Pequeña crítica a una nota sobre Varisco

O. Rivarola Salduna-. Más allá del tono irónico y gracioso de la nota en cuestión, que además contiene una dura crítica al circo armado por el juzgado federal penal de Paraná, hay un elemento jurídico que se pasó por alto y explica, en buena medida, la cuestión.



En la nota sobre el precio de la cocaína  y lo mal que dan los números de la supuesta organización delictiva dedicada al narcotráfico en la cual estaría implicado el intendente Sergio Varisco, por parte del juzgado federal, hay un detalle a tener en cuenta.
Si el juez Ríos no pone como hipótesis que Varisco, al igual que el resto de los imputados llamados a indagatoria, compraban la cocaína a los fines de comercializarla, corre dos problemas que lo excusarían de hecho: el primero es que si la cocaína en cuestión (por cierto, no existe físicamente esa cocaína: no fue encontrada o buscada) no es para comercializar, es para consumo personal, lo cual no es delito. Aunque 600 gramos de cocaína es una cantidad alta para caracterizarla como consumo personal, si no fuese con fines de comercialización a una supuesta gran escala (que por ahora, el juez no logra siquiera lanzar una hipótesis creíble sobre esa gran escala) sería un delito común y no tendría que intervenir la justicia federal penal sino los tribunales provinciales.
Por cierto, una supuesta banda que opera en una sola ciudad con una modalidad delictiva como el narcotráfico que es internacional, difícilmente encuadre además en una investigación federal.
Por lo demás, le daría mas seriedad a la causa que no se inventaran números que no tienen correlación con la realidad y deja en ridículo la investigación, cuya espectacularidad no tiene
correlato con los resultados obtenidos hasta ahora.

Por otra parte, si la acusación fuera que Varisco recibió dinero del narcotráfico para financiar la campaña electoral, la causa debería pasar al juzgado electoral. O sea, tendría que excusarse de facto el doctor Ríos. Ya no solo por haber sido querellante particular contra Varisco en una grave acusación de homicidio, sino porque lisa y llanamente no corresponde a sus competencias juzgar lo que pretende investigar. Excepto, claro, que se dibujen los números. Dado que la pura lógica y los números de ganancias y pérdidas, hacen que sea inverosímil creer que un intendente lidera una banda de narcotraficantes que compra un kilo de cocaína. 600 gramos, en realidad. O sea, narcomenudeo: tendría que pasar a la justicia provincial.