El problema de la objeción de conciencia



O. Rivarola Salduna-. La Academia Nacional de Medicina -creada en el siglo XIX a instancias de Bernardino Rivadavia, quien fuera uno de los lideres políticos que mas hizo para lograr la separación de la Iglesia de las cuestiones de Estado-  establece la objeción de conciencia como un testimonio pacífico y apolítico por el cual un médico puede no ejecutar un acto reglamentariamente permitido, sin que ello signifique el rechazo de la persona y el abandono del paciente.

La objeción de conciencia funciona como un arma de un sector poderoso ligada a determinadas prácticas religiosas que se meten directamente en el ámbito de la salud. Ejemplo de esto es que fue la propia Academia Nacional de Medicina, quien salió a defender los preceptos religiosos a la hora de debatir la despenalización del aborto.

La objeción de conciencia está establecida en el proyecto que cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados de la Nación sobre la despenalización del aborto, que ahora debe tratar el senado. Sin embargo, no está contemplada la objeción de conciencia a nivel institucional, es decir, que por mas que los médicos apelen a la objeción de conciencia, la institución sanitaria debe realizar la operación de interrupción del embarazo de todas maneras.
La mayoría de los médicos intentando protegerse por algún posible conflicto judicial apelan a la objeción de conciencia.
En el caso del aborto no punible donde existen causales que son limitadas, muchas veces el médico es el que termina siendo el que da crédito a lo que ocurrió, por ejemplo, en una violación.
Si bien esta objeción de conciencia es un derecho constitucional, los profesionales de la medicina deben entender que una cosa es un derecho individual y otra muy distinta es el garantizar que se cumplan las normas. ya que la objeción de conciencia no sería la obstrucción de una norma legal, sino que se aplica para obtener el legítimo respeto a su propia conciencia. Son cosas bien distintas.
La objeción de conciencia se aplica solo a situaciones específicas y de carácter individual, en las que se encuentra limitado por las repercusiones que tenga esta desobediencia sobre los derechos de los demás y al hecho que solo se puede objetar ante la aplicación de una obligación concreta en un momento determinado. Que existan objetores de conciencia no exime de responsabilidad a las autoridades de la institución sanitaria respecto al derecho a la salud, éstos deben estar obligados a disponer los reemplazos necesarios de manera inmediata.


Hay que tener en cuenta que las convicciones personales de los profesionales de la salud no deben interferir con la atención brindada a los pacientes; el profesional debe ser consciente de su responsabilidad de suministrar todos los tratamientos legalmente autorizados; la objeción de conciencia solo puede ser admitida en el caso de haber suficiente disponibilidad de profesionales que acepten proporcionar los servicios solicitados; el objetor de conciencia debe asegurarse de que los pacientes conozcan sus derechos y de derivar a éstos a otros profesionales y debe ser sancionado si pone en riesgo la atención de sus pacientes.
Por eso una solución para que no corra riesgo la salud las personas que no son atendidas por "objeción de conciencia" podría ser la creación en las instituciones de salud de cargos específicos por concursos que incorporen médicos específicamente para las actividades que algunos no quieren realizar, De esta manera se dejaría de lado la objeción de conciencia, por ejemplo, en el caso del aborto,  el que se anote es el que va a realizarlo, el que no está anotado por objeción de conciencia, no lo hace. Es una manera mas democrática de cumplir con la ley y de respeto de todas las ideologías.