¿La crisis ayuda al gobierno?



 Eduardo M Romero-. Cuando enfrentamos dificultades actuales tendemos a intentar superarlas y a la vez establecer alguna práctica que nos permita encaminarnos a un porvenir más venturoso.

Una de las mayores dificultades para el actual gobierno en estos últimos tiempos fue la disparada del valor del dólar en relación al peso argentino atento al impacto inflacionario y en función de esta dificultad podemos avizorar el porvenir.
La crisis le sirvió al gobierno para justificar tener que recurrir al FMI y esta situación le permitirá justificar un ajuste más duro que el operado hasta el presente indicando que el mismo lo será en cumplimiento de la metas impuestas por el FMI.
La crisis le sirvió al gobierno para justificar cambios en su gabinete y dar cumplimiento de esta manera a requerimientos del llamado “mercado”
La crisis le sirvió al gobierno para que, con un dólar más fuerte, le resulte más barato recuperar las LEBAC atento a que deberá vender menos dólares para afrontar su pago.
La crisis le permitió al gobierno la posibilidad de incrementar los encajes bancarios y como una ventaja más propusieron a los tenedores de LEBAC, en su mayoría entidades bancarias, sustituirlas por bonos a más largo plazo y que estos bancos –los mayores tenedores de las LEBAC- puedan usar los mismos para cumplir con el encaje bancario lo que haría atractivo el cambio atento el incremento del encaje y además se tomó la decisión de elevar la tasa de interés bancaria.



Toda esta ingeniería financiera, sumado a la licitación de ventas de dólares luego de cerrado el mercado de cambio a un precio inferior al del cierre del mismo, permitió observar un dólar quieto en los primeros días de esta semana previos al feriado del 20 de Junio.
Todos dicen que Caputo, actualmente Presidente del Banco Central, es un operador habilísimo del mercado cambiario y financiero con una larga trayectoria del otro lado del mostrador lo que le permitiría un mejor tránsito por el Central que el de su antecesor; dejando de lado las críticas por la posible incompatibilidad atento a su carácter de autoridad con fijación de pautas financieras y su condición de operador financiero.

Desde el gobierno dan cuentan que la crisis se debe a la volatilidad de la divisa estadounidense en el mundo, lo cual no se compadece con otros países de Sudamérica a los que no afectó en el extremo en que lo hizo a nuestro país. Para justificar esta diferencia con relación a nuestros vecinos el gobierno señala que la última sequía nos hizo perder 8.000 millones de dólares y recién ahora indican que el problema de los argentinos nace a lo largo de los últimos 70 años, que es por ello difícil recomponer en un corto lapso.
Hasta acá el relato de las dificultades, las cuales podrían superarse con medidas paliativas, fundamentalmente de manejo financiero cuando no especulativo.

El problema es la lectura del porvenir, ya que se pueden hacer manejos financieros e interesar préstamos en el exterior pero si no logramos crecer tendremos dificultades permanentes.
En el sentido de buscar una solución que a través del tiempo nos permita contar con un mayor PBI -esto es, crecer en la actividad productiva y de servicios- recientemente la Diputada Carrió indicó que se abocaría a recorrer el interior de la argentina en búsqueda de generar ayudas para que nuestras PYMES crezcan y exporten su producción, indicando un cambio en el sentido de preocuparnos solo por la exportación de materia prima o productos alimenticios.
La pregunta es si esta propuesta no es un contrasentido a la idea del Presidente de focalizarse casi exclusivamente en la disminución de la tasa de inflación.

Ocurre que aún cuando no se lo señala públicamente, Macri, tiene un objetivo prioritario de su gobierno intentando ser el Presidente que deje los índices de inflación más bajos de los últimos “70 años” y es el objetivo que define las medidas económicas que intentó imponer desde su ingreso a la Casa Rosada.
Macri entiende que la única manera de desacelerar la inflación es restringiendo el consumo ya que solo las caídas en las ventas posibilitará que los empresarios detengan el crecimiento de la estructura de precios con un alto componente de utilidades.

¿Cómo se conjuga retraer el consumo y hacer que las PYMES produzcan saldos que puedan exportar a precios competitivos a nivel internacional?
La exportación se logra después de incrementar la producción y salir a buscar mercados no es algo que ocurre de un día para otro, lleva su tiempo y su tramitación es bastante engorrosa, por ello mientras esto ocurra el mercado interno debe tener capacidad de consumo para poder llevar adelante las empresas en vista al momento en que se den las exportaciones; es más, Macri sabe que el criterio empresarial es crecer cuando la demanda de sus bienes crece, por ende es imposible suponer un crecimiento empresarial en el marco de un programa basado en la retracción al consumo.

Por ello más allá de detener el crecimiento de nuestro endeudamiento, evitar las disparadas cambiarias y reducir el déficit fiscal, lo que se hace necesario es lograr crecer y autoabastecernos de acero, aluminio, gas, electricidad, petróleo para evitar el drenaje de dólares y a su vez lograr imponer nuestra producción en el mercado interno con saldos exportables que nos permitan volúmenes de importación para continuar creciendo y si esto sólo es posible después de lograr detener el índice inflacionario retrayendo el consumo dominaremos las dificultades pero el porvenir no será de crecimiento.