El teatro y el sistema educativo



Joakito-. ¿Quién establece que enseñar matemáticas o historia es mas importante que enseñar teatro? ¿Cuáles son los aportes que brindaría la enseñanza teatral en las escuelas?
En primer lugar, si se incorporara como asignatura obligatoria en las escuelas primarias al teatro, esto permitiría que las nuevas generaciones no solo adquieran mas capacidades creativas sino que también les posibilitaría un mayor desarrollo en la capacidad de análisis y de escucha. Además también de generar otro clima hacia el interior de la comunidad educativa, ya que el teatro estimularía a los estudiantes a tener mayor autoestima y mas autocontrol. En este sentido, la utilización de técnicas artísticas hacía el interior de la escuela ayuda a prevenir y disminuir los niveles de violencia escolar, hoy muy altos.

Si nos ponemos a pensar un poco mas en profundidad, podemos observar que los griegos -considerados la "cuna de la civilización"- descubrieron la democracia al mismo tiempo que inventaban el teatro.
La enseñanza del teatro también estimula el manejo de los conocimientos de manera transversal, ya que para montar una obra de teatro por ejemplo, los estudiantes tienen que aprender matemáticas para saber cuánto les puede llegar a costar montar esa obra, como a su vez pueden contextualizar la obra -introduciendo conceptos de historia- y también estimula el aprendizaje de lengua y literatura al tener que aprenderse los distintos guiones.


Cuando uno observa las pocas experiencias que existen sobre la incorporación del teatro en las escuelas, puede notar cómo los estudiantes asimilan mejor los conocimientos de las otras materias, ya que el teatro requiere que cada uno se ponga en su papel y que entiendan su funcionamiento. Además, toda la actividad teatral, por lo general, se lleva a cabo con una metodología divertida en la que las risas y los buenos momentos están presentes.
Enseñar teatro en la escuela significa formar a las nuevas generaciones  de manera integral, es decir, pensar al niño como ser social.
James Catterall, conocido por estudiar los efectos cognitivos de la música y las artes en la educación, sostenía que la enseñanza del teatro en las escuelas favorece el desarrollo integral del niño como ser social ya que, entre otras cosas, convierte los conceptos abstractos en conceptos concretos, aborda los contenidos curriculares desde una perspectiva más atractiva, mejora su vocabulario, acerca el aprendizaje al mundo real; y a su vez, permite reflexionar a los estudiantes sobre lo que hacen y que comparen sus opiniones con las de los demás.
En esta línea es que muchos pedagogos han planteado al teatro como una excelente alternativa para mejorar las capacidades de los estudiantes desde un punto de vista neuroeducativo: Por ejemplo, el enseñar teatro estimula la plasticidad mental. Si nuestro cerebro está continuamente modificando su estructura y funcionalidad como consecuencia de su actividad, no podemos etiquetar a los estudiantes.Muchos de ellos han encontrado en el teatro una válvula de escape que ha posibilitado la mejora de su autoconcepto.
También aportan para que los estudiantes mejoren su nivel de atención, ya que las recreaciones teatrales permiten optimizar las diferentes redes atencionales. Muy importante es el caso de la atención ejecutiva, porque el estudiante deberá esperar a su turno concreto para participar en el proceso. Y sabemos también que los déficits atencionales pueden mejorarse con el ejercicio. Pero no solo ayuda a la atención: también estimula el desarrollo de la memoria,ya que la práctica continua en el estudio de los guiones teatrales sugiere que los estudiantes puedan mejorar algún tipo de memoria.

Si bien no existen pruebas claras que demuestren que el teatro mejore el rendimiento académico de los estudiantes, sí se puede decir que las clases de teatro mejoran diversas habilidades verbales, la creatividad, la empatía, y la capacidad de asumir la perspectiva de los otros. Es por eso que el teatro hoy es una asignatura pendiente en el sistema educativo