Entre Ríos y el FMI



Ezequiel Bauman-. Las reservas totales del Banco Central pasaron de 63.000 millones de dòlares a  48.000 millones: se fugaron 15 mil millones de dçolares, exactamente la cifra real (no la publicitaria de 50 mil millones, que está en veremos)  que prestó el FMI al intervenir la democracia argentina y autopostularse a gobernarnos: ahora resulta que ya le debemos plata que nunca vimos.  La invasión del FMI a la Argentina, tendrá consecuencias específicas para la provincia de Entre Ríos.


En el marco de incertidumbre que rodea a la economía, desde la provincia de Entre Ríos, se puede tener la certeza de que:

-Bajará el envío de fondos para el gobierno provincial.

-Caerán programas sociales, especialmente en Salud y Educación.

-Se paralizará la obra pública con fondos nacionales.

-Seguirá aumentando el desempleo (todos los días hay noticias de despidos en el ámbito privado)

-El gobierno provincial tendrá problemas para seguir reduciendo el déficit y pagar el endeudamiento en dólares.

-El gobierno provincial irá licuando (ajustando) sus gastos por inflación. Su margen, igual, es estrecho, por el endeudamiento, el déficit, la Caja de Jubilaciones y los sindicatos estatales.

-Aumentará la conflictividad con los gremios estatales.

-Seguirán cerrando pequeños negocios familiares. Lo vemos en todos los barrios de cualquier ciudad.

-Aumentará la pobreza y de cajón, la indigencia. Ya se nota mas gente revolviendo la basura en busca de comida.

-Los productores agropecuarios (el 4% del total de la economía real y el 0,2% de los empleos) ganarán fortunas exorbitantes, pero difícilmente les cobren impuestos o les saquen subsidios.

-La inflación seguirá siendo mayor que en la zona metropolitana por el aumento de los cotos del transporte y combustible.

Bajo este escenario económico, los analistas políticos podrán sacar mejores conclusiones. Sin comprender cómo esto afecta además a los decisores de la economía, difícilmente se comprenda el malhumor que irá creciendo en la sociedad, que seguramente se extenderá a todo el sistema político en sí. En este marco, las rencillas políticas y pseudo judiciales que no se ocupen del bolsillo de la gente, perderán interés y serán vistas como cuestiones menores.