Varisco preso no es la solución




Pablo Mori-. Sin intenciones de defender a Varisco, al Concejal y a la funcionaria imputada -para eso existen los abogados- es necesario llenar espacios que no tomen partido por uno u otro bando, y que centren el análisis en las adicciones, que es el principal problema, sin embargo también hay que señalar que el tema en cuestión (la investigación a Celis y su banda) vienen de gestiones municipales anteriores. ¿Por qué ningún gobierno se preocupa en llevar adelante políticas que apunten a la prevención y no a la represión de las adicciones?
El problema de las adicciones es un tema que atraviesa a toda la sociedad transversalmente por lo que requiere de políticas que busquen trabajar de forma integral para detectar y prevenir situaciones de consumo pensando en el futuro y en la posibilidad de construcción de una comunidad sustentable. Esto requiere un trabajo en conjunto, no sólo desde los organismos estatales, sino también de las organizaciones de la sociedad civil y también de cada uno de los actores que a nivel personal se encuentran ante estas situaciones, por ejemplo, los docentes o entrenadores de clubes de barrio que trabajan con jóvenes y adolescentes.
Si uno por su cuenta, preguntara a cualquier docente ¿qué hacer frente a jóvenes y adolescentes que presentan conductas relacionadas con el consumo problemático de determinadas sustancias? Va a encontrar que la mayoría cuenta con muy pocas herramientas -o con ninguna- para poder abordar esta problemática. En este sentido es necesario resaltar que el consumo de drogas -sean legales o ilegales- en sí no es algo malo o problemático. El problema es cuando este consumo se vuelve una adicción, de ahí el carácter de consumo problemático, por eso es que hay que dejar de enseñar el consumo desde un punto de vista de la moral o, siendo precisos, la pretendida superioridad moral victorana de los sectores mas conservadores de la sociedad. El consumo -de cualquier sustancia, alimento, tecnología o de un juego- es problemático cuando este se vuelve compulsivo. Y en algunos casos, además de los daños a sí mismos, dañan a terceros. Obviamente, la prohibición de cualquier cosa que igual la gente va a querer consumir, encarece el precio y lo hace un negocio mas lucrativo.

Hace algunos días encontré en una vieja carpeta apuntes de una charla que Alicia Stolkiner - psicóloga especializada en Salud Pública con orientación en Salud Mental- vino a dar a la Facultad de Trabajo Social. En esos apuntes señalé algo que dijo: "reconozcamos que estamos en una sociedad donde el consumo en sí mismo construye una problemática, desde el campo de la salud, la medicalización de la vida, hace que se halla construido todo un imaginario de que todo dolor o todo problema, es solucionado inmediatamente con una sustancia, es decir, con un medicamento, cuando nosotros pensamos el consumo problemático de determinada sustancia, no estamos haciendo más que un recorte que asociamos a la idea de felicidad o de bienestar".



Lo que quiero resaltar es que desde los principales medios de comunicación, y también desde la dirigencia política se pone el acento en pensar que se esta atacando al narcotráfico, cuando en realidad, por mas que se demuestre que el intendente, sus allegados y Celis sean como el "Chapo" Guzman, el consumo problemático va  a seguir existiendo. Que el árbol no nos tape el bosque.  Aún cuando el árbol sea este circo montado por un juez que debió excusarse.
Empecemos a pensar en políticas públicas y comunitarias que piensen en el consumo problemático -legal o ilegal- y de esa forma será posible la construcción de una comunidad mas sana.

A la hora de enfrentar los consumos problemáticos, hay que tener en cuenta que existen los factores de riesgo y los factores de protección que actúan como defensas que favorecen la salud, evitando los consumos problemáticos.
Sociedades pacatas y caretas como Paraná suelen asociar este tipo de conductas de riesgos a sectores pobres y marginales, dejando de lado a los sectores mas favorecidos. Las muertes en fiestas electrónicas, o el alto consumo de jóvenes de clase media y media alta de marihuana, desechan esa visión.
El consumo problématico de sustancias -legales o ilegales- debe ser abordado de manera integral, que incluya a todos los actores de la sociedad, y es acá donde todos los gobiernos han fallado.
Recuerdo que el gobierno municipal anterior había prometido la construcción de un centro de tratamiento de las adicciones, esa promesa se hizo en base a que el gobierno nacional aportaría los fondos. Como la promesa y la obra se empezó en el 2015 -año electoral y de cambio de gobierno- la obra quedó en la nada, y ni hablar de dar mas protagonismo y profesionalización al único Centro Municipal de Salud Mental -funciona desde hace años en el Barrio Paraná V. Tampoco se inauguró y no tiene fecha cierta de inauguración el centro de atención y prevención de adicciones de la provincia, que Bordet, mejor dicho su esposa, había prometido tener terminado en junio de este año en la capital provincial.

Lo que mas llama la atención ante este tipo de casos es el silencio desde las mas altas esferas de gobierno, ya sean el provincial o el nacional. Y no me refiero a declaraciones políticas donde muestren que le preocupe el tema institucionalmente, sino a las autoridades en materia de salud, que digan claramente cuales son las acciones que se llevan adelante en materia de prevención. Y en esto hay que ser realista. No basta con campañas publicitarias, sino que es necesario que toda la comunidad ponga en marcha acciones para reducir, de forma razonable, la probabilidad de que en su seno aparezcan problemas relacionados con los consumos de drogas. No sirven para un carajo las campañas dicotómicas del tipo bueno-malo, blanco-negro, drogas no - drogas sí, que suelen caracterizar al prohibicionismo. Se trata de pensar en un enfoque más realista y profesional, centrado en la posibilidad de solucionar aunque sea algunos aspectos o de tratar de contrarrestar los efectos más dañinos derivados de ciertos consumos de drogas, como por ejemplo, iniciar campañas que tengan como eje la "reducción de daños", este tipo de campaña no son posibles en la medida que sigamos reproduciendo el paradigma careta y estigmatizante de que solo se drogan los pobres y que el consumo de sustancias es malo per se.