La montaña mágica

Lucas Carrasco-. Por qué la política moldea una economía al borde del estallido social.


El tiempo es el insumo crucial en La Montaña Mágica, de Thomas Mann. Una manera de leerla es cómo el tiempo es percibido de manera diferenciada cuando se modifica la espacialidad.
El tiempo, en esta montaña descendiente, únicamente descendiente en cuanto a facultades estatales, y ascendente, únicamente ascendente en cuanto a regresividad impositiva, es un insumo de vital importancia: el tiempo transcurre de manera distinta en cada peldaño. En el último peldaño, el "vecino", es el último en enterarse del estallido. En el primer peldaño, la oligarquía provincial y sus mánagers bancarios, ya hace rato fugaron al exterior el valor agregado de su hurto sistemático.
Así se acelera, aunque a distintas velocidades, la crisis estructural de la economía argentina, llegando después a la esfera mal separada de "la política".

Funciona así:
La Nación le cede potestades al extranjero - se caricaturiza en el FMI, pero en realidad, vivimos desde la década del 90 una dolarización de facto, con todo lo que eso implica- y a la par, le cede potestades a las provincias. Por ejemplo, la cuestión del disciplinamiento policial y los fueros "ordinarios", un pilar estratégico de cualquier poder coercitivo. Luego de esta cesión, viene la educación primaria y secundaria y la salud en todos sus niveles, excepto en la faz empresarial: los sindicalistas, que son empresarios de la salud, negocian lo que roban legalmente a los trabajadores con los laboratorios, pero siempre con la intermediación del gobierno nacional. Le llaman "obra social" porque en Argentina los nombres de las cosas siempre tienen una dosis de humor negro.
A su vez, las provincias, para no cobrar impuestos a las oligarquías locales, van sacándose de encima facultades, que se las trasladan a los municipios. Los municipios empiezan a "descentralizarse" y en el colmo del cinismo a "hacer presupuestos participativos" o sea, presupuestos para militantes "vecinalistas". Estos militantes, a menudo antipolíticos de una supina ignorancia sobre el funcionamiento de esta montaña mágica descendiente en facultades y ascendente en cobro de impuestos regresivos, se cargan de buena voluntad y evitan los estallidos sociales. Bien por ellos.
La costumbre en torno a los habituales estallidos sociales, hace que solo se considere como tal a una masacre que supere el umbral de los 50 muertos en una sola jornada (récord exclusivo de la UCR) y además, se raje el gobierno en un helicóptero (competencia donde gana el PJ con más gobiernos fugados, aunque la percepción popular sea errónea porque también es el partido con más gobiernos democráticos que terminaron su mandato).

El esquema es de una sencillez atolondrada.
Los argentinos que hacen negocios con el Estado se garantizan de que el Banco Central -cuyas autoridades eligen las provincias a través del Senado Nacional- fugue sus capitales al exterior. Hay dos mecanismos, que se suelen llamar "dos proyectos" y los más boludos lo denominan "la grieta", pero la finalidad última es la misma. Sin la estructura desequilibrada de la economía y sin la fábula de la nación concluida (que incluye el cuento del federalismo), ninguno de estos dos mecanismos sería posible.
Mientras tanto, el gobierno nacional se dedica a endeudar el país para financiar esa fuga y a emitir billetes para licuar vía inflación las facultades inherentes a un Estado Nación, cuyas potestades se otorgan a las provincias, que a su vez las municipalizan, que a su vez las vecinalizan, de manera que tener un partido vecinal como el PRO comandando el Estado Nación, es decir, el endeudamiento y la cesión de facultades;  y tener como representantes de las oligarquías provinciales en el Senado a una mayoría peronista, con monobloques que negocian para cada sector, es el resultado ineludible de esta montaña mágica. No, no hay esperanzas ni posibilidades de salida, dado que el grueso del Aparato de Producción Ideológica, centrado en las universidades casualmente "nacionales", está direccionado para la consolidación de este esquema de los dos mecanismos pero que están sostenidos en la montaña mágica de Argentina.

Los superhéroes del déficit fiscal terminan fracasando porque ahí no está el problema (ni el del país ni de los intereses que representan).
Los gobiernos "populares" terminan fracasando porque se enfocan en los que queden dentro (cada vez menos) del mercado interno, y por lo tanto consolidan la montaña mágica con este propósito.
Y bue.
Es lo que hay.