquen cuando las consecuencias en la salud son severas o irreversibles. Cabe destacar que esta última situación se transformará invariablemente en un caso que el Estado no podrá ignorar y deberá resolver, no ya desde el punto de vista de la seguridad pública, como planteamos antes.
Consideramos necesarios centros de tratamiento y rehabilitación gratuitos. Las madres y padres cuando se encuentran con esta problemática sinceramente están desesperados y solos.
Nos han venido a ver madres qué no saben qué hacer con sus hijos que están tomados por las drogas. Los encierran en sus casas para que no salgan a robar, tiene que dejar ellas de trabajar para cuidarlos. Y los llevan a Hospitales o centros de salud que no están preparados para tratarlos, entonces le dan un ansiolítico o tranquilizante y nada más.
A muchos los terminan derivando a neuropsiquiátricos que tampoco están – y no tienen que estarlo- preparados para recibir adictos, y salen de ellos en peor estado de salud mental del que han ingresado, y con su problemática de base irresuelta.
Por esto proponemos los Centro Federales para tratamiento integral  de la problemática de las adicciones, con médicos especialistas en el tema, psicólogos, etc. Que también luego ayuden a reinsertarse a estos chicos en la sociedad.
Y queremos que la Universidad Nacional colabore con esto generando profesionales expertos en la materia. Y que el Estado no deje solo tampoco a los lugares que, con mucho esfuerzo, atienden la cuestión. Muchas ongs, muchas curas o parroquias atienden a estos casos graves. Bueno, falta el estado nacional.

Osvaldo Quinteros: En el escenario internacional, se están dando debates en torno a la despenalización. Ex mandatarios de Colombia y México se han pronunciado al respecto. ¿Lo ve aplicable para la Argentina?

Andrés Vallone: Creo que falta bastante debate y desarrollo de la cuestión. Lo que sí, no se tiene que terminar penalizando al adicto. Es un problema de salud la adicción. Entonces no estoy de acuerdo en penalizar la tenencia o consumo y mandar preso al que consume. Ahí tiene que estar el Estado pero no para penalizar el consumo sino para contener y prevenir.
De todos modos, para despenalizar hace falta una madurez que aún no estamos generando. Y en la Argentina estamos acostumbrados a posiciones maniqueas, blanco o negro. A favor o en contra. Y no es así. Eso no es serio. Hay que pensar en políticas de Estado, consultando a los expertos y decidiendo en función de eso. Pero hay que ser serios, sobre todo. 

Osvaldo Quinteros: ¿No siente que la política está en deuda con una demanda social en torno a las adicciones?

Andrés Vallone: Claro, es lo que le comentaba. No vemos en la agenda política la cuestión. Y la punta del iceberg es el consumo pero abajo hay problemáticas complejas, estructurales que nadie se anima a tratar de verdad y de manera seria, insisto.
Y la política,  en cuanto a herramienta de poder para crear realidad está en deuda con el tema. Hay que tomarlo,  y en función de eso es que estamos pensando en aportes para hacer desde nuestro lugar en la Cámara de Diputados de la Nación.

Osvaldo Quinteros: ¿Podría explicarnos qué es la multicausalidad en relación a las adicciones?

Andrés Vallone: Es preciso atacar todos los frentes en simultáneo: uno relacionado con la reducción de la oferta de sustancias psicoactivas, otro vinculado a la prevención de situaciones que motivan la demanda de las mismas, y también el relacionado a la rehabilitación y reinserción social para posibilitar la salida de la problemática de consumo indebido.
La multicausalidad se refiere a que las adiciones tienen un punto de arranque difícil de definir. Porque parecería una decisión individual la de consumir, pero no lo es. Hay un contexto social determinado, hay publicidad, hay oferta, hay vulnerabilidad, hay negocios del poder con las drogas, hay socios, hay cómplices, y hay grandes ausentes para contener, prevenir, resolver… el Estado, por ejemplo.  Es una cuestión social.
En la actualidad existe un cierto consenso teórico respecto a la multicausalidad de los problemas vinculados al consumo y abuso de drogas y sobre la necesidad de implementar líneas estratégicas intersectoriales y multisectoriales con la participación de la comunidad en general y del Estado en particular.
Por las innumerables causas que giran en torno a la problemática es tan complejo de resolver o de amortiguar.