Las huellas entrerrianas en la independencia nacional



Santiago Zorrilla-. Cuando se habla de la independencia nacional, desde estos pagos se suele recordar la fallida experiencia de "La Liga de los Pueblos Libres" de 1915 que mandata a los representante a declarar la independencia nacional, o se habla de que ni Entre Ríos ni Santa Fé participaron de la Asamblea de Tucumán donde finalmente en 1916 se declara oficialmente la independencia. De lo que no se suele hablar es de los aportes y batallas que se dieron en suelo entrerriano para defender al gobierno elegido a partir de la Revolución de Mayo.


Uno de estos hechos, el mas conocido tal vez, es el paso por nuestra provincia de Manuel Belgrano. Paraná, no tenía cabildo propio, pero a través de su alcalde, Juan Garrigó, ya se había expresado a favor de la Primera Junta, enviando si la adhesión por medio del Cabildo de Santa Fe.
Los historiadores aún no se ponen de acuerdo cual fue el motivo del paso de Belgrano por nuestra provincia, hay quienes sostienen que iba de camino a Montevideo, pero como se sabe finalmente, Belgrano decidió llevar el ejercito hacía el Paraguay.
En su libro "Historia de Entre Ríos", Filiberto Reula,sostiene que en su paso por "Paraná recibió el aporte de un escuadrón de caballería, que con el nombre de Milicia Patriótica del Paraná, se formó bajo el comando de Francisco de la Torre y Vera y el aporte de caballos, bueyes y carretas del vecindario reunidos por su Alcalde, Garrigó".
Por su parte, Mitre en la biografía que escribe sobre el prócer sostiene que "una señora de mediana fortuna, llamada doña Gregoria Pérez, le escribió una carta, en la cual le decía: "Pongo a la orden y disposición de V. E. mis haciendas, casas y criados, desde el río Feliciano hasta el puesto de las Estacas, en cuyo trecho es V. S. dueño de mis cortos bienes, para que con ellos pueda auxiliar al ejército de su mando, sin interés alguno." Esta carta será contestada luego por el propio Belgrano agradeciéndole a quien se convertiría de esta forma en una de las primeras mujeres patricias argentinas.



Si bien por esas fechas Entre Ríos era un territorio aún nuevo -de hecho hacía poco mas de 30 años que se había constituido la Villa de Concepción del Uruguay a instancias de Tomas de Rocamora- los hechos revolucionarios de 1810 sacudieron estas tierras, sobre todo teniendo en cuenta la condición de paso obligado -ya sea por tierra o por río- hacía Paraguay y Uruguay.
Por ese entonces, ya se habían formado guerrillas para apoyar al gobierno patrio destacándose las de Garrigó en las costas de Paraná y las del Capitán Gregorio Samaniego en Gualeguaychú. 
Las batallas de Samaniego son las menos conocidas, pero no por eso de menor importancia. Una de ellas es la batalla de Arroyo Bellaco, de enero de 1813 donde el capitán Samaniego, según consta en el Archivo General de la Provincia, junto a José Santos Lima, al mando de una tropa, aprendieron a tres barcos corsarios que habían penetrado por el río Gualeguaychú y "fondeado en la boca del Bellaco para abastecerse de carbón. Los entrerrianos atacaron a nado con el sable entre los dientes, abordaron las naves y se posesionaron de ellas".
Silvia Razzetto cuenta la batalla de Arroyo El Bellaco en un libro sobre la historia de Gualeguaychú: "Los realistas se habían introducido en el arroyo Bellaco, donde se abastecieron de leña y de carbón, cuando descubrieron la posición del enemigo, llegó el capitán José Gregorio Samaniego acompañado del capitán José Santos Lima con veinticinco milicianos de Gualeguay.  Reunidos todos los efectivos y atacaron. Los soldados Antonio Gorosito y Matías Guzmán, llevados del furor que les inspiraba la vista del enemigo acordaron entre sí abordar a uno de los buques sin más arma que el sable en la boca, se echaron a nado y burlándose de su resistencia se hicieron dueños absolutos de él”. De esa manera, se tomó la goleta (buque de vela de dos o más mástiles) Nuestra Señora del Rosario cargada con bastante armamento."


Otra de las batallas que quedaron registradas en la historia es el Combate de Paranacito, donde también Samaniego recupera barcos y armas en poder de los españoles un mes después de la batalla de Arroyo Bellaco.

Otro de los hechos que marcan el paso hacia la definitiva independencia es cuando la provincia de Entre Ríos, a instancias de José Eusebio Herenú, decide desconocer el poder central de Buenos Aires en 1814 y declara a Entre Ríos autónoma y denomina a estos pagos como Federación Entrerriana reconociendo a Artigas como "Protector de los Pueblos Libres" y abriendo paso al camino ya conocido de lo que fue el Congreso de Oriente de 1815.