Adónde va el dolar



 Ezequiel Bauman-. ¿Terminó la corrida cambiaria?
La respuesta corta a la pregunta del subtítulo es: "para nada".
La imagen que ilustra este artículo es la de un famoso youtuber venezolano que calcula el precio del dólar en bolívares, la moneda de su país.
La imagen no es casual. Argentina y Venezuela lideran el ranking mundial en inflación, pero Argentina lo lidera en deuda externa desde que asumió el Ingeniero Mauricio Macri.
Sus partidarios mas derechistas proclamaban que no querían una "Argenzuela": pues ya la tienen, ustedes la hicieron.
La escasez, la inflación por las nubes, las masivas movilizaciones contra un gobierno insensible e indiferente, el miedo a los saqueos, el aumento de la criminalidad en las calles, las muertes evitables en hospitales por falta de insumos básicos, son moneda corriente en ambos países. Claro que la crisis en Venezuela es infinitamente peor, pero también Venezuela partía de una situación peor: nunca tuvo la educación pública y gratuita de excelencia que la Argentina tuvo desde hace más de un siglo, la salud pública de primer nivel desde hace setenta años, las políticas sociales de los últimos diez años.



La catástrofe económica que Macri creó en el país se debe a varias razones: su deshonestidad, la de su familia y la de sus ministros, su ignorancia y la ignorancia de la mayoría de sus ministros (tengamos en cuenta que Aguad es Ministro de Defensa, Dujovne de Economía, Caputo preside el Banco Central, Bergman Medio Ambiente, Triaca en Trabajo, estuvo Aranguren en Energía...y estos son solo los ejemplos conocidos) y una ideología neoliberal extrema que choca contra las evidencias empíricas una y otra vez.
En este marco, es arriesgado dar por sentado que la corrida cambiaria finalizó, dados los tres factores mencionados que la hicieron posible:

1) Corrupción

2) Ignorancia

3) Ideología versus Realidad.

Las previsiones de los econochantas no se han cumplido nunca, además de que en este gobierno están de los dos lados del mostrador, como el lobbista Dante Sica en el Ministerio de Industria, cuya devaluación política y técnica fue mayor a la devaluación de la moneda argentina.

Lo mas probable es que el dólar siga escalando. Lo más preocupante es que la inflación aún va detrás del salto devaluatorio del dólar. Es decir que aunque se quedara quieto el dólar, cosa prácticamente imposible de acá a fin de año, la inflación sería mayor que la que aconteció brutalmente durante mayo y junio, donde en ambos casos hubo un 4 y 5% de inflación.
Estamos a las puertas de una hiperinflación como la de 1989 o una estanflación como la del 2002.
La apuesta de Macri y sus familiares y amigos que integran el gobierno es que cualquiera de estos dos escenarios se dé después de 2019 y que el dinero del prestamista de última instancia, el FMI, alcance para fugar lo que queda de capital en el círculo de funcionarios súbitamente enriquecidos.
Luego, que el pueblo pague los platos rotos de esta fiesta de los ricos: el volumen de la deuda externa que deja el gobierno va a un default seguro. La única apuesta del gobierno es que ocurra luego de que terminen de fugar sus últimas ganancias récord gracias a este descalabro y que sea luego de las elecciones el estallido.