Magda Varisco y las segundas marcas



Pablo Mori-. Mi vecina es radical de toda la vida, milita en la seccional segunda desde años, a la par de su amiga Magda Varisco. Sus nietos están, viven y estudian, en Rosario y todos son de la Franja Morada. El otro día me la crucé en el almacén, en la tele de fondo pasaban en el noticiero los allanamientos a la municipalidad. "!Pobre Varisco!" fue mi comentario, tratando de lograr cierta empatía con esta vecina, mientras el resto puteaba y decía que a la ciudad la maneja los narcos. "Chau nene, saludos a la abuela", fue lo único que me dijo mi vecina. ¿Por qué, ella, radical de pura cepa, no me dijo nada sobre el caso del "narcomunicipio"?



Existe una  minoría que no dice públicamente lo que piensa, ni acribilla a sus contactos de WhatsApp ridiculizando a los que no piensan como ellos y que no responde por prudencia, esta minoría es la que forma parte del llamado espiral de silencio.
¿Qué es el espiral del silencio?
Es una categoría sociológica (aclaro que no soy sociólogo, apenas politólogo) que se utiliza para describir la tendencia que mostramos las personas a no exponer públicamente nuestras opiniones cuando somos conscientes de que éstas no son mayoritarias. Es una categoría que nace a fines de la década del setenta y que fue usada, desde entonces, en diversos campos, desde la Ciencia Política hasta el Marketing comercial.

Fue la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann quien en 1977 ideó esta categoría, que fue usada mayormente en el campo de la sociología y del Marketing comercial, especialmente, para las llamadas "segundas marcas" que suelen vender mas que las primeras marcas pero no gozan del prestigio de éstas.
Noelle- Neumann sostiene que la espiral de silencio se basa sobre dos miedos, por un lado, el que sentimos a quedarnos aislados socialmente y, por el otro, el temor a consecuencias aún más significativas, derivadas de las primeras (por ejemplo, ser avergonzados, ser considerados cómplices de cosas horribles, enfermos mentales, etc). La intensidad de estos miedos puede variar por distintos factores, lo cual influye en el grado de resistencia a mostrar una opinión divergente.
En el primer caso, solemos tener miedo de ser rechazadas por las demás en respuesta a la expresión de puntos de vista impopulares. Es lo que ocurre por ejemplo, con el caso del procesamiento a Varisco, que deriva en que cualquiera suelte la expresión "narcomunicipio" donde quizás la mayoría de los empleados municipales sabe o cree que es mentira, pero no lo expresa - por causa de ese miedo- en los pasillos del Palacio Municipal.
Esta espiral de silencio en torno al caso Varisco queda fortalecido sobre todo a partir del trabajo que hacen los medios de comunicación (que, como sabe todo el mundo, tienen cero credibilidad pero logran centrarse en el chantaje judicial que es donde realmente puede tener "efecto de verdad") comunicando diariamente como si se tratase de una gran red de narcotráfico ya que estos recogen los puntos de vista mayoritarios, y también influyen en un gran número de personas; pero como pueden generar opiniones mayoritarias, también crean las espirales del silencio correspondientes.

Si bien la teoría del espiral del silencio nace a fines de los setenta y se intensifica en los ochenta con la influencia de la televisión sobre las masas, al día de hoy puede ser aplicada, sobre todo teniendo en cuenta el uso de las redes sociales, como forma o medio de información. El usuario promedio de las redes sociales va a considerar que lo que se comparta mayoritariamente en facebook o en twitter es "verdad" y por más que este usuario esté en desacuerdo con esa "verdad" se queda callado y no expresa su opinión. La repetición de información a través de las redes sociales, es en el presente la que genera el espiral, en la que las voces individuales contrarias a una tendencia masiva tienden a guardar silencio por temor. Ya se sabe la violencia que se ejerce contra quien piensa por sí mismo, especialmente en las redes sociales.
Nadie se quiere enfrentar a la gente que tiene a su alrededor, ni pelearse con los compañeros de trabajo, entonces, cuando vemos que una opinión es poco popular, preferimos no hablar de eso. Esto es lo que está pasando actualmente respecto a las acusaciones al intendente Varisco o a la construcción del "Tavi" Celis como una especie de Pablo Escobar de Paraná, una mentira tan ridícula que una vez que Varisco pierda el poder (que es el objetivo que persigue esta campaña, y tarde o temprano, por una razón u otra, porque así es la democracia y la alternancia del poder) nos vamos a mirar y sentir ridículos de haber propagado este tipo de mentiras.
Obviamente no me refiero a los operadores políticos pagos en los medios, esos no sentirán verguenza, sino que se adentrarán en una próxima operación de prensa, incluso, contra los enemigos de Varisco (si éste fuera gobernador y pusiera el dinero para ese fin) si hiciera falta, pero sí a la gente común, que aunque olvida rápidamente muchas tonterías que esgrime como verdades absolutas y que al poco tiempo se sorprendería de haberlas creído, lo que en realidad le importa es no ser señalado como alguien que piensa por sí mismo. Como alguien que reconoce que consume segundas marcas. Porque son fabricadas por los mismos que hacen las primeras marcas, solo que pagan menos publicidad.