Casémonos vía México



Martín Vázquez-. La "guerra contra las drogas" ya no goza de la popularidad que tuvo en los tiempos de reinado del conservadurismo. Entre Ríos va a contramano, gracias a una prensa canalla.


México eligió un presidente que no es del PRI. Tampoco del PAN, el único partido político que ganó unas presidenciales que no fuera del PRI. Ni siquiera es del PRD (un viejo desprendimiento por izquierda del PRI; hoy el PRD, que llegó a controlar la alcaldía de México, la capital con más habitantes del mundo, está aliado al PAN) sino con un partido nuevo, que hasta hace días no controlaba ni siquiera una sola gobernación.


La forma de explicarlo es sencillo y tiene repercusiones para lo que Entre Ríos quiere ser. La responsable política de seis asesinatos impunes en detenidos bajo su órbita, Rosario Romero, sigue en la luna: mientras predica una reforma política a la medida de sus intereses y la facción que representa sin que nadie le de bola, solo puede mostrar como "logro" de su gestión que hay 110 pobres más en las superpobladas cárceles, acusados de narcomenudeo. El silencio de los ex dirigentes de derechos humanos se compra a través de contratos gubernamentales con el filomacrismo o "peronismo racional": de pronto se volvieron no solo peronistas, sino "racionales".
Mientras que el peronismo de Paraná descubre que los Petaco Barrientos de la UCR son un mini Pablo Escobar de caricatura. Así les va. Van a seguir perdiendo elecciones por siglos. Conducidos por una línea política histérica, careta, berreta.

En México asesinaron a 130 candidatos, al igual que en las elecciones colombianas de los años 80, cuando las FARC intentaron por primera vez incorporarse a la democracia.
Hay más de 100.000 muertos en la "guerra contra las drogas" en México y eso que no tienen leyes filofascistas como la de Narcomenudeo de Entre Ríos, pero sí cumplieron el sueño de Macri: involucrar a las fuerzas armadas en el negocio, para pelear por el manejo del comercio ilegal en el territorio.
Ya dos ex presidentes de México y Colombia, junto a cientos de países, se plantean volver atrás con el delirio de importar los disparates legales de la agencia de venta de drogas DEA y la de chantaje y asesinatos CIA y legislar como hace Estados Unidos dentro de su territorio, donde no intervienen las fuerzas armadas ni está penalizado hacer con su vida lo que uno quiera. Eso sí, el problema lo tienen con las drogas legales, hasta el punto que tanto el Partido Demócrata como el gobernante Republicano coinciden en que hay una "epidemia de opiáceos", o sea, drogas legales para el dolor.

¿Qué camino prefiere seguir Entre Ríos?
La brutalidad e ignorancia de México, la vieja Colombia, El Salvador, Singapur, Guatemala o prefiere mirar a Holanda, Portugal, Suecia, o el propio Uruguay.
Esa pregunta no está presente en el debate político entrerriano, condicionado por una prensa canalla e hipócrita que prefiere hundirse en el camino del primitivismo.
Así nos va.