Motos y policías: Cuando todo el sistema falla


Sebastián P-. Siempre pasa lo mismo. Nos levantamos, abrimos cualquier sitio de noticias local y leemos sobre algún accidente protagonizado por alguien que anda en moto y que va a derecho al hospital a ocupar una cama que todos debemos pagar. También siempre acompañando esa noticia aparecen las noticias elogiosas a los policías por la gran cantidad de vehículos retenidos por hache o por ve. Evidentemente hay algo que en el eslabón del sistema no esta funcionando.

Basta recorrer determinados lugares de la ciudad para darse cuenta que Paraná no es una ciudad amigable para con quien ande caminando o en un vehículo pequeño como puede ser una moto o una bici, sin embargo, nadie se detiene a pensar en cuál es el eslabón que no esta funcionando en la política de accidentología vial -prevención, atención, represión.
Todos los meses los galpones donde se retienen los vehículos -principalmente motos- vinculados a infracciones en la ley de tránsito se ven colmados en su capacidad, y más aún, en estos tiempos de crisis, donde es más fácil adquirir una moto nueva -sobre todo recurriendo al mercado negro- que pagar la multa y la factura que significa retirar la moto del galpón donde está retenido, si tomamos los números oficiales de la propia policía, el año pasado fueron 3.900 motos secuestradas en operativos de tránsito que están en el depósito de Bajada Grande y otras 1.500 que se encuentran en otro predio que está en en La Picada.

Tomemos uno por uno los eslabones de la cadena que representa quiénes son los responsables de aplicar y hacer cumplir no solo la ley nacional de tránsito sino también la prevención en cuanto a siniestros viales -sobre todo aquellos que están relacionados con motociclistas que son la mayoría y los que mas demandan los servicios de emergencia y de salud.
En primer lugar, la ley de tránsito 24449 determina que son los organismos nacionales, provinciales, municipales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires los responsables de aplicación de la ley, dejando el control de las rutas nacionales a Gendarmería Nacional, dejando la potestad a las provincias y los municipios de la aplicación en su territorio.
Entonces, sigue en la cadena los organismos provinciales a través de la policía. En el caso de Entre Ríos, desde hace algunos años se decidió desde la política que la policía tenga la facultad para actuar además de en espacios de rutas provinciales y caminos vecinales hacía adentro del ejido urbano, desplazando de sus funciones, al último eslabón de la cadena que son los inspectores municipales de tránsito.
Desde que la policía de Entre Ríos realiza esta actividad cada vez son más las motos retenidas, pero vaya paradoja, mayor también son los casos de accidentes donde están involucrados motociclistas. Por ejemplo, en el hospital San Martín de Paraná -el mas grande de la provincia- los accidentes con motos que terminaron con internación en terapia intensiva en el 2016 fueron 61 y en el 2017 esta suma estuvo casi fija: fueron 60 los internados, es decir sólo se redujo en un solo caso.
Es notorio que la cantidad de motos en Paraná se incrementó -pésimo servicio de colectivos y caro entre otros factores contribuyen a la proliferación de motos- esto hace que los riesgos sean mayores,exigiendo estos riesgos no más controles sino que estos sean efectivos y eficientes, aspectos que no se cumplen.
Si tomamos los datos de salud pública uno puede observar que la mayoría de los accidentes se dan en la franja horaria que abarca desde el viernes a las 20 hasta el domingo a las 8. Y que por lo general son en zonas vinculadas a los boliches. Es decir que de nada sirven los estrepitosos operativos que todos los días realiza la policía provincial en las calles céntricas en horario laboral para terminar reteniendo motos que según ellos -a ojo de buey- estén en infracción, como tampoco las puestas en escena que suelen hacer los inspectores municipales los fines de semana a la tarde en la zona de la costanera o el parque Urquiza.

Los accidentes con moto que se producen durante los días hábiles tienen que ver con que muchas veces los motociclistas, a quienes le dan la moto sin los papeles correspondientes -seguro, carnet habilitante, etc- y sin casco, para evadir los controles policiales -que se realizan siempre en zonas y calles bien céntricas- opten por caminos alternativos transitando calles en muy mal estado y con mal señalamiento.

Por último, en lo mas fino de la cadena de aplicación de la ley de tránsito se encuentran los municipios. Es a los municipios a quienes le corresponde, no solo el control del tránsito, sino también, el mantenimiento y la preservación vial mediante las señalizaciones adecuadas, la instalación de semáforos y el pavimento de las calles y avenidas de la ciudad.

En relación al control, hay que señalar que la mayoría del cuerpo de inspectores de tránsito -por lo menos en la capital provincial- no tienen la capacidad y formación suficiente para ocupar el cargo y por otro lado, sus condiciones de trabajo son muy precarias.
Este fue quizás uno de los motivos por los que la policía provincial se hiciera cargo del ordenamiento del tránsito dejando de lado funciones vitales como lo es preservar la seguridad de todos los vecinos.

Volviendo a los operativos policiales de control es necesario no solo señalar la "inoperancia" de los mismos (insisto, las cifras de salud pública demuestran que los accidentes e internaciones hospitalarias debido a éstos no han disminuido) sino también el alto nivel de corrupción que demuestran: si uno le pregunta a cualquiera que le hayan secuestrado la moto, le va a responder que el casco lo tenía puesto, que tal vez le faltaba un guiño o quizás el espejo retrovisor; y peor aún, que cuando van a retirar la moto de los galpones donde está retenida se encuentra muchas veces o que están dañadas o que le falta alguna autoparte.

La única verdad es la realidad dijo Aristóteles hace miles de años y Perón la modernizó.
Cada vez hay más accidentes con motociclistas en la ciudad de Paraná y sin embargo, desde las altas cúpulas policiales siguen diciendo que los operativos son exitosos y que ha sido muy efectivo el personal policial en el accionar reteniendo cada vez mas motos al punto tal que ya piensan en compactarlas.
Evidentemente hay algo en la ecuación que está fallando y las mezquindades políticas hacen que el problema se acreciente ya que no existe una coordinación real entre los tres eslabones de la cadena que deben aplicar la ley nacional de tránsito.
De nada sirven los operativos policiales si el trazado vial es un desastre. De nada sirve la capacitación de los inspectores municipales de tránsito si los distintos ámbitos educativos no trabajan de manera transversal la prevención y la educación vial desde los primeros años. De nada sirven tampoco las altas multas, si se sigue permitiendo que sin ningún tipo de control comercial, las casas de electrodomésticos y los grandes supermercados vendan motos a cualquiera con la sola entrega del DNI.