El frío, la pobreza y el oportunismo militante

 O. Rivarola Salduna-. Cada vez que arrancan las temporadas frías se empieza a hablar de las personas que viven en la calle. Se arman colectas, se difunden fotos de comedores, varios se muestran con nenes moqueando como si ser pobre sería una circunstancia que pasa solo en invierno.

Hay que pensar que no siempre la ayuda hacía los sectores mas pobres - es decir, los marginados- nunca viene de quienes se deben ocupar de estos temas que son quienes ocupan cargos -sean electos o de carrera en las estructuras del estado- sino por el contrario, la atención y contención de los mas pobres en ciudades como Paraná, son dadas por grupos religiosos -principalmente la iglesia católica- atendiendo la carencia de algunas necesidades básicas como comida, ropa, entre otras. También a su manera, realizan este tipo de atención determinado sector de la clase media y alta -muchas veces vinculados a ONG- pero que en el transcurso cotidiano, a pesar de las ayudas, ven con indiferencia y como parte del paisaje urbano que los pobres se paseen en medio de los autos para pedir una moneda, o ganándola haciendo malabares o limpiando los vidrios de los autos en los semáforos.
¿Qué hizo el estado en los últimos años para atender la demanda de estos sectores?
Poco y nada y varía la intervención de acuerdo a que se trate del estado provincial o del estado municipal. Por un lado, la política pública que se observa a simple vista es la detención para identificarlos a quienes duermen en la calle, no dejándolos dormir en espacios públicos, ya sean la plaza, la terminal o los hospitales, sin siquiera darle intervención a otros estamentos del estado. Distinta es la intervención política que se da desde el estado municipal, ya que por primera vez se tomó el tema de las personas en situación de calle no como un tema que atañe a Desarrollo Social, sino como una vulneración a los derechos humanos. En este sentido, fue la propia Secretaría de Derechos Humanos del municipio quien intervino y realizó primeramente un relevamiento para ver en qué estado se encuentra el tema. Según informan, el relevamiento mostró que existen entre 40 y 50 personas en Paraná que se encuentran en situación de calle, de las cuales 10 u 12 no son residentes de la ciudad sino que se encuentran de paso desde ya algunos meses. Además del relevamiento, desde el municipio se dispuso la apertura de un nuevo albergue para estas personas ubicados en un sector accesible de la ciudad.
Hay que tener en cuenta que el problema de las personas en situación de calle no es una situación nueva, sino que es una cara más de la pobreza estructural que azota el país por décadas, más allá del oportunismo político de unos u otros partidos políticos ya sea diciendo "Pobreza Cero" o "bajamos tanto la pobreza que hay menos pobres que en Alemania". La verdad es que de la gente en situación de calle, solo se venía ocupando un sector de vecinos solidarios, pero también es cierto que mas allá de la buena voluntad, sin una intervención enérgica del estado, la solución no llegará.
Acá entran en juego los ministros de economía, más que los de un supuesto desarrollo social (nombre cínico si los hay, pues han mostrado fracaso tras fracaso en el área). Mientras que, por ejemplo, las áreas de cultura se encargan de naturalizar la desiggualdad social y subsidiar los placeres estéticos de las clases medias: hay una fuerte incongruencia en la totalidad de las políticas estatales. Éstos son los esperables resultados.



De todas maneras, mas allá de la buena voluntad, y de que se brinden espacios de albergue es necesario pensar políticas a mediano y largo plazo que terminen con la calamidad que significa no contar con un lugar propio para vivir. Lamentablemente siempre se recurre a lo mismo: asistencialismo de programas sociales que carecen de continuidad, sin asignaciones de presupuestos específicos y oportunidades reales de trabajo para estas personas. Es necesario que desde el estado y de las organizaciones sociales se piensen alternativas que tengan como eje políticas públicas de reinserción y de salubridad. Políticas de estado que continúen en el tiempo, más allá de los partidos políticos.
Hay que centrar los esfuerzos para sistematizar el trabajo realizado y buscar la erradicación definitiva de las personas en situación de calle, pero no desde un punto de vista represivo o desde un punto de vista caritativo, se trata mas bien de partir del conocimiento, la sistematización y el análisis, y de esta manera apuntar a  las causas que generan la situación de calle, lo que hay detrás de cada historia, conocer acerca de la vulnerabilidad de un derecho o de varios, por lo tanto, la erradicación significa intentar modificar la situación a partir de implementar medidas para que esos derechos vulnerados sean recuperados y validados.
Otro punto a señalar es el oportunismo de las llamadas ONGs -muchas vinculadas a agrupaciones políticas- que salen en portadas de los diarios siempre para la misma época a "manguear" a los ciudadanos elementos que luego ellos dicen repartir entre los humildes. Las acciones de este tipo son muy diferentes a las que se llevan a diario en los comedores populares -ya sea que dependan de una comisión vecinal o de alguna parroquia- ya que no suelen trabajar cotidianamente todos los días del año con los mas vulnerados. De hecho suelen aparecer cuando no se encuentran en el gobierno echando culpas a troche y moche, pero sin hacerse cargo de sus responsabilidades, y suelen repartir ropa o alimentos, incluso alguno se saca fotos mostrando las "huertitas" armadas pero no con el único fin de ayudar en forma anónima y desinteresada a los más necesitados, sino todo lo contrario, lo hacen para jactarse de eso y hacerse publicidad política. Frente a estas actitudes, uno que es ateo termina creyendo mucho más en la buena fe de las monjas de la Iglesia San Miguel de Paraná que entregan la comida, porque de última lo hacen convencidas bajo un precepto religioso marcado en la biblia que les dice que cuando ayudes a los necesitados, no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las plazas y en las calles para que la gente hable bien de ellos.
Incluso muchas de estas ONG tienen vínculos muy estrechos con estamentos del estado -sobre todo Secretarias y Ministerios de Desarrollo Social- en donde a diario, gobierne quien gobierne se pasean en busca de subsidios que nunca aclaran a dónde va a parar. Si hay algo positivo que tuvo el kirchnerismo, es que cuando Alicia Kirchner -Magister en Trabajo Social- se encontraba al frente de Desarrollo Social, se buscó bancarizar la mayoría de subsidios, pensiones y beneficios intentando eliminar la nefasta figura del puntero, aunque en la práctica esta sigue continuando.