El transporte público y los límites de la dirigencia vecinal



Pablo Mori-. En Paraná existen aproximadamente mas de 200 Comisiones Vecinales que suelen representar a los vecinos ante cualquier reclamo que tengan hacia el estado vecinal. Son una especio de municipio descentralizado, aunque sin el presupuesto que insume el funcionamiento del estado. Por estos días, se suele ver a algunos "dirigentes vecinales" que autoproclamados como representantes de una Asamblea Vecinal se movilizan al municipio pidiendo mejoras al servicio público de pasajeros. Lo llamativo es que habiendo una enorme cantidad de vecinales a las protestas no llegan ni siquiera a un centenar de personas.
La actividad de las comisiones vecinales en Paraná - a diferencia de otras ciudades- se encuentra regulada por la Ordenanza Municipal 8311, en ella se establece que las mismas no pueden tener una pertenencia política partidaria sino que sus actividades deben estar enfocadas "a la obtención de la unidad y armonía en el vecindario que represente". Nada de eso se cumple, ya que como se ve en la conformación de la llamada Asamblea Ciudadana, todos son conocidos militantes y dirigentes alineados a la gestión municipal anterior.
No se trata de negar ni censurar la actividad política, por el contrario, pero para eso existen los partidos políticos. Una Comisión Vecinal debe trabajar para afianzar las relaciones vecinales que se forjan a diario ya que las comunidades desmovilizadas y despreocupadas por sus vecinos, no avanzan hacia el desarrollo local y esa modalidad de convivencia es causa de una vida barrial que tiende a la desintegración, al desinterés y a la escasa o casi nula participación.

Lamentablemente, en Paraná se observa que desde hace años son siempre las mismas personas las que están al frente de las comisiones vecinales notándose una evidente falla en pos de formar una nueva generación de recambio que pueda continuar con las actividades políticas y comunitarias.
Cada barrio, así sea una calle o una vereda que lo divida, tiene su propia idiosincrasia y tiene su propia problemática, pero el transporte público es un tema transversal que puede unificar los reclamos ya que afecta tanto al que vive entre bulevares como a aquel que vive en la Toma Nueva. ¿Por qué entonces concurre tan poca gente a las movilizaciones? Simple, porque los convocantes no son buenos vecinos que se pongan al hombro los problemas del barrio sino que son militantes y dirigentes políticos disconformes por haber perdido las elecciones generales, sin ir mas lejos, la veterana dirigente de Santa Lucía fue funcionaria de la anterior gestión de Varisco así como la de otros intendentes pèronistas, siempre de acuerdo a los alocados vaivenes del Partido Comunista.

Es cierto que el servicio de colectivos es pésimo y ya se ha escrito sobre el manejo delincuencial de los empresarios que están a cargo de la concesión, pero no menos cierto es el silencio que año tras año mantuvieron quienes hoy se rasgan las vestiduras reclamando al municipio cosas que antes callaban, o lo que es peor, negaban.
Para que exista la participación ciudadana, en principio la dirigencia vecinal debe impulsar que se fortalezcan las herramientas ya existentes como lo son las Audiencias Públicas o las Mesas Participativas. En el caso del transporte público de pasajeros, cuando se hicieron las Audiencias, ninguno de los dirigentes que hoy se muestran preocupados alzó la voz para que se le prohíba a los empresarios inescrupulosos que jamás respetaron el convenio, presentarse a la licitación. Tampoco estos dirigentes aprovecharon los mecanismos de Participación Ciudadana implementados por el municipio. Solamente una vez, presentaron una nota al municipio que fue difundida por casi todos los medios de comunicación respecto a la queja en los cambios en algunos recorridos. Eso si, informar a la ciudadanía sobre la existencia del boleto combinado -que permite en el lapso de una hora tomar dos colectivos pagando un solo boleto- ni hablar.
La dirigencia vecinal tiene que darse cuenta del hartazgo de los ciudadanos a que sean siempre los mismos "los que hacen quilombo" y tienen en claro de que "hacen quilombo" cuando no están en el poder, por eso no se movilizan para reclamar, no porque no acompañen los objetivos del reclamo.

Tampoco existe desde estos dirigentes una convocatoria amplia y seria: las marchas son siempre en horario laboral y sin convocatoria real a las organizaciones intermedias (Centros de Estudiantes, Capillas, Clubes, Sindicatos).
En un punto y aparte también hay que decir que muchas de las promesas realizadas por el gobierno municipal, al día de hoy han quedado en eso: en promesas. Si bien es cierto que se está regularizando el servicio del transporte público de pasajeros (cambios de recorrido buscando que los trayectos sean mas rectos y menos sinuosos, aplicación móvil para saber el tiempo de espera, SUBE, etc) no se ha hecho algún ningún movimiento respecto a exigirles a las empresas concesionarias que pongan en  pie nuevas y mejores garitas para poder esperarlo, tampoco se han hecho ni estudios, ni mucho menos, obras para poner en funcionamiento el metrobús, al igual que en las principales ciudades del país.