El mito del desendeudamiento K






Ramiro Pereira-. En días en los que el FMI, la deuda pública y el riesgo país vuelven a estar masivamente en boca de la opinión pública, he escuchado en forma reiterada respecto a ese tema: "Antes estábamos mejor, porque Néstor Kirchner canceló la deuda con el FMI" y tras esa situación "Argentina no debía nada a nadie". Eso es falso. Pero la creencia se encuentra hábilmente instalada.



Es falso en términos económicos, pero cierto en términos políticos, debido a que se logró arraigar esa "verdad falsa", que es verdad para una buena parte de la población que no tiene por qué conocer detalles técnicos de la problemática del endeudamiento público. Tal como señala la teoría de la posverdad, lo relevante políticamente no es lo que es, sino lo que la gente cree que es, pues tiene los mismos efectos que si lo fuera, siempre políticamente hablando.

El mito del desendeudamiento pasó a ser parte de la cultura popular y uno de los "logros" del Gobierno de los Kirchner. El "desendeudamiento" aumentó la soberanía política y la independencia económica del país, en tal creencia.

Pero ¿qué es lo que realmente sucedió con Néstor Kirchner y la deuda pública del país? En el 2005, el entonces presidente canceló la deuda pública con el Fondo Monetario Internacional. Pero esa deuda apenas representaba poco más de un 9% de la deuda pública total en aquel momento. Lo hizo con el objeto de no tener que responder a las recomendaciones del organismo. Comunicó con énfasis la idea de que la Argentina a partir de ese momento estaría desendeudada. Y la gente lo creyó, pero lo cierto era que el 91% de la deuda continuó existiendo. Y creciendo. La deuda pública de la Argentina se incrementó entre 2005 y 2015 en más de 86 mil millones de dólares, pasando de 154.270 millones de dólares a 240.665 millones de dólares, es decir aumentó un 86% en esos años (Fuente: Secretaría de Finanzas, Ministerio de Economía).

Claramente, la era K incrementó salvajemente el endeudamiento público, al mismo tiempo que incrementaba el gasto público: no se desendeudó. Dejar de pagar lo que se debe no es desendeudarse. Por el contrario, mientras uno no pague tal deuda, los intereses y las penalizaciones continuarán creciendo. La negociación con los holdouts que debió encarar el actual Gobierno inmediatamente tras asumir implicó cerrar aquel tema que aún se encontraba abierto e impedía el acceso del país al mercado crediticio internacional. Fue una buena noticia en aquel entonces, pero que, asimismo, permitió el inicio de una nueva escalada de endeudamiento que ya conocemos.

"Miente que algo queda" dice la frase popular que mostró ser efectiva en la comunicación de un tema como el endeudamiento, que despierta los más instintivos sentimientos nacionalistas.