En defensa del Juez Rossi



Joakito-. La misma justicia, que otorga una condena similar a la "pena de muerte" a Nahir Galarza, le va a realizar un Jury de Enjuiciamiento a Carlos Rossi, por haber otorgado salidas laborales a Sebastian Wagner, meses antes de cumplir la condena a 9 años de prisión por el delito de violación. Wagner, en esas salidas, participó del asesinato de Micaela García. ¿Fue culpa del juez?



Apenas fue condenada Nahir Galarza, las redes sociales se vieron colmadas por reclamos en contra de "la justicia patriarcal" sobre todo por aquellas feministas de redes sociales encabezadas por la cómica (¿cómica?) Malena Pichot. Estas mismas feministas son las que pidieron ser parte de la acusación a Rossi, y plantean que se incorpore como testigos a especialistas en el tema de "género".

Mas allá de discutir si estuvo bien o mal el accionar de Rossi en caso el caso Wagner, lo que llama la atención es la "doble moral" del feminismo para encarar las cuestiones judiciales. Por un lado reclaman mano dura, pero por el otro salen con todas sus fuerzas a reclamar en contra de la "justicia patriarcal" y hacer planteos abolicionistas. ¿Acaso Rita Segato -especialista en género, citada como testigo- conoce algo acerca del régimen de salidas transitorias? O peor aún ¿Cómo puede ser que una especialista en la lucha por la libertad de las mujeres se preste a una acusación que apunta a reducir las salidas transitorias de los cárceles? Porque, lo que se pone en juego en el Jury de Enjuiciamiento a Rossi, son las libertades constitucionales, ya que este avance contra el juez -encabezado fuertemente por el cuestionado Procurador General Amílcar García- busca por un lado, recortar las libertades y avanzar con el punitivismo fascista, y a su vez, por otro lado, busca encubrir la corrupción del propio Sistema Penitenciario. Prestarse de buena fe a esta maniobra es algo que seguramente a muchos les está sucediendo, pero hay que reflexionar un poco más sobre las consecuencias del punitivismo fascista y la doble moral.

Es increíble como por un lado se quejan del hacinamiento que se vive en las cárceles entrerrianas -hacinamiento que ha llevado inclusive a muertes (impunes) de reclusos, como pasó recientemente en Victoria, sin que nadie investigue- pero a su vez pretenden reducir el sistema de salidas transitorias.

Tengamos en cuenta -sin pretender defender a Wagner, que es la chicana vulgar que enseguida te esgrimen por querer razonar y no sumarse al linchamiento del caído- que la salida transitoria fue otorgada cuando a Wagner le faltaban menos de un año para cumplir su condena. ¿Qué hubiera pasado si Wagner cumplía la condena y mataba y violaba a alguien? ¿La culpa también sería de quien sería? Eso es lo que, hasta ahora, solo algunos desbocados se animan a decir pero piensan en el fondo la mayoría de los que hacen demagogia punitivista: quieren la pena de muerte.

 Lo que el Juez Rossi hizo al otorgar la salida transitoria, fue en pos de llevar adelante la posibilidad de que Wagner se pueda reincorporar a la sociedad. Hizo lo que manda la ley y la Constitución nacional.
Generalmente se suele pensar que la cárcel está llena de delincuentes peligrosos, como pueden ser los homicidas o los violadores. Pero la realidad, indica que la mayoría de los presos están recluidos por delitos contra la propiedad; que representan casi un 85% de la población carcelaria. Muchas veces generar políticas espasmódicas de represión al delito ante casos resonantes como el de Micaela García terminan siendo contraproducentes con la mayor cantidad de delitos que tenés que prevenir, como son los de calle o aquellos contra la propiedad.
Llevar adelante un juicio contra Rossi no busca atacar el mal desempeño de un juez, sino que su propuesta de fondo es modificar el sentido de la Ley de Ejecución de Penas que busca que la gente detenida en las cárceles vuelva a reinsertarse en la sociedad. Si a una persona que está encarcelada le dan por muerta la posibilidad de reinsertarse, esta persona no tiene motivación para reacomodarse en un régimen estructural dentro de la misma cárcel. Teniendo en cuenta el funcionamiento cuasi corrupto del Servicio Penitenciario Provincial, no hay lugar a dudas de que haya estado bien que el Juez Rossi no escuche las recomendaciones hechas por el Servicio Penitenciario, ya que éstos, manejan a su gusto y chantajeando a los internos el sistema de evaluación de conductas de los presos: el que no tiene para pagar, no puede muchas veces acceder a los mecanismos de reinserción que existen dentro de las cárceles, o peor aún, son obligados a convivir con otros reclusos que buscan dañar su integridad, llevando a que se tengan que defender, restando "puntos" en la llamada buena conducta.
Las violaciones, que son alentadas muchas veces por el sistema penitenciario en una regresión al "ojo por ojo" anterior al Estado de Derecho, son también la manera de disciplinar, entre otros mecanismos, el constante chantaje del corrupto sistema penitenciario. Donde si se tiene el suficiente dinero, el recluso puede "evadirse" por la puerta principal, sino tiene dinero, estará desnutrido y posiblemente termine asesinado y su asesinato quede impune o le achaquen la culpa a quien se le de la gana para bajarle "puntos" en el sistema penitenciario.
¿Es en defensa del poder de los directivos carcelarios que se pide la cabeza del Juez Rossi?
Seguramente, no.
Pero los efectos concretos serán esos. Además de otro avance del punitivismo fascista que, siempre hay que recordarlo, no previene ningún delito, sino que agrava los existentes y aumenta la cantidad de delitos. Porque sino se quiere estar en contra del fascismo penal demagogo por cuestiones éticas y humanitarias, por lo menos hay que tener la inteligencia de estar en contra por cuestiones prácticas: los fascistas penales agravan el problema que dicen querer solucionar.