Varisco, el patotero


Lucas Carrasco-.  Desde que el peronismo privatizó el servicio de colectivos en Paraná, se ha discutido largamente sobre los financistas de campañas electorales que administran los camiones de basura que llevan gente: los llaman -licencias poéticas del lenguaje- "colectivos".
Sobre el costo que deben soportar los rehenes de este monopolio de corrupción que es la privatizada concesión del "servicio" de transporte, monopolio de corrupción que gustoso heredó Varisco, se puede discutir ampliamente. Es lo normal en una democracia y en una ciudad donde no se puede ir de un punto al otro en transporte público, aún pagando cifras siderales. Y se puede resaltar lo positivo, que no es poco: que el boleto estudiantil sea gratuito; y se puede recordar que la incompetencia y afano del Ministro Shell, Juan José Aranguren, hizo trizas cualquier proyección de números, y se puede poner cara de perrito ofendido como ponen los que estaban prendidos del negocio de este colosal curro hasta hace dos años.
Lo que no se puede hacer es armar patotas para invalidar los argumentos que no te gustan. Y eso hizo un desconocido Sergio Varisco, que se abre paso acelerado como barrabrava, a punto de coronarse rey del lumpenaje en Paraná.

Tener hordas a lo Manuel Carlés para agradar los caprichitos de unos empresarios hijos de puta que abultan los bolsillos de los políticos, es un antecedente insólito aún en el microclima delirante que es el Consejo Deliberante. Por lo menos, el hermano gemelo de Sergio Varisco, Guillermo Moreno, trataba a las trompadas de que no suban los precios. Varisco trata a las trompadas de subirlos. Pero esa es otra discusión. Es técnica y es política. Ya se está desarrollando en los ámbitos que corresponden. Pero hay algo que es pre político, pre ideológico y prepotente: ¿por qué Sergio Varisco mandó una patota para golpear y amedrentar a los que no se arrodillen a los pies de sus caprichos? ¿Te volviste loco? ¿Cuándo fue que te transformaste en alguien tan cobarde, tan maricón de esconderte mientras mandás tus patotas de ñoquis municipales a hostigar a quienes disientan con tus caprichos? ¿Quién carajo te creés que sos?

Más allá del circo hipócrita que rodea estos repudios, con cada sector político buscando llevar agua para su molino, acá tiene que haber un freno. Contundente. Este tipo de prácticas no pueden volver a ocurrir. Y si la delirante de la viceintendente te juega en contra, bancátela: vos la pusiste ahí, Varisco.
Es pura y exclusiva responsabilidad tuya. Mandarle patotas no corrige tu bestialidad e irresponsabilidad, al contrario, la agrava y ofende a los ciudadanos que confiaron en vos y a los que no te votaron. Porque tenés la obligación de ser el intendente de todos. Aún de los que no piensan como vos: ¿ o acaso vas a mandar tu Liga Patriótica a cagar a trompadas a cada paranaense que disienta con algún capricho tuyo o de los empresarios del curro sistemático que hoy, en una escena patética y calamitosa, saliste a bancar de la peor manera?
Tu cobardía te impide pedir disculpas por lo que hiciste. Ojalá que al menos tu sentido democrático te obligue a no volverlo a hacer. No solo porque te conviene dejar de parecerte a la caricatura que el periodismo patrullero y el kirchnerismo residual pintan de vos, sino porque lo que hiciste es una verguenza, un día negro para la ciudad.