El fascismo judicial entrerriano



Daniela Sanchez-. Un conocido periodista de sección policiales de la ciudad de Paraná dio a conocer un caso controversial de una mujer que reclama por sus hijos que fueron entregados unilateralmente en adopción. Este periodista no es santo de mi devoción, pero nobleza obliga es el único que escucha la voz de los pobres cuando son vulnerados por el poder juducial.
El caso es el siguiente: X es violada a los 12 años y queda embarazada.Tuvo sus mellizas. Como era adicta y pobre, le sacaron las hijas. ¿Qué hizo el estado por ella? Le sacó las hijas sin garantizarle un techo, salud ni ayuda psiquiátrica.



Muchos conservadores saldrán a defender a la decisión judicial de sacarle los chicos a la madre, en vez de pensar en políticas públicas de salud, como puede ser la interrupción voluntaria del embarazo. Pero en caso de que la madre por determinados motivos decida tenerlo, la decisión de la justicia entrerriana en entregar niños en adopción, por el hecho de que su familia biológica tenga problemas legales y de adicción, no solo que es fascista, sino que también, ubica a las mujeres ya no como sujetos sino como animales, ya que piensan  la adopción como un gesto similar al que se realiza en un criadero de mascotas, donde la subjetividad de la gestante y posterior parturienta no importa.



La adopción no es moco de pavo, ya sea para quien toma esa decisión como para todo el sistema humano y social que la rodea, sobre todo cuando es producto de una violación.
Hay que cuestionarse seriamente que la única opción ante una violación o ante la vulnerabilidad económica o por problemas de adicciones de la madre se piense como única salida obligada la adopción.
Hay que dejar de concebir la maternidad como un destino moral, que no tiene. Es hora de devolver a las mujeres la decisión sobre lo que pasa en sus cuerpos y en sus vidas. Concebir eso es todo lo contrario a respetar la dignidad de la vida humana.

No es la intención de esta nota abordar las pésimas condiciones en que se encuentran los niños y niñas que están bajo custodia del Estado entrerriano, ya sea, los que están en conflicto con la ley, como aquellos que fueron sacados compulsivamente de sus familias. Estos últimos según el Registro de Adoptantes está en búsqueda de familias para 35 niños y niñas de entre 0 y 12 años, que están esperando una familia y el proceso es más complejo. Porque a veces se trata de grupos de hermanos. Hay 28 grupos de hermanos que van de dos hasta seis hermanos, y 38 adolescentes que además tienen cuestiones complejas de salud. Es decir que no es solamente un caso aislado el de X sino que los Juzgados de Familia y de Menores de la provincia tienen este tipo de práctica como cotidiana.
Y la indiferencia de la sociedad es funcional a decisiones judiciales fascistas.