Caos, infierno, terror, apocalipsis: supermelodrama top

Joakito-. Un gurí apuñala a otro gurí en el horario escolar, la escuela suspende las clases, la policía mueve todas las instancias como si se tratase del crimen organizado.

Mas allá de las responsabilidades penales es hora de replantearse algunos paradigmas, que evidentemente vienen fallando. ¿Estamos ante un caso aislado de violencia juvenil o es la manifestación sintomática de una sociedad violenta? ¿Han crecido los hechos de violencia entre los jóvenes o lo que ha crecido es la intensidad de los hechos violentos?



No es algo novedoso hablar de violencia escolar sobre todo en épocas como la actual donde entre los jóvenes uno de los valores que mas predomina -como si estuviésemos en la selva- es el de "hacerse el macho", ver quién es el que la tiene la mas larga y todas esas frases trilladas que parecen sacadas de alguna película mala de Gerardo Romano.
Lo que hay que tener en cuenta, en principio, es la historia de vida de estos gurises que terminan una pelea a cuchilladas, y es clave, para intentar alguna solución, no cargar todas las culpas sobre la institución educativa sino ponernos a pensar y analizar el entorno en el que viven los gurises.



La rivalidad es algo común cuando uno es un adolescente. Siempre a esa edad, donde todavía está en construcción la identidad se busca rivalizar con alguién -sean los padres, un equipo de fútbol, o los pibes del otro curso- de lo que se trata es cómo llevar esa "rivalidad" en un ambiente sano, donde lo que prime sea la palabra  y no los hechos de violencia. En estos años se ha agravado la violencia, justamente porque hay una escala de valores que se ha derrumbado, ya sea desde el propio hogar donde la "familia" a dejado de cumplir el rol formativo, hasta el resto de las instituciones que se han venido cayendo a pedazos, no desde ahora, sino desde hace varios años. La adolescencia siempre ha estado asociada a la violencia. Toda sociedad ha tenido miedo a la pubertad: miedo a los cambios, que implican un riesgo de desorganización.

Empezar a enseñar nuevamente lo que significa poder vivir en una sociedad que apunte a ser mas justa y mas igualitaria es vital, y es vital que las escuelas secundarias a partir de cualquier hecho de violencia retomen con mucho más fuerza esta enseñanza, ya que este hecho violento entre gurises, tiene que ver fundamentalmente con que estos gurises están en una etapa de su vida absolutamente vulnerable -como lo estuvimos todos a esa edad- donde no hay ni siquiera una idea de lo peligroso que pueden resultar sus acciones, lo que hacen a esa edad siempre es visto como una diversión -incluso apuñalar a un compañero- todo lo que hacen los adolescentes es visto por ellos mismos como un acto de diversión, de desafío, o de bromas, no lo hacen a conciencia de que puede tener efectos graves, de que puede volverse algo peligroso o delicado.
No se trata de que los jóvenes se hayan vuelto violentos, es más, por lo general ellos son mas las víctimas que autores de la misma.

Aunque suene demagógico o demasiado idealista si se quiere, hay que fijarse en no insistir con querer meter a estos gurises en el sistema penal, que ya sabemos cómo termina. Cerrar la escuela, tampoco es una solución, esta rivalidad, esta bronca entre los gurises no es algo que vaya a durar toda la vida. Es más bien un fenómeno aislado y se dio de esa forma, con mucha  intensidad, pero tengamos en cuenta que esa "bronca", esa "rivalidad" se pudo haber abordado de otra forma ¿Cómo? Con talleres, con deportes, llenándolos de actividades, de charlas y de espacios de escucha para que estos gurises y sus compañeros puedan transitar esta rivalidad de una forma más sana.