La educación técnica y agropecuaria



Antonina Della Marisa-. Los profundos cambios culturales, económicos, científicos/tecnológicos y políticos demandan una adaptación cotidiana de la educación media, sobre todo, de la que apunta a formar a los jóvenes en herramientas vinculadas a la industria y a la tecnología. Argentina tiene una extensa historia en educación técnica que va desde las escuelas mineras del siglo XIX a las escuelas-empresas de finales de finales del siglo XX,  siendo la pedagogía un gran campo de batalla.
Las escuelas técnicas y las agrotécnicas son fundamentales en la formación para el trabajo al terminar el nivel secundario y preparar a los jóvenes para carreras técnicas, terciarias y universitarias. En los 90 se intentó -con éxito- desarticular esta formación, que retomó su carril histórico a partir del 2005 con la sanción de la Ley de Educación Técnico Profesional.

Muchas veces en relación al mercado laboral pocos postulantes responden al perfil solicitado por las empresas; por ello, una característica cada vez más clara de la demanda es la selectividad, lo cual implica un gran esfuerzo de adaptación por parte sobre todo de los técnicos. En este contexto resulta necesario llevar a cabo una planificación sistemática que pueda aportar a los técnicos la formación imprescindible para actuar en estos nuevos contextos, y avanzar más y definir procesos de articulación estrecha entre las instituciones educativas y las empresas, a fin de superar la situación presente y formar a los técnicos dentro del marco de esquemas conceptuales que se adapten a los nuevos contextos.
En este marco es saludable la iniciativa del gobierno provincial de vincular a la Escuela Técnica de Paraná con la empresa Mercedes Benz, quien aportó materiales para que los estudiantes puedan ser formados con la última tecnología, sobre todo con la que utiliza la propia empresa. 
Esto, que puede ser novedoso para Entre Ríos, es algo muy común en los países europeos de avanzada en lo social y educativo. 

En Argentina aún persiste una gran dependencia tecnológica de los países desarrollados, lo cual obstaculiza las posibilidades de crear una tecnología propia, autónoma y que tenga importancia en la mayoría de las esferas de la actividad productiva, por eso es central mejorar la calidad de la educación técnica como condición para el desarrollo. En este sentido es necesario poner a disposición de los estudiantes de educación técnica programas formativos de todo tipo y duración, con salidas que tengan en cuenta la actividad productiva de cada lugar; sin embargo, por mas adecuación de los programas curriculares que se realicen, hoy por hoy, faltan infraestructuras y elementos básicos para que los estudiantes de las escuelas técnicas se puedan desarrollar con absoluta libertad.

Por otra parte el poder contar con una educación agropecuaria será cada vez más un requisito para que los jóvenes logren obtener un empleo razonablemente bien pagado y que les ofrezca posibilidades de desarrollo laboral. Muchos años atrás la pertinencia de esta educación podía ser concebida en relación a la educación en ciertos procesos bien definidos y un acervo más bien estático de conocimientos.

Hoy nos encontramos con toda una generación que no conoce la cultura del trabajo, en la medida en que sus padres fueron víctimas de la crisis, consiguiendo sólo trabajo informal en forma de changas. Si bien existe una revalorización de la noción industrial, todavía sigue rota la articulación entre
una cierta educación y un inmediato logro de una posición en un puesto de trabajo. 
Hoy por hoy  las trayectorias de vida de los jóvenes son complejas y variadas, por lo que es necesario que la educación esté orientada al desarrollo de herramientas que les permitan desempeñarse de manera satisfactoria en ámbitos diversos.
El sistema educativo medio en la enseñanza agrotécnica debe tener como foco la formación educativa de amplios sectores de jóvenes, sin descuidar la calidad educativa ni la cultura del trabajo.
La demanda mundial de agroalimentos y los adelantos tecnológicos en el campo de la genética y la biotecnología, de las máquinas-herramientas, de la información, de la comunicación y del transporte, por un lado y, por otro la necesidad de contar con combustibles renovables como los biocombustibles, con el urgente requerimiento de bioetanol y biodiesel, configura un momento precedentes en la historia del sector agrícola de la Argentina.
La Educación agrotécnica en la Argentina comporta una diversidad de instituciones, arreglos institucionales y actores que tiene como desafío acompañar el dinamismo del sector rural.