La izquierda boba



Osvaldo Quinteros-. Sabemos por los numerosos estudios sociológicos sobre las sectas religiosas, que ningún dato de la realidad puede modificar la manera de mirar la realidad para un fanático. Esto se refuerza cuando al fanatismo se le agrega ignorancia. Entonces tenemos la combinación perfecta para un producto muy extendido: la izquierda boba.
No es descabellado afirmar que la izquierda acaba de ganar las elecciones en Colombia. Las ganó por la negativa. El triunfo de Iván Duque, un uribirista de derecha, se entiende por dos factores fundamentales producidos por la izquierda más cruel y estúpida -la auténtica encarnación de la banalidad del mal- de Sudamérica: Nicolás Maduro y las FARC.
Sobre Venezuela, algunos delirantes en Argentina que casualmente reciben financiamiento en dólares de ese país, defienden el gobierno militar que encabeza un civil dedicado al narcotráfico: Nicolás Maduro , que dice que la crisis sanitaria, la hambruna y la hiperinflación se deben a una "guerra económica" de su principal comprador de petróleo, Estados Unidos. Tal guerra se patentizaría en que les congeló las cuentas personales de los narcofuncionarios, cuentas bancarias multimillonarias en Estados Unidos, además de prohibirles la entrada, lo cual significa que no podrán acceder al exilio en Miami, que es el destino preferido por los autócratas, narcotraficantes y asesinos seriales de Latinoamérica que se dedican a la política. Eso sí, en Miami solo pueden entrar los que tengan discurso derechista. Gracias a Venezuela, la derecha colombiana bloqueó el histórico acceso de una izquierda seria al poder a través de vías democráticas.

No fue solo gracias a la imagen de Venezuela, que aterroriza a cualquiera. Fueron también las FARC: la organización de narcotraficantes que tiene el Partido Comunista de Colombia es ampliamente rechazada por la población: el 89% según las encuestas. Hasta el punto, que el Pablo Escobar del marxismo tuvo que retirarse de la contienda electoral. Santos, el actual presidente, firmó un acuerdo "de paz" donde 5 capomafias de las FARC tendrán fueros como diputados. Su vicepresidente, candidato presidencial, quedó cuarto en las elecciones.







La izquierda boba no es solo un producto lejano.
En Entre Ríos, un profesor universitario escribió en un sitio afín al gobierno provincial que en Argentina se vivía una revolución.  Usando términos del estalinismo, entendía que tal revolución era el producto de la legalización del aborto, un indudable avance social, pero de ahí a una revolución hay un trecho largo. Medida tomada a instancias del Presidente Macri, que guste o no, está lejos de parecerse a un marxista de escritorio con citas en Latín.



La izquierda boba es un fenómeno ampliamente conocido en las universidades entre los estudiantes, porque al parecer solo los inmaduros se comportan de manera tan brusca. Pero está sobredimensionada en los medios de comunicación porque sale barato explotar a los alumnos de Comunicación Social o carreras afines.
Esta sobredimención de la izquierda boba, que aparece día por medio en los medios pero después tiene problemas para superar el piso del 1,5% en las PASO y por lo tanto tiene que aliarse a otras sectas, viene acompañada de la mirada acrítica sobre sus actitudes fascistas como los escraches a quienes no piensen igual, los delirios de cortar calles y tomar escuelas por cualquier motivo y la colaboración involuntaria con las patronales para que puedan pedir subsidios al Estado o despedir trabajadores al escalar los conflictos hasta el punto de no retorno, en la creencia de que tal cosa derivará en un caos social que los pondrá como vanguardia internacionalista.


Afortunadamente, en Entre Ríos no son mas que cuatro gatos locos y al parecer ya están por cumplir los 25 años, que es cuando el izquierdista bobo se vuelve profesional -o sea, empieza a recibir un sueldo del partido- o se vuelve radical o peronista, cuando no agente de bolsa o algún oficio parecido.