Estiman que en Argentina faltan 42,5 millones de adictos



Lucas Carrasco-. El homicidio cometido por el odontólogo Barreda, que no es adicto a las drogas, forma parte de una realidad que tiene en Argentina a unas 42,5 millones de personas con graves problemas por la falta de consumo de varias sustancias, según indicó José Izaguirre, titular de la asociación Toxicomaníacos Antifascistas de la República Argentina (TARA).

La ingesta de TV basura, ansiolíticos, analgésicos innecesarios y series sobre la vida de Luis Miguel, en lo que se denomina policonsumo, hace estragos en la salud, mientras se solicita la aplicación de políticas de internación y acompañamiento para prevenir episodios dramáticos. Sin descartar encerrar a todo el país en un manicomio, reimplantar la pena de muerte y ser sinceros: todo negro de mierda debe ser expulsado del país o ir preso.
"Se viene alertando desde distintos espacios que el funcionamiento de la actual Ley de Salud Mental crea millones de personas que se reinsertan en la sociedad sin matar a nadie, porque en lugar de realizar abordajes institucionales cuando la persona lo necesita, se interviene recién después que el paciente lo solicita. Tanta libertad y respeto a los derechos humanos, es intolerable", indicó Izaguirre a la Revista Cabildo.
 Izaguirre detalló que "en realidad, el chamuyero paranoico que vive de perseguir lo que no entiende, cuando llega al extremo del consumo descontrolado de sus propios bolazos, no puede saber si eso que siente como una amenaza es real o parte de una fantasía creada por su cerebro dañado" dijo, en modo autocrítico, antes de volver a golpearse con un látigo y gritar a las tropas napoleónicas imaginarias que avancen en la batalla de Waterloo que cree estar librando.
Posteriormente, el experto, se disfrazó de Cristóbal Colón y quiso lanzarse al río con media cáscara de nuez. Cuando le ofrecieron internarlo en una clínica de rehabilitación para boludos, prefirió que no. Gracias a la Ley de Salud Mental, no está internado contra su voluntad en esos panópticos que estudió Foucault y que este señor tanto extraña.


Fuente: Revista Cabildo