El negocio detrás del papelón de la FUBA



Joakito-. Que la JUP se ponga de acuerdo con la Franja Morada para cederle la presidencia de la FUBA a un militante "independiente" es -de mínima- sospechoso. ¿Qué hay detrás de las elecciones de la FUBA y que significa este avance sobre la izquierda para el resto del movimiento estudiantil?
No se trata de ningún misterio sino de resolver quién se queda con el negocio millonario que significa administrar una Federación Universitaria como la FUBA, pero a su vez, que este negocio millonario sea administrado por sectores cercanos al gobierno para poder paliar de alguna manera el descontento que acarrea la inflación y el tarifazo a cualquier estudiante universitario.



Haciendo un repaso histórico nos encontramos que es a partir de los 90 y con la llegada de Shuberoff al rectorado de la UBA cuando se naturalizó la venta de los apuntes y de las fotocopias para los estudiantes, por parte de los propios estudiantes. Fue la propia Franja Morada -brazo universitario del radicalismo- que impuso esta práctica clientelar, y la que obligó al rector de la UBA en el año 2009 a pagar una cifra millonaria (cuatro millones anuales de esa época) en concepto de “compensación” al Centro de Administración de Derechos Reprográficos por la desvergonzada actitud de sus más de 300.000 estudiantes, quienes cada año reinciden en el osado hábito de darse acceso a la bibliografía que sus docentes les arrojan inevitablemente en cada cursada… aunque resistiéndose a dejar un sueldo completo comprando libros en la librería.
De esta manera, se "legalizó" el negociado de las fotocopias en la UBA. y llevó a que muchísimos dirigentes estudiantiles pasen hasta 10 años dentro de la universidad, ya que veían en la venta de fotocopias y en los kioscos una buena opción para enriquecerse (Yacobitti -actual presidente de la UCR porteña- es un claro ejemplo de ello). Ahora bien, cuando producto de la crisis del 2001 el Partido Obrero junto a agrupaciones que después formaron parte de La Cámpora, logran acceder a la conducción de la FUBA, nada de lo que respecta a estas cifras millonarias en relación a los apuntes y las fotocopias se modificó. Al contrario.    

Basta recorrer las facultades -sobre todo las de las universidades mas grandes como la UBA, la de Rosario, la de Córdoba, aunque es común en todas las universidades- y observar que cada vez hay mas espacio físico destinado a diferentes tipos de de kioscos, de negocios de fotocopias, de centros de diseño gráfico y de internet, y que estos espacios son manejados por las agrupaciones estudiantiles. Es decir, que cada vez que los estudiantes van a las elecciones -ya sean gremiales (Centro de Estudiantes) o académicas (Consejos Directivo y Consejo Superior)- no están eligiendo a quien represente mejor las banderas de la gratuidad, la autonomía, el cogobierno o la excelencia académica, sino que por el contrario, están eligiendo a quienes van a administrar los suculentos fondos económicos que estas distintas cajas generan.

Otro cantar es que ninguna de las agrupaciones que administran estas cajas se han propuesto por lo menos pagar los costos de energía eléctrica o de agua o de mantenimiento que acarrea el uso de estos espacios públicos. Pero tampoco las autoridades -decanos o rectores- hacen algo al respecto, ya que ellos también son beneficiarios de estas cajas de manera indirecta: si los centros de estudiantes tienen que hacerse cargo de lograr fotocopias baratas y accesibles, la universidad entonces se ve exenta de ayudar económicamente a los estudiantes que mas lo necesitan, asi que no hay que sorprenderse de que el recorte de las becas para los estudiantes vaya de la mano del crecimiento de los kioscos y negocios que administran los centros de estudiantes.
¿Qué pasaría si a X Decano se le ocurre poner medidores de luz en los espacios que administra el centro de estudiantes? Inmediatamente empezarían las quejas de quienes administran este negocio alegando que se trataría de un atropello a "las conquistas ganadas" ¿Cuál es la conquista obtenida? La fotocopia mas barata no es una conquista del movimiento estudiantil, por el contrario, va en desmedro de la excelencia académica y solo contribuye al mantenimiento de las llamadas camarillas docentes que año tras año repiten la bibliografía y ni siquiera se toman el trabajo de actualizar.
Lo que está detrás de la intervención de la FUBA no es la conquista de mas y mejores derechos para los estudiantes, sino lo que se pone en juego es la legitimidad o no de un negocio millonario que solo beneficia a quienes lo administran, fundamentalmente el negociado del material bibliográfico (fotocopias). 
Lamentablemente son las fotocopias y no los libros la necesidad de cualquier universitario para existir, por lo tanto las mismas no deben ser tratadas como una mercancía sino como un derecho.
Ni a la izquierda, ni a la Franja, ni a la JUP se les ocurrió pensar en sistemas alternativos de distribución del material bibliográfico que tengan un carácter solidario, porque lisa y llanamente se quedarían sin una importante suma de dinero que los estudiantes están obligados a pagarles año tras año.

Lo mismo pasa con las actividades de recreación estudiantil ¿Qué pasaría si las distintas facultades de la provincia decidieran destinar una parte de su presupuesto para el esparcimiento y la diversión de los distintos claustros, organizando de manera gratuita peñas y recitales? Caerían las arcas de los centros de estudiantes que hoy en día tienen privatizada la diversión estudiantil. Si la universidad se hiciera cargo de estos eventos, cabría pensar en la vuelta a la mística estudiantil, mediante las peñas y las tertulias gratuitas, pensadas no desde un sentido de recaudación (nótese que la mayoría de las llamadas "peñas universitarias" dicen ser para pagar los costos de la fotocopiadora).