Los salieris del dealers

Daniela Sánchez-. En Buenos Aires, el taxista pone Radio 10, propiedad de los K o lo que queda de los K.




El bizarro e inculto fascista "Baby" Etchecopar conversa en su programa con Tata Yofre, un morboso escritor marginal de ultraderecha vinculado a la SIDE. Sostienen que hay una guerrilla de narcotraficantes manejada por las FARC -las Fuerzas Armadas de Colombia, resabio de la Guerra Fría que ya se desarmaron y se integraron sin suerte a la democracia electoral- y la izquierda local, penetrando "por el norte del país".
Yofre agrega (y Etchecopar asiente y aporta más conspiraciones delirantes) que las marchas contra Macri son hechas por el narcotráfico. Sí, repito: dicen que LAS MARCHAS CONTRA MACRI SON HECHAS POR NARCOTRAFICANTES. Ahora se entiende por qué Macri y antes Cristina, pusieron a los militares a cuidar las fronteras y Macri amaga con combatir la protesta social contra el ajuste, con los militares. Aunque por ahora la ley se lo prohíbe, es sabido que Cambiemos y la La Ley no se llevan bien.
Es un diálogo de dos loquitos simpáticos, aunque uno sea un asesino y el otro un propagandista de la dictadura militar. Son marginales y lo saben. Usan el tono cancherito que los libros de historia recuerdan en los marginales de extrema derecha que festejaban cada golpe de estado. Yofre, por supuesto, es un hombre que ha leído, así que el diàlogo es asimétrico con quien solo balbucea.



Vuelvo a Paraná, el remisero tiene una radio local puesta donde se asegura que "la droga" llegó a Paraná hace dos años, de la mano de Varisco.
Relatan que hay pruebas muy incirminatorias, aunque solo mencionan el cuaderno de la esposa de un dealer  preso por robo, ellas es una delincuente confesa y hasta las manos, a la que la Justicia y el COPNAF aprietan para sacarle los hijos. Increíblemente, es el primer caso en Entre Ríos de este tipo donde el COPNAF no le saca los hijos a la madre y el padre, ambos presos, para meterlos en el sistema delictivo que promueve el COPNAF, una especie de escuela secundaria del delito para luego pasar a la Universidad: la cárcel.
La extorsión es obvia.

En el medio, una sociedad que no le cree nada a nadie, que entiende que ahora la política se hace así: acusando, a los gritos, con algún juez amigo como el que arrestó a Milagros Sala o el que metió preso a un concejal de Paraná electo por la mayoría popular y lo dejó sin mayoría, porque el concejal de Cambiemos Emanuel Gainza, a quien le arruinaron la vida, va a renunciar a su banca, dicen en la radio. Un Juez se caga en lo que votaron los paranaenses. Y desde quienes manejaron 16 años la Municipalidad dicen que hay una crisis institucional. No dan más de caraduras.
Todo el circo sale un dineral en jueces, secretarios, prenseros, medios militantes, chiflados que dicen que saben cosas, canas, ministros, funcionarios municipales que suspenden su tarea para dedicarse a esta telenovela. El resultado es completamente irrelevante en cuanto a drogas, nunca afecta la "demanda", al contrario, sube, a la par que se enriquecen los narcos verdaderos y los que dicen combatirlo.
De los problemas sociales reales, nadie se ocupa: ni los políticos, ni menos que menos la Justicia, que se dedica a generar más violencia en los barrios al apañar el encubrimiento policial de qué banda puede o no vender lo que en Paraná le dicen cocaína y es metanfetamina con un gramo de cocaína cada cien gramos de porquería, además de alguna que otra pastilla legal recetada que se compran y venden en el amplio mercado de las droguerías de la zona. Se pican y se venden como cocaína. Total, ningún funcionario judicial controla que un organismo independiente, como pueden ser los laboratorios universitarios, determinen qué sustancia es.
Menos que menos, se ocupan la problemática social REAL de la droga de mala calidad con la que subsisten en las villas quienes no poseen ningún derecho constitucional al trabajo, la vivienda, una vida digna, que afecta a los más humildes y enriquece a las grandes fortunas del país que se dedican a la exportación de productos legales o ilegales que nadie controla (a los que de paso les regalaron: dos devaluaciones, la libre compra de divisas, el abaratamiento de los fletes, dos blanqueos en cuatro años, y el no pago de impuestos, gracias a la prohibición ridícula y victoriana que solo supurpuebla las cárceles).
Ningún político se anima a hablar en serio sobre las drogas y proponer solucionar la problemática social en serio. Prefieren el circo.
Mal no les va.
Los que se joden son los más pobres.