Leonardo Simons se olvida de Tusam

Lucas Carrasco- Por qué Mendoza y Entre Ríos dejaron de votar parecido. Y por qué no le conviene a Bordet adelantar las elecciones.



La conducta electoral de los entrerrianos a lo largo de la historia fue moldeada por un sistema que formateaba un bipartidismo y tendía a que lo votado para cargos provinciales y municipales siguiera la media del país. Lo mismo pasaba en Mendoza, aunque ahí siemrpe fue fuerte un partido ultraconservador que terciaba entre el peronismo y el radicalismo.
Entre Ríos y Mendoza compartían una característica: sus elecciones para cargos provinciales se hacían junto con las nacionales (lo que terminó sepultando al tercer partido mendocino, de carácter solo provincial) y sus constituciones prohibían la reelección.
Mendoza es una provincia con menos recursos naturales que Entre Ríos pero con una dirigencia que tiene un proyecto económico basado en dos conceptos sencillos y a la vez inteligentes: diversificación y mercado mundial.
Entre Ríos tiene un proyecto económico sencillo y tremendamente estúpido: que vengan turistas y que la Bolsa de Cereales de Rosario pague buenos precios. No depende de sí misma y como el plan, decía el filósofo posmoderno Tusam, "puede fallar", los gobiernos agotan su energía en el épico objetivo estratégico de pagar los salarios de la administración pública que cada vez son más y administran menos, antes del 15 de cada mes, en un ridículo cronograma que se publicita para que quede claro que la gran mayoría está por debajo de la línea de pobreza.

Desde el regreso de la democracia dos veces se eligió gobernador separado de las presidenciales. En la primera ocasión, por una decisión del interinato de Duhalde, que luego de asesinar a dos chicos que protestaban porque Duhalde, que había heredado el desastre económico y las ansias de matar de la UCR y el Frepaso, se propuso profundizar ese tierno sendero por el que aún espera que lo consideren un salvador de la patria. De la Rúa, en ese sentido, no es tan pelotudo como Duhalde.
En esa ocasión, el entonces gobernador Sergio Montiel, fijó para noviembre las elecciones así podía terminar su mandato e impulsó un candidato en la interna y perdió por paliza. Sergio Varisco, representando la UCR de De La Rúa y Montiel, logró el milagro de superar los 20 puntos y que la UCR entrerriana no desapareciera.
El voto al peronismo ocupó el 70% del padrón, por primera vez en la historia, repartido entre los dos ex menemistas reconvertidos en ultra K, Jorge Busti y Emilio Martínez Garbino.
Justamente, esta interna entre chupamedias de Kirchner fue lo que motivó que se hagan las primeras elecciones a gobernador desdobladas por decisión del gobernador, porque Jorge Busti temía que Néstor Kirchner no eligiera la fórmula de Sergio Urribarri y el actual senador macrista Pedro Guastavino. Kirchner ya se le había cagado de risa cuando Busti quiso postular a su esposa.
Los temores de Busti tenían sustento: Kirchner había terminado con Reutemman, con Puerta, con Duhalde y varios caudillitos más. No lo hacía para renovar nada, lo hacía para no creciera nadie.
Pero la fórmula contra la que quería competirle a Busti estaba integrada por dos experimentados menemistas a los que les costaba disfrazarse de progresistas: Julio Solanas y Enrique Cresto, actuales miembros de la resistencia contra los nazis que estamos a favor del aborto, se esmeraban por tratar a los Kirchner como si fueran la realeza. En chupamismo crónico, la pelea con Urribarri/Guastavino era pareja. Tanto que Emilio Martínez Garbino, al sentir que no le quedaba espacio, se cambió de religión -para ese entonces ya estaba con Carrió- viendo que no había lugar para su familia. Así que denunció en un memorable discurso en la Cámara de Diputados de la Nación que culpa de Kirchner "los chinos" se estaban robando el agua de Gualeguaychú y se la llevaban en barcos. Sí, dijo eso. Cada vez que me acuerdo no paro de reírme. Imaginate: mandás un barco a cruzar el océano, lo cargás con...agua de río (porque en China, que es un país chiquito y nuevo, no hay ríos, y además les gusta beber el agua que según Martínez Garbino estaba contaminada por las pasteras...pero bue, son chinos, la gente qué sabe...). Más allá de esta burrada del señor que dice que tiene "propuestas" y algún día, suponemos, las dará a conocer, mucha gente no sabe que el agua salada se puede potabilizar y ser consumida por el ser humano gracias a una tecnología novedosa inventada en Dinamarca cuando no se llamaba Dinamarca ni había nacido Cristo Rey y al Espíritu Santo le faltarían unos 3.500 años para encontrar el método de cogerse a María y que siga siendo virgen.

Ninguna de las condiciones que en el 2003 y 2007 separaron las elecciones provinciales de las nacionales, se da hoy, en el país ni en la provincia. Ni en dinamarca, por cierto.
Los análisis políticos de baja estatura sustentados en dudosas encuestas de "imagen" tienen la misma ligereza que el semen del Espíritu Santo.
Hay que recordar a Tusam, en su hora más dramática, junto a Gustavo Bordet: